Consejos para iniciarse en el vegetarianismo

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Ya sea por respeto y compasión hacia los animales, el bienestar humano y planetario o por el deseo de adoptar un estilo de vida más saludable, quizá haya llegado el momento de dar un paso hacia el vegetarianismo.

A menudo, cuando se toma la decisión de generar un cambio importante en nuestra vida, se tiende a ser demasiado rígido y exigente, queriendo alcanzar rápidamente el objetivo que se ha propuesto. Si decides adoptar un estilo de vida vegetariano, probablemente te encontrarás con algunos retos en el camino. Mantener una mentalidad positiva y flexible a lo largo de este proceso de transformación le ayudará a mantenerse motivado para avanzar a pesar de las dificultades que puedan surgir. En lugar de sentirte culpable por no haber podido resistirte a comer algo de origen animal en un determinado contexto, felicítate cada vez que consigas algo nuevo.

Puedes empezar por reducir tu consumo de carne y pescado hasta que te sientas lo suficientemente cómodo como para eliminarlos. Una vez superada esta fase, puedes ir dejando poco a poco otros productos animales como la leche, el queso o los huevos. Para algunos, este proceso puede durar sólo unas semanas, para otros puede durar años.

Al dar los primeros pasos como vegetariano, uno de los mayores cuidados es asegurar la continuidad de una dieta rica y variada, que ofrezca todos los nutrientes indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo y la mente. Cuando dejemos de consumir animales y otros productos de origen animal, es prudente y sabio pensar en sustituirlos por alimentos de origen vegetal que también son ricos en proteínas, omegas, hierro, vitaminas y todos esos nutrientes tan esenciales para nuestra salud que nos aportaban en parte el consumo de carne y pescado.

En la fase inicial como vegetariano, es normal dejarse seducir por la comida rápida y precocinada vegetariana, la pasta y las pizzas, o por el consumo excesivo de alimentos a base de soja, por ejemplo. No hay nada malo en probar estos alimentos de vez en cuando, pero no se recomiendan como base de una dieta vegetariana saludable.

De hecho, uno de los aspectos más sorprendentes de pasar de una dieta omnívora a una vegetariana es descubrir toda una nueva gama de alimentos que antes no tenías la costumbre de incluir en tu dieta diaria.

Las frutas y las verduras, pero también los cereales, las legumbres, las semillas, los frutos secos y las flores, son algunas de las familias de alimentos que ofrecen una abundante selección de alimentos y que se pueden combinar y cocinar de forma realmente creativa y divertida.

Puede que seas el único miembro vegetariano de tu familia o grupo de amigos y que incluso te sientas un poco solo en este viaje hacia una dieta más compasiva para los animales, las personas y el planeta. Existen comunidades vegetarianas en línea (por ejemplo, ciertos grupos de Facebook que son muy activos) para aclarar dudas u obtener más información. Sin embargo, en estas comunidades también hay muchas críticas, incluso dentro de la comunidad vegetariana.

Cuando das tus primeros pasos como vegetariano, es muy fácil que te sientas tentado por productos exóticos y diferentes o por productos que no sueles incluir en tu dieta. No hay nada malo en ello, siempre que esos productos procedan del comercio justo y se consuman de forma esporádica y consciente. Es importante tener en cuenta que para que estén en las tiendas de comestibles y los supermercados, han hecho un gran viaje y han gastado muchos recursos.

En la medida de lo posible, lo mejor es comprar alimentos de temporada cultivados localmente y ecológicos, o si tienes acceso a un huerto o jardín, siempre puedes empezar a producir algunos de tus propios alimentos.

Nada mejor que un curso o taller de cocina vegetariana para experimentar con las propias manos y el paladar diferentes alimentos, sintiendo los colores, los olores, las texturas.

En una sociedad en la que sigue predominando la alimentación basada en el consumo de animales y los alimentos de origen animal, a veces es un reto resistirse a las incitaciones al consumo de carne, pescado y otros alimentos de origen animal. A veces estas incitaciones vienen de la familia o de los amigos, y otras veces vienen de ti al pasar por ese restaurante que servía ese plato que tanto te gustaba. Para no dejarte desviar de este estilo de vida, es importante recordar las razones que te han llevado hasta aquí.

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