Cómo elegir un champú menos contaminante

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Un aspecto muy importante que diferencia a los champús de muchos otros productos de higiene y cosmética que utilizamos en nuestra vida diaria es el hecho de que sus residuos, en su mayoría, se van por el desagüe. Esto significa que el impacto medioambiental del uso de champús es mucho mayor que el de una crema facial, por ejemplo. La solución es optar por el mal menor: a falta de productos para el lavado del cabello que no contaminen en absoluto, elegir champús que contengan el menor número posible de sustancias nocivas para el medio ambiente.

Ya sea en cajas de cartón o envueltas en papel, cada vez hay más opciones de champús sólidos. Al igual que los champús líquidos, suelen tener los mismos ingredientes pero un menor contenido de agua. Además, no contienen conservantes, contaminando menos el agua.

Su producción es relativamente sencilla, con un consumo reducido de energía y tiempo, y al tener un envase de papel, en lugar del plástico que se suele utilizar para los champús líquidos, tienen un menor impacto medioambiental. Por otra parte, el peso y el volumen desempeñan un papel fundamental en la eficacia del transporte de mercancías. Al ser más ligeros y pequeños, los champús sólidos requieren menos espacio que los tradicionales durante el transporte.

El mayor impacto medioambiental lo causa el propio lavado del cabello, con el consumo y el calentamiento del agua. Si utilizas menos agua al lavarte el pelo, tendrás menos impacto en el medio ambiente.

Como no se puede evitar parte del impacto ambiental de los champús en el medio ambiente, aquí hay algunos pasos para hacer una elección más sostenible.

Opta por botellas más grandes y sin dispensador para reducir la cantidad de plástico que llevas a casa y, por tanto, el que arrojas al medio ambiente.

Tómese su tiempo para leer la etiqueta antes de comprar. Evite los ingredientes más perjudiciales para el medio ambiente.

Moja bien tu cabello antes de lavarlo con champú; esto reduce la cantidad de producto utilizado.

En lugar de aplicar el producto directamente sobre el cabello, pon una pequeña cantidad de champú en la palma de la mano. Esto facilitará el control de la cantidad utilizada por lavado.

Cuando creas que se está acabando el champú, retira el tapón, añade un poco de agua, cierra el tapón, agítalo suavemente e invierte el frasco. Esto le permitirá utilizar el champú durante más lavados, evitando que queden restos de producto en el frasco.

Separe siempre la botella vacía de los residuos generales y deposítela en el contenedor amarillo para su reciclaje.

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