El reto de la madre inmigrante

A mediados del siglo pasado las mujeres portuguesas “dieron a luz” una gran historia

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El papel que la mujer portuguesa tuvo que asumir ante el fenómeno de la inmigración fue bastante duro, tanto para aquellas que se quedaban en Portugal como para las que cruzaban el océano y se radicaban en países lejanos como Venezuela. Para ellas, todo esfuerzo valía la pena con tal de lograr más oportunidades para su familia.

Para este tema consultamos a Milú de Almeida, presidenta de la Asociación Nacional Mujer Migrante. “Inicialmente partiam os homens, para criar as condições necessárias para que a família se juntasse a eles. Isto trouxe como consequência a separação de famílias, com a mulher a cumprir as funções de pai e mãe ao mesmo tempo”, explica. Incluso, “algumas mulheres nunca voltaram a ver o homem que procriou os filhos e estes nunca mais voltaram a ver o pai biológico” aunque el objetivo inicial del emigrante portugués era trabajar y obtener dinero para labrar un mejor futuro para su familia y regresar a Portugal en cuanto pudiese, pero a veces, el destino se tornaba distinto.

La mujer portuguesa “era encarada como célula social básica de reprodução da ordem e das tradições culturais” y cuando llegó a Venezuela se dio a la tarea de insertarse en una “sociedade cujos valores políticos, culturais, sociais e económicos diferem daqueles do país de origem , juntamente com o problema linguístico”.

Ideal de progreso
En un principio la mujer era educada para la crianza de los hijos y las labores domésticas, por lo cual los estudios no constituían una prioridad pues a esto se sumaban factores como la precaria economía, las guerras, la ardua vida del campo, entre otros.

A pesar de todo eso, tal como explica de Almeida muchas mujeres se enfrentaron al mundo laboral, poco a poco y con la llegada de la industrialización, la mano de obra femenina pasó a ocupar un lugar importante en las nacientes fábricas, “a mulher provou que não estava somente capacitada para o lar, mas para combinar as duas responsabilidades: o lar e o aspeto profissional, agrega. “As mulheres de famílias com boas condições económicas ou de famílias com bom nível educacional atingiram o ensino superior e exercem funções na docencia, administração pública, meios de imprensa, etc”.

Reforzando la identidad
Para la entrevistada, hay un aspecto muy particular en la segunda generación que alcanzó un nivel educativo superior y es que “são pessoas na maioria das vezes com uma identidade ambígua. Conhecem bem os padrões da pátria dos seus pais, não partilham a sua rigidez, mas gostam dos seus hábitos alimentares e das reuniões familiares aos domingos e nos dias de festa. No entanto, já não conseguem ter grande fluência na língua dos pais, limitando o seu vocabulário ao indispensável para a comunicação doméstica”.

Esto no significa que se ha perdido la lengua, de hecho, los promotores de la enseñanza del idioma portugués en Venezuela como David Pinho o Rainer Sousa afirman que actualmente está ocurriendo una evolución muy interesante, pues cada día son más las alumnas (también los alumnos pero en el caso de este texto, hacemos énfasis en la población femenina) en las aulas de clase, de todas las edades y procedencias “porque desean mantener vivo el legado de sus padres, consideran que es sumamente importante conocer la lengua a profundidad, hablarla fluidamente y de forma correcta, en fin, dominarla verdaderamente y utilizarla no solamente en el ámbito familiar sino educativo y profesional”.

Madres polifacéticas
“Sinto-me cada vez mais orgulhosa das nossas mulheres que souberam deixar atrás a mala de cartão para estarem hoje inseridas no mercado laboral luso-venezuelano e ao mesmo tempo cumprirem com a tarefa mais complicada que a vida nos deu: a de ser mãe” asegura de Almeida.

Mujer, madre e inmigrante.
CIFRAS
– 1,4 hijos por mujer es la fecundidad media de la Unión Europea, según información arrojada por la Organización de Naciones Unidas, ONU. Por sus investigaciones, se estima que dentro de 50 años solamente habrá dos personas activas por cada una inactiva en Europa, es decir, una disminución de cerca de 30 millones de personas de aquí al año 2025, si se mantiene la actual tasa de natalidad. Para mantener el equilibrio medio actual – entre cuatro y cinco personas activas por jubilado en la UE-, será necesario recurrir a 123 millones de inmigrantes.

– De 80 a 100 millones de personas de todo el mundo viven fuera de sus países de origen y vale señalar que estimaciones que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, publicó hace algún tiempo, al arrojar datos más actuales los daremos a conocer).

DATOS
-En la Declaración Universal de Derechos Humanos está incluido el derecho de toda persona a inmigrar. Específicamente el artículo 13 establece que: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país”.

-Al entrevistar a diversas personas sobre el tema se observó en algunas la duda sobre los verbos “inmigrar” y “emigrar”, por lo cual resulta pertinente aclararla. Inmigrar significa “Llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas”, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, DRAE. Mientras que Emigrar implica “Dejar o abandonar su propio país con ánimo de establecerse en otro extranjero”, según el citado diccionario).

La diferencia radica en el lugar donde se encuentre el sujeto, es decir, en Venezuela se considera “inmigrar” a la acción de aquellos portugueses que vinieron en busca de mejores condiciones de vida, pero en Portugal a esas mismas personas se les diría que decidieron “emigrar”.

[quote_box_left]Mujer migrante en la red
Twitter: @MulherMigrantVE
Página Web: www.mulhermigrante.org.ve[/quote_box_left]

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Periodista de Planta vurdaneta@correiodevenezuela.com Egresada como Comunicadora Social de la Universidad Católica Andrés Bello y con un postgrado en Gerencia Educativa en la Universidad Santa María. Ha trabajado en medios como Meridiano, La Voz y Radio Capital. Fue miembro del Instituto Portugués de Cultura y se ha desempeñando como docente universitaria, además de impartir talleres literarios a niños y adolescentes. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde 2004. Se declara una admiradora de la cultura portuguesa, sobre todo de su literatura y su fado. “Gracias al periódico he conocido una gran comunidad, ejemplo de trabajo y perseverancia”.

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