FOMO: el miedo a perderse algo

Una ojeada a las redes sociales puede hacer pensar que todo el mundo tiene vidas mucho más interesantes que la propia y refuerza la idea de que se está perdiendo de muchas cosas

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Ommyra Moreno Suárez

FOMO se refiere a las siglas en inglés de “Fear Of Missing Out”, cuya traducción al español sería «miedo a perderse algo». La expresión fue creada para definir una nueva forma de ansiedad que surge con el auge del móvil y las redes sociales, lo cual genera una necesidad compulsiva de estar siempre conectado.

Una reciente estadística indica que 56% de los usuarios de redes sociales son sensibles a este tipo de trastorno de ansiedad, y es que esta cifra ha ido en aumento en el último año gracias a la frecuencia de visitas en las redes. La selección del contenido tiene mucho que ver con el trastorno, ya que generalmente compartimos solo lo agradable y llamativo. Una ojeada a las redes sociales puede hacer pensar que todo el mundo tiene vidas mucho más interesantes que la propia y refuerza la idea de que se está perdiendo de muchas cosas. El problema reside en que muchas veces se presentan más opciones de las que podemos abarcar y esto puede llevarnos a la percepción de que otros están teniendo mejores experiencias que nosotros. En estos casos, se pierde el contacto con la realidad y es la imaginación la que juega un papel determinante a la hora de interpretar lo que vemos por estos medios. Al estar conectados las 24 horas del día mediante los teléfonos inteligentes, este sentimiento puede experimentarse no solo en varios momentos al día, sino con los diferentes grupos sociales a los que pertenecemos. Lo grave del asunto, es que esto puede conducir a que desarrollemos una compulsión al intentar destacarnos entre nuestros contactos y mostrar la gran vida social que tenemos. En este sentido, los expertos advierten que este síndrome surge a causa de un tipo de distorsión cognitiva que conduce a pensamientos irracionales. Para personas propensas a este tipo de pensamientos, las redes sociales pueden llegar a ser perjudiciales. Sin embargo, desenchufarse completamente de las redes sociales no resuelve el problema, ya que es solo una forma de evitación. Lo recomendable para prevenir estos problemas a consecuencia del FOMO se trata de establecer prioridades, recordando que la cantidad de información capaz de manejar es limitada y resulta mejor centrarse en las personas y los datos que realmente sean de interés. Igualmente, es importante dosificar la presencia en las redes y prestar especial atención a la cantidad de horas dedicadas a las redes sociales. Por último, hay que recordar que lo mejor es el lenguaje verbal manteniendo conversaciones frecuentes, en persona o por teléfono. El tono de voz y los gestos son insustituibles a la hora de transmitir emociones.

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