22 datos históricos de la huella lusitana en Venezuela

Durante sus más de 500 años de presencia en el país, los portugueses han sido partícipes en la construcción de la sociedad y están reflejados en los libros de historia

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La influencia de un grupo migratorio sobre la vida de un país, puede pasar desapercibida con mucha facilidad, más aún, si eso ocurre en un país como Venezuela, donde el mestizaje ha creado un hito histórico en la creación de una nueva raza, esa misma que se ve caminar por las calles de todas las ciudades y pueblos.

La historia de Venezuela está repleta de pequeños episodios en el que se dibuja la robusta presencia portuguesa en el país. Unos ciudadanos que se integraron a la perfección desde hace más de 500 años y que han tenido un papel fundamental en la construcción de la sociedad.

Primeros portugueses llegaron en expediciones españolas

Entre el grupo de marineros bajo el mando de Alonso de Ojeda que descubren el país en 1499, ya se encontraba presencia lusa. Manuel de Serpa llegó con los alemanes que entraron por Coro mientras que Cortés Rico formó parte de la expedición de Francisco Fajardo, y otro portugués, Francisco Freire, iba en la cruzada de Luís de Narvaez. En la expedición del Orinoco se aventuraron Antonio Fernandes y Álvaro Jorge bajo la comandancia de Alonso de Herrera y Fernando de Barrío.

El fundador de Guanare

Juan Fernández de León y Pacheco (João Fernandes de Leão e Pacheco), nace en Portimão, Portugal, en 1543. A fines del año 1566 en El Tocuyo se sumó a los expedicionarios de don Diego de Losada y participó en 1567 en la fundación de Santiago de León de Caracas.  Posteriormente dirigió expediciones que culminaron con el descubrimiento de los yacimientos auríferos de las Minas del Señor San Juan, La Platilla y Tiznados, en lo que es hoy día San Juan de los Morros, en el Estado Guárico. El lunes 3 de noviembre de 1591, fundó la ciudad del Espíritu Santo del Valle de San Juan de Guanaguanare, hoy Guanare.

Una provincia llamada “Portugal”

La presencia lusitana en tierras criollas se consolidaría rápidamente y en 1519 existía una provincia llamada Portugal, a la que se llegaba zarpando desde Cumaná y navegando en dirección sur viendo la costa.

Un portugués comercializador de Perlas

Colón descubrió las islas venezolanas durante su tercer viaje en 1498, llamándole mucho la atención que los aborígenes se adornaban con sartas de perlas. Entre los extranjeros que formaron parte de expediciones a Cubagua o Isla de las Perlas, donde fue fundada la ciudad de Nueva Cádiz, resaltaba la presencia de un portugués: en los libros de historia se refleja la participación de Pedro Portugués en el comercio de perlas de la isla, por vuelta del año 1532.

Primera ruta comercial entre Mérida y Caracas

Uno de los mayores aportes lusos al país se da en 1579, cuando Manuel Pimienta cierra sociedad en Mérida con Francisco Gonzales de Lima, para comercializar casabe hacia Caracas y Valencia. El camino a utilizar se convirtió en la primera ruta recua para el comercio de mercancías entre el centro y occidente del territorio.

El cacao venezolano tiene sello luso

Una presencia de gran relevancia para 1616 era la del Capitán Diego de Ovalle, quien tenía encomendados a un grupo de indios en el pueblo de «San Francisco de Paula», siendo doctrinados por la iglesia y construyedo sus casas alrededor del templo. Ovalle tuvo un papel fundamental en el lugar, ya que ofreció un conjunto de terrenos como dote para su matrimonio, en donde introdujo e intensificó la siembra de cacao. Hoy en día, el cacao de Choroní y sus alrededores es conocido como uno de los mejores del planeta.

¡Se ahogó una Portuguesa!

Una de las historias más famosas, tiene que ver con el origen del estado Portuguesa, el mismo que es atravesado por el “Río La Portuguesa ó de la Portuguesa”, el cual lleva ese nombre en honor a una joven doncella, esposa de Don Melchor Luis, uno de los fundadores de la ciudad de Guanare. Aunque se desconocen los detalles de lo ocurrido, los cronistas aseguran que el nombre del río se debe a que la doncella murió ahogada en su cauce, durante aquella aventura colonizadora.

Un portugués en el Panteón Nacional

La presencia lusa se desdibuja durante casi un siglo y luego aparecen testimonios aislados en la etapa independentista con casos como el de Paulo Jorge o José Tomás Machado. Este último, luego de cursar estudios en Lisboa y Cádiz, se unió a la causa emancipadora de la Provincia de Guayana y sirvió bajo las órdenes de Francisco de Miranda, participando en varias batallas y estampando su firma en el Acta Constitutiva del Congreso de Angostura en 1819. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde 1942.

