1.822 criollos arribaron a Madeira hasta noviembre

De los 7.167 connacionales residenciados en la isla, 5.692 son ciudadanos portugueses, según el Consulado de Venezuela

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Julio Materano

No es solo una emigración de venezolanos, como se machaca en público. La llegada de criollos a Madeira supone, en 80% de los casos, el retorno de la comunidad lusa radicada en Venezuela. Son los hijos y nietos de una generación que disfrutó de las prebendas de un país que supo acoger a los extranjeros. Quienes regresan a Madeira, otrora destino veraniego, no llegan precisamente para vacacionar. Lo hacen con Cartão de Cidadão en mano, con el portugués apurado que siempre se habló en casa y la promesa de una vida segura en la isla, su nueva casa fuera de casa.

A propósito de ello, entre enero y noviembre de este año, 1.822 connacionales notificaron al Consulado de Venezuela en la isla su arribo a la región. Según información oficial, 8 de cada 10 personas que oficializaron su registro cuentan con ciudadanía portuguesa, lo que, en la práctica, los hace acreedores de los mismo derechos de los locales.

 Los meses con más arribos fueron enero y febrero, cuando se inscribieron 295 y 222 personas, respectivamente: lo cual totaliza 517, buena parte de ellos dispuestos a emplearse en cualquier área, incluso fuera de su terreno de formación académica.

En los primeros seis meses de 2019, 1.256 venezolanos formalizaron su Registro Consular. En la segunda mitad del año lo hicieron 566 personas, una cifra preliminar que no incluye la data de diciembre, el mes en curso. Con apenas 90 inscripciones, agosto fue el mes en el que menos venezolanos llegaron.

Aunque discretas, las estadísticas oficiales reproducen el drama de la huida de familias que lo dejan todos en Venezuela para reiniciar su vida en Europa. Hoy el viaje es a la inversa. En 1960, por ejemplo, el censo poblacional muestra que alrededor del 15% de la población total venezolana era inmigrante, principalmente de Portugal. Más de medio siglo después, el panorama demográfico dista mucho de la Venezuela saudita.

En los últimos ocho años se estima que más de 8.601 criollos se mudaron a Madeira, una cifra que el Consulado actualmente fija en 7.167. De ese grueso, 1.466 son residentes sin nacionalidad versus 5.692 con Pasaporte Europea. En ningún caso, advierte el Consulado, se admite la inscripción de connacionales con estatus de ilegal. Lo que no necesariamente significa que no haya personas que vivan en la isla sin documentación.

Venezuela, que fue el muelle de llegada para los portugueses que abandonaron su tierra por fuerza de la dictadura de Salazar, en la segunda mitad del siglo XX, pasó de ser el segundo país receptor de lusos en el continente Americano a ser la nación con la mayor crisis migratoria de la región. Atrás quedó el progreso y el crecimiento económico detonado por la profesionalización en la producción y manufactura textil, la expansión del sector de la construcción y el asentamiento de las bases del sector bancario y comercial que impulsaron los europeos.

El año con mayor número de ingresos, desde que el Consulado digitalizó su registro en Madeira, fue 2018. En ese período llegó casi 35% de la población que dice estar residenciada en el archipiélago, una tierra que se ha convertido en un puerto atractivo para quienes aspiran llegar a otras ciudades de Europa.

En 2012, el primer año en el que se sistematizaron los datos, hubo 213 inmigrantes. Pero en 2016, el número fue el reflejo de lo que para algunos puede ser un punto de no retorno. En esa ocasión casi 600 personas llegaron a Madeira, 88% con nacionalidad portuguesa. Tal vez fue en ese momento cuando los llamados «retornados», madeirenses que vivieron por hasta 50 años en Venezuela, comenzaron a ser tema de conversación en las calles. Entonces ya se les veía articulando palabras en español en cualquier esquina.

En la práctica el Registro Consular no es más que un censo de venezolanos en el exterior, que se realiza para notificar al Estado la permanencia en el país escogido como destino. Y permite acceder a ciertos derechos como la homologación de la licencia de conducir, renovación de pasaporte, certificación de poderes y documentos civiles. Sin embargo, reconocen desde el Consulado, no todos los ciudadanos manifiestan su interés por adherirse. En Madeira, donde se estima que los criollos representan 10% de la población de la isla, la comunidad supera las 10.000 personas, sostienen voceros de organizaciones como Venecom y Venexos.

Un dato que descuella este año es la disminución de la población que escogió el archipiélago como destino si se considera que en 2018 los venezolanos duplicaron su arribo. Ese año se formalizaron 2.453 nuevos registros, un dato grueso que, en términos porcentuales, se tradujo en un incremento de 103% de los residentes con respecto a 2017, cuando 1.206 sus formularios de inscripción, de acuerdo con el balance oficial.

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