Dulces navideños continúan uniendo a generaciones

Existen diferentes opciones gastronómicas dulces, que identifican las celebraciones de la navidad en Venezuela y en Portugal. En el país ibérico la mesa de los postres es preparada con gran empeño, mostrando variedad de preparaciones.

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En Navidad el mundo se viste de fiesta y se engalana con su mejor ambiente: es época de sabor y festejo, de reunión y encuentros, de calidez y felicidad. Es en la preparación de la mesa y la cena de Navidad y en la selección de las recetas de los dulces navideños donde a menudo queremos marcar la diferencia en nochebuena.

La mayoría de los dulces navideños tradicionales sólo se pueden encontrar en esta época festiva, así que no tiene sentido no probar las recetas tradicionales.

Una dulce Navidad

Portugal tiene una enorme riqueza de buñuelos navideños que abarca todo el país, con muchas maneras de prepararlos, con muchas formas, sabores e ingredientes.

El Bolo Rei es quizás el dulce navideño más emblemático. Las recetas son muchas, pero siempre incluyen una masa ascendente, a la que se añaden diversos frutos secos y frutas confitadas. Otra opción es el Bolo Rainha, que no incluye frutas confitadas sino solo frutos secos como las almendras, avellanas y nueces.

Los filhós son una masa a base de harina de trigo, a la que se añaden huevos, leche, levadura y aceite de oliva (algunas recetas incluyen también brandy y/o zumo de naranja). Esta masa rebozada y levada se fríe, tradicionalmente en aceite de oliva, y se puede cubrir con miel, azúcar y/o canela.

Los coscorões como los filhoses, son también uno de los dulces tradicionales de Navidad con presencia obligatoria en la mesa de Nochebuena. Suelen ser más pobres que los filhós, porque son esencialmente masa frita, sin presencia de calabaza o zumo de naranja, pero siempre igual de deliciosos.

A diferencia de los buñuelos, que se leudan y se extienden con un rodillo, los «sonhos» no necesitan levadura (son más rápidos de preparar) y se fríen con una cuchara. Los sonhos tradicionales son a base de calabaza y llevan, como su nombre indica, mucha calabaza para que queden esponjosos y húmedos. Se añade harina, huevos, azúcar y ralladura de naranja a la receta y al final se cubre con azúcar.

Las Rabanadas son rebanadas de pan bañadas en leche, pasadas por huevos y fritas. Cubiertos con azúcar y canela son una delicia esponjosa.

Las azevias son pasteles rellenos, normalmente con garbanzos o boniatos. El relleno incluye almendras y huevos. Las azevias se fríen y se cubren con azúcar.

Sabor a tradición

Para cerrar una comida navideña venezolana con broche de oro, no pude faltar la tradicional Torta Negra. Si bien no es de origen venezolano, pues según dicen fue introducida por los colonos británicos, se ha hecho tan popular que todos esperan esta fecha para disfrutar del placer de saborearla.

Se explica que esta torta llega a las costas del actual Puerto Madryn (Argentina) el 28 de Julio de 1865 a bordo del velero Mimosa, en el que viajaban hombres y mujeres que buscaban mantener vivas sus tradiciones, cultura, religión y cultura. Es así, como la torta negra surgió como necesidad pues en esas condiciones, ya que hacía falta un buen alimento de fácil conservación y transporte. Una familia de colonos británicos mantuvo la receta en el seno familiar durante décadas y, con el tiempo, esta se hizo cada vez más popular. Esta torta, a pesar de no ser una receta de origen venezolano, es tan famosa en Venezuela que se ha adaptado a los ingredientes que existen aquí y en la época navideña.

La Torta Negra es elaborada con una maceración de frutos confitados y pasas, especias, licor, mantequilla, azúcar morena, huevos, chocolate y harina. Su complejo sabor y su apariencia la hacen alegrar las mesas.

El dulce de lechosa es uno de los principales dulces en diciembre. Se elabora con lechosa verde (papaya) o pintona cocida con azúcar o papelón.  Es una de esas recetas que pasan de generación en generación en la familia y no podíamos dejar de incluirla en este conteo de comidas navideñas venezolanas.

Si bien el dulce de cabello de ángel no es un protagonista de la mesa navideña criolla, forma parte de ella. Básicamente son 3 ingredientes: se hace a partir de un tipo de auyama, zapallo o calabaza confitera, azúcar y piña rallada. Y respecto a su origen, si bien no se sabe, se piensa que por la alimentación, la gastronomía y la práctica de confitar frutas es originaria del Medio Oriente.

En muchos hogares que tienen influencia europea el panettone y los turrones, forman parte de la navidad. Existe la versión tradicional, también la que lleva chispas o trozos de chocolate, u otras versiones un poco más elaboradas.  En cuanto al turrón también existen variedades.

Finalmente, el ponche crema, industrial o casero, es la bebida navideña por excelencia. Este cremoso ponche elaborado con huevos y brandy; es similar al eggnog norteamericano, pero con un sabor particular que el paladar del venezolano reconoce dondequiera que esté.

Entre Portugal y Venezuela

En Venezuela, los portugueses y lusovenezolanos degustan postres de ambas naciones, como una demostración de la integración vivida desde la migración.

Las “Queijadas” son el postre predilecto de los portugueses oriundos de las islas de los Azores. Margarida De Sousa es originaria de Ponta Delgada, la ciudad más larga de la región autónoma. En la época decembrina, hace estos dulces típicos para degustar junto a su familia y vecinos que en su mayoría nacieron en Valencia, ciudad donde reside en Venezuela.

Asegura que la receta es fácil y los productos se consiguen en cualquier súpermercado. Para esta lusa, lo importante es mantener viva la tradición navideña que trajo desde su país, además de expandir las mismas a personas que aunque no han vivido esta tradición, comienzan a disfrutarla desde la primera vez que se regocijan de ésta.

De Sousa cuenta que siempre le ha gustado la repostería. “Tengo muchas amigas a quienes les he enseñado a preparar tortas y dulces portugueses. Hago desde un ponqué hasta los postres más complicados”.

Indicó que todas las navidades es quien lleva los postres a las reuniones familiares que hacen en las festividades de diciembre. “Es tradición en mi familia que me encargue de los dulces que comemos después de las grandes comilonas”, comentó.

Por otra parte Mariana Benzaquen, venezolana que reside en la ciudad capital, asegura que aunque no tiene familia portuguesa, ella ha aprendido a preparar los dulces portugueses, específicamente el bolo de mel y las sabrosas broas. “Siempre cocino estos dulces y se los vendo a la gente en catia que no los sabe hacer y los disfrutan, pero al mismo tiempo hago postres venezolanos que se los vendo a familias portuguesas de la zona, y a ellos también les encanta porque no son comunes y no los saben preparar”, comentó.

Para estas resposteras, la navidad es la mejor época del año, porque comparten con familiares que durante el año normalmente no ven y porque ponen en práctica lo aprendido de otras culturas en el arte de la repostería, compartiéndolo con familiares y amigos tanto venezolanos como portugueses.

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