Primeras representaciones diplomáticas

La actividad de los portugueses justificó la creación de representaciones diplomáticas en ciudades y puertos de gran movimiento comercial. Asi, ya en la segunda mitad del siglo XIX había cónsules portugueses en Caracas, Ciudad Bolívar, Cumaná, La Guaira y Puerto Cabello. Esta red consular se consolidó luego con la llegada desde Panamá de Fernao de Amaral Botto Machado, quien condujo la misión lusitana en Caracas hasta que le fue encargada a Joaquim Travassos Valdes en 1919.

El Barrio Portugal

Ubicado en el municipio Bolívar, Parroquia El Carmen de Barcelona, estado Anzoátegui, se encuentra el “Barrio Portugal”, una zona que en la década del 50 fue el hogar de muchos inmigrantes portugueses, y aunque muchos le atribuyen a esta circunstancia el nombre que ostenta, lo cierto es que la fundación de este barrio data del año 1875. Cuenta la historia, que por estar ubicado en sentido contrario al río Neverí, los habitantes eran llamados “la gente del otro lado”, pero luego de la partida de los sacerdotes franciscanos, quienes habitaban el lado izquierdo asistían a misa en la iglesia San Felipe, donde el párroco era de nacionalidad portuguesa. Cuando esto ocurría, los pobladores decían “¡Vamos a la Iglesia del cura de Portugal!, lo que con el paso del tiempo se redujo a “Vamos a Portugal”, lo que terminó por darle el nombre a la zona.

El impulso a las colonias agrícolas

Hasta 1935, el país se mostraba inestable políticamente y presentaba poca comunicación interna, por lo que la llegada de extranjeros que pudieran revolucionar a los ciudadanos con sus ideales, era vista con recelo.

Sin embargo, con la llegada de Eleazar López Contreras al poder, la presencia de europeos en nuestro país era indispensable: la idea de la creación de Colonias Agrícolas surge del modelo ideológico positivista imperante en la época, mediante el cual se planteaba que con el intento del “mejoramiento de la raza” debía incentivarse la inmigración europea, pues se tenía poco aprecio por el campesino autóctono, al cual se le consideraba incapaz de hacer bien su trabajo. El programa trajo a centenas de portugueses que trabajaban en Curazao, siendo distribuidos entre fincas en Barquisimeto, Caracas, Coro, Cumaná, La Grita, La Victoria, Maracaibo y Rubio, así como en colonias agrícolas creadas por Eleazar López Contreras.

Inclusión del Escudo en tablas de cambio

En 1941 los portugueses demostraron entusiasmo por llamar a sus familiares, “lo que hizo pensar en el arribo de labradores y obreros de todas las regiones de Portugal para instalarse con sus familiares en las agrestes tierras venezolanas” según resume de Abreu Xavier. Ese mismo año, el ITIC recomendó varias solicitudes de crédito para inmigrantes portugueses dedicados a la agricultura y, dos años más tarde, la prensa nacional se interesó en las negociaciones financieras que realizaban los lusitanos e incluyó el escudo en sus tablas de tipos de cambio en función del dólar americano.

Los primeros merenderos

El libro “Con Portugal en la maleta” da fe de que en 1948 algunos portugueses eran dueños de “pequeños merenderos en cuya parte posterior se alojaban hasta 8 paisanos”. Desde finales de este año, las condiciones económicas brindaron posibilidades de ascenso para todos y, quienes traían sus ahorros desde Curazao, asentaron sus negocios en Caracas aprovechando el éxodo a la ciudad.

Política de Puertas Abiertas

Con la llegada de Marcos Pérez Jiménez al poder y la política de Puertas Abiertas, se facilitaría la entrada de lusos al país, por lo que el consulado venezolano en Lisboa se encontraba siempre lleno de personas solicitando visas para Venezuela. Para esta época, el diario O Século de Portugal reseñaba en sus página los costos promedio de la emigración por individuo: papeleada oficial 16.000 escudos; pasaje en tercera clase 7450 escudos; carta de llamada a Venezuela 450 escudos; para un total de 24000 escudos.

La llegada de los grandes barcos

Para la década de los 50, vapores como el Americo Vespucci, Antoniotto Usodimare, Argentina, Francesco Morosini, Jagiello, Luciano Manara, Misr, Rabello, Oranjestad y Urania trajeron pasajeros al puerto de La Guaira provenientes desde Portugal.  Continuaría el auge de los barcos los dos años siguientes con la incorporación del Andrea Gritti, Auriga, Castel Felice, Urania II, Castel Bianco, Franca C, Napoli, Willemstad y el Serpa Pinto. En 1954 la compañía Colonial de Navegación incorporó el Santa María y el Vera Cruz, en competencia a los buques Boskoop, Castel Verde, Conte Biancamano, Ana C, Franca C, Federico C, Verdi, Irpinia, Auriga y Torrente.

