Un país corrupto es un país enfermo

Un país corrupto es un país enfermo

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Miguel y Raúl han tenido, a sus quince años, su primer contacto con un acto de corrupción. Como parte de su participación en labores sociales, y en la oportunidad de orientar a una persona en la creación de una empresa, conocieron de la existencia de los Gestores, personajes que hacen aquellos trámites que están bajo la discreción del funcionario público de turno. Deciden investigar para tener claro de que se trata.

El término corrupción, proviene del vocablo latino «corrumpere» que quiere decir «echar a perder». La corrupción es la base del crimen organizado y una de las principales causas de pobreza que atenta contra la justicia y el orden moral de una nación. Un país corrupto tiene graves problemas ocasionados por irrespeto a la ley, poca seguridad que ofrece su sistema judicial y poca confianza generada sus instituciones.

Miguel descubre ejemplos de corrupción como el cometido por el ex presidente de Indonesia, Suharto, que robó a su país unos 25.000 millones de dólares. Este flagelo está presente en el uso ilegítimo de información privilegiada, tráfico de influencias, sobornos, extorsiones, fraudes, malversación de fondos, nepotismo e impunidad. Facilita hechos criminales como el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la prostitución.

La corrupción ocasiona altos costos para todos los miembros de un país, origina disminución de inversión, reducción de productividad, caída en recaudación de impuestos y bajos niveles de crecimiento económico. Estos costos afectan principalmente a los más pobres, quienes más demandan servicios públicos como educación y salud, por lo que una disminución en su calidad impacta directamente en su bienestar.

Esta actuación es causada por falta de educación, poco desarrollo de principios éticos, existencia de monopolios públicos y excesivo poder discrecional. Y una de las medidas más efectivas en su lucha es la educación por ser una fuerza capaz de producir un cambio importante en una nación. Se observa que en los países cuyos ciudadanos tienen mayor nivel educativo hay menor tolerancia ante este tipo de hechos.

Miguel y Raúl comprenden que en la medida en que un país aliente este tipo de conductas, la productividad disminuye mientras se incrementan los costos de las transacciones normales y regulares. Están motivados a convertirse en profesionales honestos con el sueño de ser líderes que propicien un cambio en su país para hacer de él una sociedad sana en la que el bienestar, la calidad de vida y el crecimiento sean su norte.

Articulista de Opinión isabel.idarraga@gmail.com Economista egresada de la Universidad de Carabobo, con Especialización de Economía Empresarial por la Universidad Católica Andrés Bello. Diplomada de e-learning ESAE Online Business School y de tutoría virtual por la Universidad Central de Venezuela. Es experta en finanzas personales, protección patrimonial y seguridad financiera para personas, familias y empresas. Realiza actividad docente y de facilitador en temas relacionados con finanzas personales y emprendimiento. Es columnista de varios medios y colaboradora en la revista Gerente. Forma parte del equipo de Columnistas de opinión del CORREIO da Venezuela desde el año 2012. Apasionada por la fotografía, la música y la lectura.

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