Joao da Costa: Un pionero en la enseñanza del portugués en Venezuela

A pesar de no tener la profesión de educador, se dedicó por más de 20 años a ejercer la docencia con una “excelente pedagogía”, tal y como lo confirman los estudiantes que pasaron por sus aulas

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Ommyra Moreno Suárez

El profesor Joao Ventura da Costa Lopes, miembro fundador y presidente del Instituto Portugués de Cultura, quedará en el recuerdo de la comunidad luso venezolana gracias a su destacado aporte en pro de la difusión de la cultura y la lengua portuguesa en Venezuela. La fundación del Instituto Portugués de Cultura fue concebida por Joao da Costa, junto a otros compatriotas, como una organización no gubernamental, cuyo objetivo fundamental es el de promover la cultura portuguesa en Venezuela. La institución se oficializa el 30 de noviembre de 1990 para dar continuidad a los trabajos que venía realizando la Comisión Fernando Pessoa desde el año 1985.

Da Costa nació el 3 de diciembre de 1942, en la ciudad de Lisboa. Abuelo de dos nietos  y padre de tres hijas, Sintra da Costa y Londy da Costa, de un primer matrimonio, y Tagide da Costa, de la  unión con su esposa Ercanacao Aguiar da Costa. Inició sus estudios en Portugal y los culminó en Venezuela. A pesar de no tener la profesión de educador, se dedicó por más de 20 años a ejercer la docencia con una “excelente pedagogía”, tal y como lo confirman los estudiantes que pasaron por sus aulas. Formó parte del primer grupo de profesores que impulsó la iniciativa del Curso de Lengua y Cultura Portuguesa en la Asociación Civil Centro Portugués, en Caracas. A lo largo de su trayectoria, “el profe”, como era conocido cariñosamente, escribió para varios periódicos y revistas, así como publicaciones de su autoría en las cuales se dedicaba a desarrollar diversos temas relacionados con la literatura y la cultura lusitana. Hasta hace poco tiempo, participó en Radio Arcoense con un espacio cultural e informativo para todos sus oyentes lusos.

Entre sus allegados, el profesor Joao da Costa era conocido por ser un “hombre muy culto”. Su pasión era leer y aprender. “Siempre lo encontrábamos con libros en sus brazos. Joao se caracterizó por tener un sentido del humor muy particular, siempre estaba alegre y salía con un comentario culto o con chispas de humor que nos sacaba sonrisas a todos”, asegura una de sus alumnas. Otro de sus hobbies era el deporte, específicamente, entrenamientos en el gimnasio y natación, cuyas prácticas realizaba en los espacios de la Asociación Civil Centro Portugués.

Su esposa Encarnacao da Costa lo acompañó en los últimos 30 años de su vida y estuvo a su lado durante la enfermedad que le tomó por sorpresa hace casi tres años. En septiembre de 2016, aun cuando se pensaba que había alcanzado una completa recuperación, sufre una recaída y fallece en su amada Lisboa el pasado 25 de agosto de 2017.

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