Una creencia muy presente

La devoción hacia la Virgen María, y en este caso hacia Nuestra Señora de Fátima, ha hecho posible que su nombre e imagen sea utilizado en nombre de colegios, frigoríficos, supermercados y hasta centros de estética y salud, pero también que desde la época de mayor migración de portugueses, se iniciara un movimiento en el que serían las parroquias e iglesias, las que llevarían el nombre de Nossa Senhora. La primera iglesia Nuestra Señora de Fátima registrada en Venezuela, corresponde a la sede de la Parroquia del mismo nombre, inaugurada en el año 1952 en la avenida Este 12, N. 285, urbanización El Conde, en Caracas.

Una campaña contra la xenofobia

Rómulo Betancourt, ante la ola de rumores con la que se encontró al llegar al poder en 1959 y reconociendo la relevancia de las comunidades extranjeras radicadas en el país, solicito a Alejandro Hernandes de la Asociación Pro Venezuela hacer un llamado a respaldar la banca nacional y acabar con la campaña de rumores. Es así como el 14 de marzo de 1960 sale al aire para calmar la ola de xenofobia que invadía al país desde la caída de Marcos Pérez Jiménez. Calmada la situación, los portugueses se asentaban y construían en Caracas los primeros edificios de las barriadas populares donde se instalaron

Interés empresarial luso

El mayor repunte de portugueses en Venezuela está comprendido entre los censos de 1961 y 1981: la proporción indicaba que de cada 9 extranjeros en el país, 1 venía de Portugal. Esto, debido a la depresión económica lusa y el temor al reclutamiento masivo de tropas para la guerra colonial en África. Los negocios lusos siguieron en crecimiento y, en 1972, una comitiva de 60 comerciantes, industriales y financistas, pisó tierras venezolanas para conocer a la potencial clientela.

El crecimiento se intensifica

El censo venezolano de 1981 registró la presencia de 93.029 lusos en tierras criollas. Sin embargo, según explica de Abreu Xavier, “Si el efecto multiplicador se aplica al resultado de los censos portugueses y venezolanos de los años 1980 y 1981, se podría decir que entonces la comunidad lusa estaba entre los 400.000 y 450.000 individuos”.

Asociaciones para todo

La crisis económica que afectó a Venezuela en los años 80 no fue un impedimento para el surgimiento de más de una centena de asociaciones e instituciones lusitanas que tenían como finalidad proteger los interés de la comunidad y resaltar el orgullo de ser portugués en Venezuela. Muestra de ello fueron la Union de Industriales de la Harina, la Asociación de Repartidores de Pan del Distrito Capital y del estado Miranda, Asociación de Industriales de la Panadería, Coperal, Asociación Nacional de Mayoristas Licoreros, Asociación Portuguesa de Comerciantes, Cámara de Comercio Industria y Turismo Luso Venezolana, entre otras.

La fuerza del asociativismo

El asociativismo es la mejor representación de la Portugalidade en tierras venezolanas desde los años 50. El surgimiento de los clubes no paró desde entonces: Centro Portugués de Caracas (1958), Casa Portuguesa de Aragua (1965), Asociación Deportiva Luso Venezolana (1972), Casa de Portugal de Maracaibo (1972), Centro Luso Larense (1977), Centro Social Madeirense (1978), Centro Portugués de Puerto Ordaz (1979), Centro Luso de Catia la Mar y Centro Atlántico Madeira (1984), Centro Luso Venezolano de La Victoria (1985), Centro Luso Venezolano de Acarigua (1986), Centro Portugués de Punto Fijo (1987), Centro Luso de Los Valles del Tuy (1992), Centro Portugués de Barinas (1996), Centro Socio Cultural Virgen de Fatima (2002), Casa Portuguesa Venezolana de Naguanagua (2004); además de otros en Bolívar, Maturin, Calabozo, El Tigre, Villa de Cura, Margarita, Guarico, Anaco, Puerto Cabello, Barcelona, Guayana, Coro, Araure y Táchira.

Dos equipos para el recuerdo

El Deportivo Portugués participó por primera vez en la segunda temporada de la era profesional del fútbol venezolano en 1958 y se hizo con el título del torneo de la primera división. Posteriormente, fue campeón en 1960, 1962 y 1967, haciéndose un sitial de honor en la historia del balompié nacional. No menos importante fue el papel desempeñado por el Club Sport Marítimo de Venezuela: un equipo fundado en 1957 bajo el nombre de Tiuna, pero que en 1959 asumió el nombre de la gloria madeirense. En 1985 y después de la quiebra del Deportivo Portugués, un grupo de “maritimistas” liderados por Mario Pereira tomó la decisión de dar un paso al frente y “saltar” al fútbol profesional. En diez participaciones en la primera división el C.S. Marítimo inició un ciclo vencedor que llevó a su antigua sede en Los Chorros cuatro copas de Campeón Nacional (87-88-90 y 93), y pudo participar en cinco ocasiones en la Copa Libertadores.

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