Delia Meneses

El arribo de connacionales a Portugal, una realidad que se asienta en los informes migratorios del Servicio de Extranjeros y Fronteras (SEF), deja en evidencia la migración venezolana que salpica a Europa y cuyo precedente más relevante data de 2008, al menos en la nación lusa.

En Aveiro, una de las ciudades más importantes, la comunidad pasó de congregar 728 venezolanos en 2008 a 1474 en 2019.

En poco más de una década los criollos se duplicaron en la costa oeste, al igual que los permisos de residencia, revela el más reciente informe del SEF.

Nada más el año pasado los venezolanos crecieron en 34% en Aveiro si se compara con 2018 cuando apenas sumaban 1089.

Fuera de los portugueses con nacionalidad venezolana que ahora retornan a su país de sangre —y que se cuentan por miles— también existe un universo de connacionales que arriban sin pasaporte europeo ni ciudadanía lusa a Portugal y que pasaron de 4.740 en 2018 a 6.551 en 2019.

El año pasado los emigrantes venezolanos recibieron 1.891 cartones de residencia, lo que realmente indica un crecimiento de 12% en el número de documentos expedidos.

Aveiro no es el caso más sorprendente. De todas las regiones de la república lusa, Madeira reporta el crecimiento más espectacular. La isla pasó de tener 814 venezolanos en 2008 a 2066 en 2019, lo cual se traduce en un alza de 153% durante los últimos 11 años.

En Madeira los venezolanos son el 25% de los 8586 extranjeros que hacen vida en la isla, espeta el informe del Servicio de Extranjeros y Fronteras correspondiente a 2019.

En el archipiélago, la segunda comunidad de emigrantes más grande es la británica, integrada por 1102 personas. Luego despuntan los brasileros con 863 miembros.

Del total de venezolanos sin pasaporte europeo, reproduce el informe del SEF, 60% son mujeres; algunas probablemente recién casadas con portugueses, con planes de matrimonio o a la espera del cartón de ciudadanía.

En Porto, al norte del país, la colectividad pasó de 218 en 2008 a 692 en 2019. Solo el año pasado arribaron 216 criollos a esa ciudad, apunta el SEF.

Bragança y Guarda descuellan entre las ciudades menos preferidas por la diáspora.

No obstante, Lisboa reporta una notable escalada de la migración venezolana. En la última década tuvo un repunte de 300%. La capital portuguesa pasó de 533 connacionales en 2018 a 786 en 2019.

Con todas las dificultades del mercado laboral, los venezolanos se hacen notar en una ciudad multicultural donde hace una década eran apenas 191 personas.

Según la más reciente Encuesta Sobre Condiciones de Vida, elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, 19% de los hogares reporta que al menos uno de sus integrantes emigró a otro país entre 2014 y 2019.

Pero, ¿por qué cada vez más venezolanos sin ciudadanía lusa ni pasaporte europeo emigran a Portugal? Queda claro que en la actualidad la migración tiene un estrecho vínculo con la hospitalidad y los derechos humanos.

Desde Caracas, la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela, elaborada por la UCAB, advierte que la mitad de los emigrantes recientes son jóvenes entre 15 y 29 años que interrumpen su educación o claudican sus planes para buscar afuera las oportunidades que no consiguen en Venezuela.

A diferencia de otros países europeos, en Portugal, según coinciden quienes llegan sin nacionalidad, los trámites migratorios son más ligeros.

Incluso el primer ministro, Antonio Costa, se ha encargado de exaltar la política migratoria inclusiva que lleva a cabo Portugal sin descuidar los aspectos legales.

Quizás la razón por la que Portugal ha abierto las fronteras a los emigrantes estribe en el hecho de que buena parte de su capital demográfico está depositado en países como Francia, Inglaterra y Estados Unidos, un recurso humano que busca reponer a toda costa para potenciar su economía.

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