Carlos Manuel Gouveia: un venezolano que hizo carrera en Madeira

Ha jugado en cuatro equipos: Santana, Nacional de Madeira, Camacha y Unión de Madeira

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Con el paso de los años, muchos portugueses que emigraron a Venezuela regresaron a sus tierras por diferentes razones. La mayoría lo hizo con sus familias, esposas e hijos, quienes nacieron en la tierra de Bolívar. Uno de esos tantos casos es el de Carlos Manuel Gouveia, quien milita en el Unión de Madeira.

Gouveira nació en Caracas, el 27 de noviembre de 1985. Sus padres son oriundos de Santana, en la Isla de Madeira. A los 13 años, se mudó a Portugal junto a sus padres y hermana menor. “Vivía en Colinas de la Mariposa, específicamente en el Cují, en San Antonio de Los Altos, estado Miranda. Hice mis estudios en la Escuela Estadal Mirandina Unidad Educativa Estadal Estado Aragua y en el Colegio Luis Cadenas Saavedra, ubicado en la urbanización El Valle”, contó.

En Venezuela, jugaba fútbol sala o futsal. No llegó a jugar fútbol campo. “Era más como un pasatiempo, solo eso. Aunque siempre tuve ese gusto por jugar fútbol y tenía el sueño de jugar en una primera división. Con el favor de Dios, podré cumplir ese sueño”, dijo.

Llegó junto a su familia a la Perla del Atlántico en 1999 a su pueblo natal, Santana. Ahí dio sus primeros pasos como futbolista. “Comencé a jugar desde que llegué aquí a la Isla, en el equipo de Santana, durante tres años, uno en iniciados y dos en los juveniles”, comentó.

Luego, pasó a jugar en uno de los equipos más importantes de Madeira, el Nacional, donde se han formado jugadores importantes tales como: Cristiano Ronaldo y Rúben Micael. “Hice ahí las categorías Juniors A y B. También firmé mi primer contrato profesional, que fue por tres años, con 19 años. No jugué mucho, solo fui llamado a algunos partidos y yo quería jugar. Los próximos dos años fui prestado al Camacha, en la segunda división B”, comentó. Su nexo con el Nacional terminó y el equipo donde estuvo cedido le abrió la puerta. “Estuve tres años más con el Camacha”, agregó.

En el año 2010 – 11 arribó al Unión de Madeira, cuando se encontraba en la Segunda División B. “Se dio la posibilidad de venir y fue el año cuando subimos a la Segunda División. Tengo seis años con el club. Vamos a ver que nos traerá este año deportivamente”, apuntó.

Su posición actual es la de lateral derecho. Sin embargo, no fue ahí donde inició su carrera. “Mi formación la hice como medio por los costados. Cuando llegué a los equipos principales, fui adaptado como lateral derecho. Fui entendiendo la posición y ahora me siento cómodo ahí”, señaló.

Tuvo muchos altibajos la temporada pasada. Sin embargo, su aporte fue vital para que el Unión de Madeira consiguiera algo histórico: el regreso a Primera División después de 20 años de ausencia. “Comencé jugando y por opción del entrenador, hubo partidos que no los hice. No fui regular hasta diciembre y uno tiene que respetar eso, es parte del fútbol. A partir de enero, comencé a jugar con más regularidad. Tuve una pequeña lesión que me dejó fuera casi un mes. Gracias a Dios, me recuperé a tiempo y disputé 16 juegos seguidos, acabando de ayudar al equipo en los objetivos que fueron propuestos”, explicó.

Tras 10 años de carrera, podría debutar en Primera División de Portugal el próximo 23 de agosto frente al Nacional de Madeira. “Me siento bien, tranquilo y feliz por esta oportunidad. Siempre fue mi sueño, trabajé y trabajo para ello. Lo más importante es poder realizar ese sueño. Tratar de demostrar que uno puede estar ahí y hasta poder dar un salto de calidad”, contó.

El Unión cuenta con un nuevo entrenador, Luís Norton de Matos, quien viene de dirigir el Chaves. La campaña anterior, tuvieron como director técnico a Vítor Oliveira. “Intentamos asimilar sus ideas de juego, sus trabajos, entre otras cosas. Es un aprendizaje. Nos toca habituarnos lo más rápido posible y tenemos un equipo con caras nuevas. Los inicios de temporada hacen que todos los equipos estén de cero”, expresó.

Piensa que cada entrenador que ha tenido en su carrera le ha dejado algo. “Pienso que los futbolistas aprendemos un poco de cada entrenador, algunos nos dejan marcas. Sabemos que en esta profesión, en cada equipo hay 24 o 25 jugadores. Y el entrenador debe escoger quienes juegan. Eso debe respetarse. Además, uno está sujeto a cambiar de equipo y ellos también. No podemos olvidar que cada director técnico tiene su método de trabajo y uno debe adaptarse a eso”, relató.

Cada jugador tiene sus referencias, Carlos Manuel no es la excepción. “Cuando ya me adapté al lateral derecho me fijo en Daniel Alves, Marcelo, en su momento, Cafú y el alemán Philip Lahm. Para mí, son buenas referencias en lo que a mi posición se refiere”, contó.

Sueña con vestir la casaca de la Vinotinto. “Claro que me gustaría representar a la selección, no sé si aún estoy a tiempo, tengo 29 años (risas). Sería un sueño concretizado si se pudiese realizar, sería excelente”, soltó. A lo que agregó: “Nunca tuve un contacto con la Federación Venezolana de Fútbol, solo unos pequeños rumores que podría surgir esa posibilidad pero no se concretó nada”.

A pesar de no haber jugado con Venezuela, no la pierde de vista. “Intento seguir siempre la actualidad de la selección y de las buenas cosas que le dan al país, que está pasando por momentos duros. Es una forma de darles alegría a la gente”, reveló.

Dos venezolanos, Breitner Da Silva y Jhonder Cádiz, llegaron al Unión en este verano. “El contacto con ellos está siendo muy bueno. Son dos excelentes chicos con una excelente calidad. Es como volver a Venezuela porque estoy hablando de nuevo castellano. Es un placer poder ayudarlos y que consigan alcanzar sus objetivos aquí en Europa. Son muy buenos jugadores y estoy seguro que les puede ir bien”, expuso.

Por segunda vez, tres venezolanos jugarán en el mismo equipo en Europa. Los primeros fueron Fernando Aristeguieta, Oswaldo Vizcarrondo y Gabriel Cichero en el Nantes de Francia. “No tenía conocimiento eso. Si sabía que ellos estuvieron ahí. No obstante, pensé que ya había pasado luego. Es un orgullo que eso se produzca. Es una muestra que el fútbol venezolano está en crecimiento”, dijo.

Todavía tiene familia en Venezuela y extraña el país donde nació. “Allá se encuentran mis tíos, primos y mis padrinos. Los extraño mucho. Siempre estamos en contacto y han estado pendientes de mí. Ellos hacen parte de mis logros y éxito, mis victorias son las suyas también. Los llevo en mi mente y en mi corazón”, explicó.

No obstante, hay cosas que lo acercan a su tierra. “La comida venezolana hacen parte de mi día a día, no la como a diario pero como arepas, empanadas, entre otras cosas. Hay muchas personas que vivieron en Venezuela que están aquí. Gracias a Dios, tengo un restaurant que me puede proporcionar hallacas, cachapas, hasta los dulces, tequeños, etc. Siempre da para recordarse de la vida allá”, finalizó.

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