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Tragedia de Vargas: 19 años de una vaguada que dejó heridas a portugueses

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Jean Carlos De Abreu

El pasado 15 de diciembre, se cumplieron 19 años de tragedia del estado Vargas que enlutó a Venezuela, así como muchos emigrantes portugueses en el país.

En esa aterradora catástrofe se perdieron una cantidad incalculable de vidas que fueron arrasadas por las fuertes corrientes. Casas destruidas, negocios tapiados, personas evacuadas, vías cerradas, incomunicación fueron algunas de las cosas que vivieron quienes aún recuerdan lo sucedido.

Arminda Pereira, de 64 años, no fue la misma después que vio cómo sus vecinos fueron llevados por la fuerte corriente de agua que bajaba de la montaña. Vivía en Carmen de Uria, una de las zonas más afectadas por la tragedia.

“Ellos estaban brincando del techo de su casa, cuando el aguacero los arrastró. No lo vimos más. Quedé impactada y comencé a llorar desesperada. Pudimos salir de nuestra casa y fuimos rescatados por un helicóptero”, contó.

Manifestó que durante muchos años tenía pesadillas y solo “veía una y otra vez las imágenes de terror. La gente gritaba y el agua se llevaba todo. No dejaba de llover. Quedamos con lo que teníamos puesto”.

Pereira acotó que una vez en el refugio, fueron buscados por unos familiares que vivían en Valencia, estado Carabobo. Estuvieron un mes en la entidad y posteriormente regresaron a Vargas.

“No era lo mismo, el terror me invadía. Perdimos todo. Estuvimos muy mal, pero poco a poco fuimos recuperando lo material. Sin embargo, la parte psicológica no está del todo curada. Esa tragedia marcó mi vida, la de mi familia y la de todo un país”, aseveró.

Ida sin retorno

Gabriel José De Gouveia, de 48 años, recordó ese día como uno “de los más fatales” que ha vivido. Nació en Venezuela, se crió en el estado Vargas, pero tras lo ocurrido en 1999 se fue del país con su familia.

“Cerramos el negocio porque mi mamá nos llamó asustada. La lluvia era fuerte y constante. No cesaba, la gente no salía de casa. El ambiente era muy gris, bastante terrible”, añadió.

Destacó que una vez que llegaron a casa recibió una llamada diciendo que el local estaba lleno de tierra, no se veía. “Tenía ganas de regresar, pero mi mamá estaba nerviosa, así que me quedé en casa. Rato después, unos vecinos nos avisaron que fuésemos a una iglesia cercana para resguardarnos. Nos quedamos sin casa, piedras gigantes la destrozaron”.

Tras quedar sin nada, fueron a Caracas a casa de unos familiares. “Estuvimos hasta el 2 de enero. A los pocos días nos fuimos a Portugal. No he regresado a Venezuela ni a Carmen de Uria. Eso quedó devastado”.

Puntualizó que desde ese momento, no ha sido el mismo, pues a veces recuerda “sin querer” lo ocurrido. “Viviré con ese recuerdo, fue bastante traumático y triste para los que vivimos ese instante”, sumó.

Subir la montaña

Fátima Texeira de Pereira resaltó que el 16 de diciembre de 1999 “fue un día muy triste pues perdí a parte de mi familia. Estaba lloviendo mucho. Todos nos encontrábamos juntos y mi esposo entró en colapso y nos tocó lanzarnos para luchar por nuestras vidas”.

Esta portuguesa comentó que “tocó subir a la montaña donde habíamos más de 100 personas. Gracias a Dios perdimos todo, pero no nos quitó la vida”.

Las secuelas y las heridas quedan aunque hayan sanado, pues la magnitud de tragedia fue tan grande que actualmente no hay cifras de las pérdidas de vida, así como de lo material.

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