El Centenario de las Apariciones de Fátima la llamó al servicio de la Iglesia

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La comunicadora social Virginia Culpa después de su confirmación le pedía a Dios de como ella pudiera vivir su compromiso con él y gracias a la devoción por la Virgen de Fátima hace vida en una parroquia que lleva su nombre.

Estar frecuentemente en oración y en la investigación hizo que Virginia Culpa conociera diferentes tipos de oraciones y devociones en el seno de la Iglesia Católica al analizar las apariciones de Nuestra Señora de Fátima a los tres pastorcitos conmovieron a esta laica que hace vida en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima ubicado en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui.

“Tuve dos grandes vocaciones al servicio en ese momento: el movimiento de cursillo y la pastoral juvenil. Nuestra Madre quiso acercarme a ella en esas circunstancias, porque justamente nos estábamos preparando para celebrar en 2017 el centenario de sus apariciones. Es una experiencia que marca el alma” – comenta con satisfacción Culpa.

Devota del Santo Rosario, se mantiene orando por la conversión de los pecados y hacer de nuestra vida una ofrenda constante. Además, no hay cosa más grande y maravillosa para Nuestra Madre que pedirle amar más a Jesús, la adoración a Jesús Eucaristía la considero vital en la auténtica devoción a María Santísima. Por otra parte, también le pido que me enseñe a amar más a Nuestro Señor, sabiendo que nadie lo ama con Ella”.

“Considero a Nuestra Madre el arquetipo de mujer, es mi modelo a seguir en la fe, la entrega y el servicio. ¡María Santísima se goza en hacerse pequeñita para que la mirada se centre en Jesús! En Fátima se nos muestra como misionera. A las plantas de Nuestra Madre encomiendo todo servicio, todo proyecto o necesidad que tenga sea espiritual o material. Nunca me veo defraudada. Al contrario, Nuestra Señora de Fátima es en extremo generosa”.

“Antes de iniciar cualquier proyecto o cuando recibo alguna responsabilidad en el servicio, le pido que me guíe. Rezo de rodillas, reconozco mi pequeñez desbordante y pido su auxilio. Cuando tengo la tentación de renunciar o abandonar, me encomiendo a Ella. Le recuerdo que ese servicio o responsabilidad es una ofrenda”.

La feligresía venezolana tiene un gran y profundo amor por Nuestra Señora de Fátima. Siento que Nuestra Señora de Fátima nos invita tanto a venezolanos como portugueses a unirnos en un solo amor. En lo particular, en la parroquia a la que pertenezco tenemos las puertas abiertas para la comunidad portuguesa. Para dejarnos contagiar y acrecentar el fervor a Nuestra Señora. En el centenario lo vivimos, ¿por qué no hacerlo cada año y darle esa alegría a Ella”

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