Aripo, la primera arepera de Portugal

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Texto y Fotos: Revista Sabores

Sí, las areperas están regadas por todo el mundo. Ya es algo común. Hay algún venezolano que cocina arepas en ciudades como Londres, Paris, Madrid y hasta Estocolmo. Pero faltaba una: Lisboa. Esa urbe donde todo parece ir lento, donde a su gente se le nota que disfruta cada café, cada plato de bacalao, cada cerveza. Ahora, allí, se deleitan de una reina pepiada gracias a Ysmiley Lourenço y a Francisco Tachón.

 Ella, farmacéutica e hija de portugueses; él, TSU en Informática y bien criollito. Ambos emigraron a Portugal hace ocho años. Ella, con acento caraqueño aún, cuenta que al cumplir los dos años en el exterior, regresaron de visita a Venezuela y sintió que ya el país le era ajeno; se habían adaptado al orden y hubo un choque cultural. “Ya nos habíamos habituado al respeto por las leyes. Aquí todo es muy tranquilo. La última vez que fuimos fue hace tres años para que las bisabuelas conocieran a nuestro bebé. Me fui por la situación, pues ya comenzaba a ver la escasez. Trabajaba como profesora en la UCV y no veíamos futuro. Queríamos casarnos, comprar un apartamento”, comenta Ysmiley mientras escucho los gritos de su hijo a lo lejos. Luego, le cambia el tono de voz: “Vine a hacer un postgrado primero, y mientras estudiaba por la noche, buscaba trabajo. Lo conseguí a los seis meses; mi esposo a los tres. A él le costó el idioma, a mí no tanto por mi familia. Aquí las personas nos recibieron bien, en los trabajos hicimos amigos y la adaptación fue fácil. La parte climática sí fue complicada: tener que salir a la calle con lluvia, granizo, además de estar solos y pasar navidad, cumpleaños, solo mi esposo y yo. Eso sí fue difícil”.

Mi esposo Francisco y YoHasta que se les ocurrió abrir la primera arepera de Portugal…

Mi esposo y yo veníamos trabajando la idea desde hace dos años. Comencé cursos de emprendimiento para familiarizarme con los procesos. Cada uno tenía su trabajo y de vez en cuando íbamos investigando. Hasta que decidimos que era el momento y que mientras más pasaba el tiempo, podía pasar que alguien fuese más rápido que nosotros. Por eso dejé mi empleo en diciembre y me dediqué por completo al proyecto. Las cosas se fueron dando poco a poco y el 27 de julio abrimos Aripo.

 ¿Y qué los motivó a montar un negocio de arepas?

Que no había nada aquí en Portugal parecido, y la comida venezolana es buena y más las arepas. Siempre hacíamos arepas cada vez que invitábamos a un portugués a la casa y no se iban sin preguntar dónde podían conseguir eso en la ciudad. Otra cosa fue que por mi profesión, sabía que aquí no iba a llegar hasta donde quería llegar, pues es un área más controlada y tengo que hacer equivalencia.

 ¿Y qué dicen los portugueses de las arepas de Aripo?

La aceptación ha sido buena. Inventamos la arepa serrana, que lleva jamón serrano y queso amarillo y a muchos venezolanos les gusta más que la pelúa, es un problema para ellos decidirse. Aquí llama mucho la atención la reina pepiada, pues es un sabor más tropical. Para enganchar a los portugueses más resistentes, creamos la Aripoburguer, que es una hamburguesa dentro de una arepa. Además tenemos malta, colita y cerveza Polar.

El objetivo a largo plazo de estos emprendedores venezolanos es convertir a Aripo en una franquicia. Quieren viajar con sus arepas por todo el país ibérico. Por lo pronto ya hay gente que viaja dos o tres horas solo para comerse una arepa en su local. Eso, ya es un triunfo.

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