Claves para prevenir los calambres

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Tener un calambre muscular es una sensación que pocos quieren experimentar. Se trata de una contracción en uno o varios músculos que produce dolor durante unos segundos y hasta minutos, llevando a que la persona que lo sufra tenga que detenerse para reponerse.

Los calambres pueden ocurrir de repente en cualquier parte del cuerpo, pero es usual que se produzcan en las piernas como resultado de la dolorosa y espontánea contracción de los músculos debajo de la rodilla, incluso cuando estamos durmiendo.

Son varios los factores que provocan esta desagradable sensación: su causa más común es un desequilibrio en los niveles de calcio y magnesio en el organismo. El calcio es necesario para que la contracción de los músculos pueda hacerse correctamente, mientras que el magnesio es necesario para relajar las diferentes partes del cuerpo durante y después de la actividad física. Estas fuentes de salud se encuentran en verduras, vegetales y granos.

Los calambres también pueden ocurrir por la deficiencia de vitamina E, la anemia, el tabaquismo y la inactividad. Además su origen está relacionado con un mal funcionamiento del sistema nervioso que crea un desequilibrio entre la excitación y la inhibición del músculo, lo cual impide que éste se relaje.

La deshidratación y la falta de sodio pueden estar relacionados con los calambres por eso hay que beber suficiente agua durante el día y más si se está haciendo ejercicio para reponer los líquidos que se pierden al sudar. Si estamos en el gimnasio y tenernos un calambre debemos detener la actividad que estemos realizando, luego masajear el músculo y estirarlo sin sentir que estamos dañando la piel o el área afectada.

Una vez sintamos el calambre haya desaparecido debemos empezar a mover el músculo con suavidad hasta que todo vuelva a la normalidad.

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