Volver a la cotidianidad pasa por reaprender a relacionarse

Volver a la cotidianidad pasa por reaprender a relacionarse

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La vida después del confinamiento no va a tener nada que ver con la antigua. Para el psicólogo William Dos Santos salimos de una situación excepcional para meternos en otra, por lo que recomienda ser flexibles y no sobreexigirse

Delia Meneses

La reapertura será gradual y lenta, en eso han coincidido los gobiernos de la mayoría de los países. La idea es avanzar hacia una nueva fase dual de lucha y convivencia con el coronavirus. Pero no puede verse como un retorno a la normalidad o a ese mundo que conocíamos antes del Covid-19. Salir a tomar algo, ir al cine o cenar en un restaurante no será lo mismo después del confinamiento.

Quienes fueron testigos de cómo se desbarataron sus rutinas, hábitos de trabajo, estudio y de entretenimiento por fuerza de la pandemia ahora deberán lidiar con el proceso de reapertura. Si adaptarse al encierro fue difícil, salir de éste no será fácil.

El psicólogo lusovenezolano, William Dos Santos, explica que reincorporarse es una fase cargada de incertidumbre, donde cada persona deberá confrontarse con sus propios miedos y con una pregunta difícil de contestar: ¿cómo será el futuro?

«Es necesario lidiar con estos cambios que son inevitables. Nos modificaron las rutinas y los patrones de conducta de un día para otro. Vamos a salir a un mundo desconocido, con alteraciones que hace poco eran impensables. No me puedo tomar el café en el lugar de costumbre, no puedo despedirme de un familiar que murió ni asistir a su acto fúnebre. Toda la vida saludándonos con beso y ahora hay que hacerlo de lejos. En este momento, el otro, sin querer, es una amenaza, hay una suerte de paranoia generalizada como mecanismo de defensa y al mismo tiempo es un acto solidario para proteger a los demás», explica el especialista en Psicología Clínica y master en Psicoanálisis.

Dos Santos agrega que las personas deben adaptarse a relacionarse con el otro de manera diferente y esto va a tomar su tiempo. Aconseja ser indulgentes consigo mismo a la hora de afrontar el regreso a la cotidianidad, crear espacios para el autocuidado sin exigirse el ciento por ciento desde el primer día. Ser flexibles, no frustrarse si las cosas no salen tan bien como queríamos. No es un imperativo comportarse como si todo fuese igual que antes, cuando, de hecho, no lo es.

«Retomar la rutina va a costar, hay que tomarse la cosas con calma, sin sobreexigirse, necesitamos tiempo para agarrar el ritmo de nuevo», dice el especialista y agrega que si pasadas unas semanas persisten esas sensaciones de malestar, ansiedad o miedo o si estas son desde el principio demasiada intensas y le impiden volver a su rutina, será el momento de pedir ayuda profesional.

Lamenta que haya existido un prejuicio muy grande entre los lusovenezolanos con respecto a acudir a un profesional de la salud mental pero también rescata que esta situación se ha ido revirtiendo en los últimos tiempos.

Entre los factores más estresantes de la poscuarentena están las finanzas domésticas. Haber interrumpido el trabajo causa una gran preocupación socioeconómica, y esta angustia puede ser muy duradera.

Reaprender será clave, reinventar la vida y el saludo. En algunos casos habrá que reevaluar proyectos o comenzar otros. Dos Santos, quien tiene un doctorado en Psicología de la Universidad Federal de Minas Gerais, va más allá y habla de aprender un lenguaje nuevo: «entender que el abrazo o el beso no son necesariamente sinónimo de cariño y que el amor está allí así no te abrace. No hay que quedarse en la frustración. De las crisis siempre surgen oportunidades, hemos aprendido a usar la tecnología para relacionarnos, a lidiar con el distanciamiento, a hacer cosas diferentes. Tenemos que reconfigurarnos porque esto llegó para quedarse por un tiempo».

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