Venezolanos se restringen de pedir créditos a la banca

Venezolanos se restringen de pedir créditos a la banca

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Se requiere por lo menos 20% del costo de un inmueble para solicitar un préstamo

Julio Materano

El desconocimiento del mercado y la inestabilidad económica que acecha a los emigrantes venezolanos ha provocado una merma en las solicitudes de créditos para la compra de bienes e inmuebles.Con el endurecimiento de algunos bancos en torno a los requisitos, lo connacionales llegados a Madeira tienen temor de asumir un compromiso de tal magnitud, advierten consultores del mercado inmobiliario.

La venezolana Carolina Pereira, gerente de Century21, una concurrida agencia inmobiliaria instalada en Funchal, sostiene que el éxito en la asignación de los créditos depende de cómo se recolecte la información. Entre los requisitos esenciales se encuentran el Número de Identificación Fiscal (NIF), un contrato de trabajo, el Registro de Información Fiscal de Venezuela (RIF) y Registro Mercantil, en caso de que el solicitante tenga negocio en su país de origen. Además, se requieren los últimos movimientos bancarios en Portugal, un requisito sin el cual no puede optar al crédito. La persona debe ser un contribuyente activo, por lo que también debe presentar su respectivo IRS.

«En caso de que el solicitante no tenga propiedades en Madeira, o en cualquier otra región de Portugal, debe tener un representante, que suele ser un familiar, un padre o algún ascendente, que sirva de fiador y ponga sobre la mesa una propiedad». Esto es otra cosa, que la temida hipoteca, lo que es igual a decir una garantía, en caso de que se incumpla el cronograma de pagos.

En otro contexto, en el que Venezuela era un país de progreso, Pereira asegura que cualquier propiedad ubicada en el país era garantía para un préstamo, incluso en Europa. Pero con la crisis se anuló esa posibilidad. Las condiciones cambiaron para los lusovenezolanos, advierte.

La persona debe tener un histórico de Impuesto Sobre la Renta que justifique sus ingresos en el país destino, en este caso Portugal, cuyas autoridades otorgan la declaratoria de IRS solo después del primer año de trabajo. Los altos costos de las propiedades han hecho que una familia de recién casados apenas pueda optar por una vivienda módica, con un crédito de 80.000 euros, en el mejor de los casos. De cualquier modo, se requiere una inicial de por lo menos 20% del costo de la propiedad para avanzar con las gestiones. En algunos casos, aclara la gerente de Century21, el proceso de solicitud y aprobación del crédito pasó de dos semanas a dos meses, una situación que obedece a las medidas tomadas por los bancos que han apretado las tuercas.

Los montos son bajos para quienes tienen cero récord crediticio y pocos ingresos. A ello se le suma las normas impuestas en el país. En realidad, los trabajadores sólo pueden disponer del 30% de sus ingresos mensuales para el pago de créditos. Así, una persona que gane 600 euros por mes, sólo puede destinar 180 euros al pago mensual de un préstamo. El resto es para los gastos básicos. A rasgos generales, las entidades calculan los préstamos basándose en 12 meses de ingresos, lo que no incluye las bonificaciones por vacaciones ni Navidad. En la práctica, ello estrecha aún más el marco crediticio.

Alberto Dos Santos, un migrante venezolano que llegó hace año y medio de Venezuela, es ejemplo de ello. Con un plan de matrinonio en puertas, cuenta que apenas pudo acceder a un crédito por 70 mil euros con el que pudo comprar un apartamento de dos habitaciones en Caniço, un lugar donde espera asentarse con su mujer. En su caso, fue su padre, un comerciante dedicado a la alfarería, quien sirvió de fiador para obtener el crédito. En algún momento, cuando Portugal presumía de su bonanza, la banca otorgaba créditos por el 100% del valor de la propiedad, incluidos los lusovenezolanos. Hoy  el panorama dista mucho de aquel momento.

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