Costa: «La República debe sentirse orgullosa por haber sido presidida por un ciudadano como Sampaio».

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El Primer Ministro dijo que la República debe sentirse orgullosa por haber sido presidida por un ciudadano como Jorge Sampaio, ejemplo de rigor ético, honestidad y defensor vigilante de la democracia, que nunca cedió a la demagogia y al populismo.

Estas posiciones fueron transmitidas por António Costa en su discurso en el Monasterio de los Jerónimos, durante la evocadora sesión de homenaje en el marco de las ceremonias fúnebres de Estado por el ex Presidente de la República Jorge Sampaio, fallecido el viernes a la edad de 81 años.

En un discurso en el que se refirió a su profunda vinculación personal, profesional y política con el jefe de Estado de Portugal entre 1996 y 2006, el líder del Ejecutivo caracterizó a Jorge Sampaio como «un ejemplo de rigor ético, sobriedad y honorabilidad personal, de simpatía y empatía humana, de cercanía a las personas, especialmente a las más desfavorecidas, excluidas u olvidadas».

«Lo hizo con una autenticidad que puso en todo y con una seriedad que nunca cedió a la demagogia ni al populismo. En estos tiempos de tantas tentaciones antidemocráticas, esta herencia es fundamental. Nos muestra cómo se puede ser un defensor atento y vigilante de la democracia, no estando nunca de acuerdo con lo que la socava o devalúa, y haciendo todo lo posible por denunciar y corregir lo que está mal en ella, pero utilizando siempre esta lucha y la denuncia de estas debilidades para perfeccionar y fortalecer la democracia, y nunca contra ella, para menospreciarla o desacreditarla», defendió António Costa.

Para el Primer Ministro, en definitiva, la democracia portuguesa «puede y debe estar orgullosa de haber sido servida por un gran político como Jorge Sampaio y la República debe estar orgullosa de haber sido presidida por un ciudadano ejemplar como él».

En la parte final de su intervención, el Primer Ministro recordó las palabras de Jorge Sampaio en su discurso ante el Parlamento cuando juró como Presidente de la República: «No hay ciudadanos portugueses prescindibles», dijo en marzo de 1996.

En opinión de António Costa, este mensaje de «valorización de las personas, de cohesión nacional y de inclusión social, nace de una convicción muy profunda».

«Y puede, en este día, simbolizar su actitud humana, su lucha democrática, su acción política, su idealismo moral, y también sigue siendo un gran mensaje para el presente y para el futuro. No hay ciudadanos portugueses prescindibles y, por tanto, no podemos prescindir de Jorge Sampaio», subrayó el Primer Ministro.

En relación a la trayectoria política de Jorge Sampaio, el líder de la ejecutiva refirió que Jorge Sampaio, «desde su liderazgo del movimiento asociativo durante la Crisis Académica de 1962, hasta la iniciativa de crear la Plataforma Global de Estudiantes Sirios, siempre ha tenido una vida pública hecha de grandes convicciones y de acciones persistentes que llevaron a cabo esas convicciones». «En el ejercicio de altos cargos políticos -miembro del Gobierno, diputado, secretario general del Partido Socialista, alcalde de Lisboa, presidente de la República- dio una contribución muy valiosa para dignificar nuestra democracia y dar prestigio a Portugal», sostuvo.

En el ejercicio de estos cargos, según el Primer Ministro, «la visión humanista y la exigencia ética se convirtieron en un atributo definitorio de su figura moral y política».

«Por ello, se ha convertido en una referencia y un estandarte de excelencia», subrayó.

Jorge Sampaio, en opinión del actual líder de los socialistas, también se caracterizó por ser «un político amante del debate intelectual, abierto a las nuevas ideas y a los tiempos cambiantes, culto e informado de lo que ocurría en el mundo».

«Fue un político de principios, exigente -incluso podríamos decir que ultraexigente- consigo mismo, fiel a su concepción de una democracia de ciudadanía, participación y progreso. Fue un político firme y flexible al mismo tiempo, que nunca cedió en valores esenciales, pero que supo construir pacientemente apoyos, promover acuerdos, obtener consensos. El respeto que se ganó en todos los cuadrantes políticos y en todos los sectores de la sociedad son la mejor prenda de su excepcional calidad política y humana», subrayó.

António Costa también se refirió a las notables obras de Jorge Sampaio y a las huellas de la acción política que dejó como alcalde de Lisboa, entre 1989 y 1995, o como Jefe de Estado, pero también habló de su larga y profunda relación personal con el ex líder del Partido Socialista y Presidente de la República.

«Fui, desde muy joven, amigo de Jorge Sampaio, su compañero de partido, aprendiz de abogado, estrecho colaborador en el PS, director de su primera campaña presidencial, miembro de tres gobiernos cuando fue Presidente de la República. Con él aprendí política y derecho, coincidí y discrepé (en el fútbol, sobre todo), conspiré y fui testigo de la combinación única de la consideración exhaustiva con la capacidad de la decisión deslumbrante que sorprende. Nunca olvidaré la deferencia de su trato, las pruebas de su amabilidad, la

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