Alexandre Mendonça: “Todos pasamos tiempos difíciles”

El sacerdote madeirense llama a los ciudadanos a abrir sus corazones y reforzar los lazos a pesar de la distancia que implica la cuarentena social

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Correio / Lusa

Son tiempos difíciles, pero al final de la oscuridad siempre llegará un nuevo amanecer. Ésta es la visión optimista del padre Alexandre Mendonça, párroco de la Misión Católica Portuguesa en Caracas, quien advierte que los ciudadanos deben trabajar en conjunto y poner su grano de arena para que la pandemia sea superada a la mayor brevedad posible.

«Esta pandemia es una desgracia en todo el mundo. El sufrimiento en este país está creciendo cada día, pero si miramos de cerca a otros países, también vemos los desastres que están sucediendo, cosas que no se entienden, países ricos económicamente, con tanta miseria», dijo.

Alexandre Mendonça, pasa todos los días cerrado, en la parte residencial de la Ermita de Nossa Senhora de Coromoto y Fátima, en San Bernardino. “Todos estamos pasando por tiempos difíciles. Es una forma de llevar una vida tan diferente de lo que normalmente estamos acostumbrados y de manera personal he sentido mucho esta realidad porque tengo una vida tan activa en este país y verme cerrado en casa (…) han sido días nada agradables» aseguró Mendonça. Sin embargo, el padre madeirense agradece a Dios por la existencia de teléfonos celulares e Internet, que lo ayudan a estar más cerca de la comunidad.

El sacerdote agradeció la ayuda de la dirección del Centro Portugués de Caracas y de un joven que, con su teléfono celular, graba diariamente la misa, textos bíblicos y meditaciones para llegar a la comunidad portuguesa. “Estamos experimentando una nueva realidad que nos llevará tiempo adaptarnos. En Venezuela, sin el brazo y sin el beso, hay un gran vacío”, sancionó, al tiempo que agregó «si no podemos llegar físicamente, permita que nuestros corazones y almas se reúnan para reforzar los sentimientos de amistad, sinceridad, verdad, amor y paz».

El sacerdote también dijo que sigue con gran preocupación lo que está sucediendo en Europa, Portugal y Madeira. «Tantos amigos que emigraron de Venezuela, en busca de una mejor situación, y están experimentando esta triste realidad. El coronavirus es un enemigo que no se ve, no se sabe dónde está, pero sabemos que está presente, lo que crea incertidumbre y preocupación por el presente y el futuro».

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