Los verdaderos héroes no están en las películas ni en los libros de ficción, sino en las calles de las ciudades y entre la gente de los pueblos, ayudando a los demás, labrándose un futuro y buscando un nuevo amanecer.
Conocí a uno de esos hombres valientes en la sucursal de Unicasa ubicada en Guatire. Su nombre es José Francisco Ornelas y nació el 25 de septiembre de 1963 en Cámara de Lobos, Madeira, donde creció junto a sus padres Francisco Luís de Abreu y Filomena del Espíritu Santo Ornelas.

“Una tarde mi madre me avisó que había llegado una ‘Carta de llamada’ expedida por un tío que residía en La Guaira y que no conocía”.

Poco tiempo después, el 21 de agosto de 1980 y con tan sólo 16 años de edad, abordó un avión con destino a Venezuela y llegó al puerto varguense a las 8:30 de la noche, después de haber cruzado el océano en un maratónico trayecto. “Apenas unas horas después ya estaba en el negocio y esa vez cargué 100 cajas llenas de botellas hasta el depósito del local” recuerda De Abreu, quien desde adolescente era un incansable trabajador.

“Un día que tuve libre fui a Guarenas y conocí a una mujer muy valiosa, Yolimar Niño de De Abreu, con quien tuve la dicha de casarme y el 15 de noviembre cumpliremos 24 años de matrimonio” asegura el señor Luís, cuya esposa (oriunda de San Cristóbal, estado Táchira) “prepara las hallacas más sabrosas del mundo y los mejores platos portugueses”.

Después de haber vivido un año y medio en Vargas se mudó a tierras “guareneras” en el estado Miranda donde formó su hogar, trabajó en varios comercios y un restaurante. Pudo regresar a Portugal 25 años después, “durante quince días recorrí las calles, visité a toda mi gente y aunque había pasado demasiado tiempo y todo lucía diferente, el amor por ellos permanecía intacto”. Pero “el deber llamaba” y volvió a Venezuela. Trabajó durante una década en varias sucursales de Central Madeirense y fundó un negocio con mucho esfuerzo, pero los continuos robos le obligaron a cerrarlo. “Lo asumí como el fin de una etapa y el comienzo de otra que dio paso a mi ingreso en Unicasa”, donde se ha sentido durante seis años “como en familia”.

Esta actitud positiva ante la vida le ha dado la fuerza suficiente para soportar incluso las pruebas más duras como la pérdida de uno de sus hijos.

Ha pasado poco tiempo pero le parece una eternidad desde aquella partida repentina e irreparable. Sin embargo, él lucha por su esposa y por su hija, “para ser el pilar donde ellas se apoyen y la fuerza que las inspire a seguir”. Con todo lo sucedido, siempre atiende con una sonrisa, siempre con el gesto amable. “Porque después de una pesadilla hay que despertarse, tienes que cumplir tu misión, hacer feliz a la familia y ayudarla a cumplir sus sueños”, asegura el señor Luís, un hombre que ha librado mil batallas en el corazón y que nunca ha perdido la fe.

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Periodista de Planta vurdaneta@correiodevenezuela.com Egresada como Comunicadora Social de la Universidad Católica Andrés Bello y con un postgrado en Gerencia Educativa en la Universidad Santa María. Ha trabajado en medios como Meridiano, La Voz y Radio Capital. Fue miembro del Instituto Portugués de Cultura y se ha desempeñando como docente universitaria, además de impartir talleres literarios a niños y adolescentes. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde 2004. Se declara una admiradora de la cultura portuguesa, sobre todo de su literatura y su fado. “Gracias al periódico he conocido una gran comunidad, ejemplo de trabajo y perseverancia”.

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