Este portugués agradece la tierra de Bolívar por todo lo que le ha dado, por mejorar su estado anímico y sentirse fuerte

Manuel da Corte Ferreira nació en el sitio da Achada, concelho de Ribeira Brava, Madeira. A sus 72 años, cuenta con mucho entusiasmo anécdotas de su vida que para él, así como la mayoría de los emigrantes, recuerda de su juventud. Hoy, el portugués establece las diferencias que existen entre ambas épocas.

Da Corte realizó sus estudios hasta la cuarta clase, luego tomó cursos de electricista y barbero para después trabajar como ayudante de farmacia en Ribeira Brava y Campanario. Durante 8 años, cuenta da Corte, que por antigüedad en ese oficio obtuvo la tarjeta de técnico en Farmacia.

Manuel Da Corte Ferreira a los 7 meses de nacido sufrió de parálisis infantil, quedando con algunos defectos corporales. Así mismo, señaló que en Octubre del año 1963, fue internado en el Hospital Santa María en Lisboa para serle aplicado un tratamiento, el cual duró 7 meses.

El 24 de junio del año 1968, conoció a María Eliza con quien contrajo matrimonio y del cual nacieron 2 hijos: Rui Manuel y Licinia, nacidos ambos en Funchal y registrados en Ribeira Brava.

A los 5 años de casado viajó a Venezuela como turista, invitado por sus hermanos. Para la época, 1973, abordó el avión y dejó a su esposa e hijos en Madeira. Durante los días que estuvo de visita en Venezuela, sus familiares lo convencieron de quedarse en el país.

Al tiempo, lograron obtener los documentos para su residencia. Desde que llegó a este país, se radicó en la ciudad de Barquisimeto, en el estado Lara. Su primer trabajo fue en la panadería Carioca.

Da Corte señaló que desde que pisó suelo criollo, le gustó el ambiente y, especialmente, el clima de la localidad. Contó que probó varios trabajos incluyendo el de vendedor de café en la zona pero no le gustó.

Negocio propio

Manuel da Corte fue propietario de una arepera y luego dueño fundador de Cristales de Lara, una empresa dedicada al montaje de vidrios, espejos y sus derivados. Este portugués, recordando las anécdotas de su vida, contó que su pasaporte como ciudadano portugués demoró más de 3 meses en salir, debido a la dictadura que había en Portugal.

Además, dijo que lo que más le marcó fue cuando realizó el viaje a Lisboa, donde conoció un camarero de apellido Santos, con el que compartió el viaje y éste le ofreció ir a Venezuela pero de polizón.

Da Corte no aceptó y expresó que “quedamos como amigos”. “Perdimos el contacto, pero 15 años después nos conseguimos en un paseo que hice por la ciudad de Mérida”.

Este portugués fue uno de los pioneros en la creación del Centro Luso Larense. Estuvo presente en la colocación de la primera piedra de las actuales instalaciones. A sus años, está consciente de porqué le gustó este país, principalmente, porque le ayudó a mejorar su salud.

Manuel da Corte Ferreira comentó que sus ratos de esparcimiento los comparte con su familia. “Esperaba los domingos para dirigirse a una granja propiedad de parientes, ubicada en la población de Tamaca, con la intención de cocinar chivo y compartir buenos momentos entre amigos”.

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