Un tercio de los emigrantes venezolanos trabaja en condiciones irregulares

Un tercio de los emigrantes venezolanos trabaja en condiciones irregulares

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Tres de cada 10 miembros de la comunidad labora en situación desfavorable

Julio Materano

Presionados por la urgencia de procurarse un trabajo y con el vértigo de las cuentas por pagar encima, hay quienes sucumben a condiciones laborales desfavorables. Un tercio de los connacionales activos en el mercado laboral de Portugal, y en Madeira, ejercen algún tipo de oficio en negro, sin contrato de trabajo o solo bajo un acuerdo verbal, de acuerdo con una consulta realizada por el Correio de Venezuela a través de foros digitales.

Según los resultados de la consulta, tres de cada 10 miembros de la comunidad labora en situación adversa. A los lusovenezolanos que trabajan al margen de la ley, se le suma un eslabón importante, aquellos cuyos patronos solo declaran un contrato parcial de trabajo y convienen entre ocho y doce horas fuera de lo presentado ante la Seguridad Social.

En algunos casos, refieren algunos consultados, la falta de oportunidades y la estrechez del mercado los zambulle en una dinámica que los excluye de la seguridad social y los pone al margen del acceso a la salud. Adelina Monsalve, quien emigró a la tercera edad a Algarve, es ejemplo de ello. Cuenta que llegó a Portugal en 2017 y solo un año después pudo emplearse. Con 69 años de edad, cree que lo hizo de la peor manera: sin un contrato de trabajo.

«Nadie quería contratarme por mi edad. Pero yo necesitaba trabajar y entonces me propuse limpiar algunas casas, hasta que me llamaron de un consorcio donde me pagan 500 euros por mes, sin ningún tipo de beneficios y con un solo día de descanso». Adelina, quien pide resguardar el nombre de la empresa, cuenta que su labor no es otra cosa sino atender llamadas para algunos jefes. Sin embargo, trabaja más de la cuenta: hasta 9 horas por día, sin que ello se traduzca en una remuneración adicional.

«En Venezuela fui, junto con mi esposo, socia de dos panaderías, pero decidimos venderlo todo porque la salud de mi marido empeoró», dice la mujer quien ahora depende, en gran medida de la ayuda de sus hijos. Hasta el mes de abril la tasa general de desempleo se ubicó en 6,7% en Portugal. En el caso de los hombres la estadística es de 6%, un valor que contrasta con el de las mujeres que se ubica en 7,4%. El desempleo en menores de 25 años es de 17,2%.

César González, un joven de 28 años que llegó a la isla de Madeira para procurarse mejores condiciones de vida, cuenta que accedió a un contrato de medio tiempo en un restaurante local, pero con el transcurso del tiempo su carga de trabajo ha aumentado. «Firmé un contrato de medio tiempo, por 25 horas semanales. Debía buscar un ingreso extra para cubrir los gastos de alquiler y alimentación, pues mi esposa no trabaja. Al poco tiempo de iniciar en el restaurante me pidieron que fuese tres horas antes de lo acordado, pero los pagos han sido de manera irregular. Es injusto que se aprovechen de nuestra necesidad», se lamenta el joven quien labora en el área de mantenimiento.

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