Formas de prevenir la gripe

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Es esa época del año en la que las señales no engañan: estornudos, tos, narices rojas, pañuelos y más pañuelos. De hecho, se puede coger un resfriado o una gripe en cualquier momento del año, pero es cierto que las condiciones climáticas del invierno ayudan. Por lo tanto, la prevención es la mejor medicina.

Aunque la mayoría de las infecciones se transmiten por el aire, también pueden transmitirse por contacto físico cuando las manos infectadas tocan zonas vulnerables como los ojos, la boca y la nariz. Lavarse las manos con frecuencia puede reducir significativamente las posibilidades de infección por virus.

Es casi instintivo cubrirse la boca y la nariz con la mano en cuanto sentimos que se avecina un estornudo. Pero este no es el comportamiento más adecuado. Al toser o estornudar en nuestras manos, estamos permitiendo que el virus, y otras bacterias, circulen libremente por los distintos objetos que tocamos a lo largo del día, aumentando así el nivel de transmisibilidad. Para evitar estas situaciones, tose en el codo o en un pañuelo de papel y tíralo a la basura inmediatamente después.

Tan importante como lavarse las manos con frecuencia es una medida que olvidamos por parecer tan inocua: no tocarse la cara. Los ojos y la nariz son los lugares donde la transmisión es más probable, porque tenemos la costumbre de tocarlos cada vez que sentimos picor. Pero de un momento a otro, y con los dedos de las manos y los pies contaminados, los ojos y la nariz funcionan como punto de entrada del virus. Hay algunas prácticas que rompen este hábito, entre ellas desinfectar las manos antes de llevárselas a la cara, usar un pañuelo limpio o incluso el codo.

Ventilar la casa es una práctica de higiene diaria que no requiere gran esfuerzo y que puede reportar varios beneficios para ti y para los que viven contigo. Al prevenir los problemas respiratorios, también evita la aparición de ácaros, bacterias y también evita las concentraciones indeseadas de monóxido de carbono. Si vives con niños, ancianos u otras personas con el sistema inmunitario debilitado, no olvides abrir las ventanas y subir las persianas un rato cada día.

No bebas en un vaso que no sea el tuyo; no utilices los cubiertos de otra persona; no uses los artículos de aseo de otra persona cuando olvides los tuyos. Todos estos escenarios abren las puertas a un contagio más fácil, pero que puede evitarse si tomamos las medidas adecuadas.

El virus de la gripe se propaga por el aire en forma de gotas cuando alguien que lo porta tose, estornuda o habla. Estas gotitas pueden ser inhaladas directamente, lo que aumenta la probabilidad de transmisión en espacios concurridos o mal ventilados. Por ello, evite las grandes aglomeraciones de personas y preste atención a quienes presenten los síntomas más leves – tos seca, fiebre, fatiga – ya sea en el trabajo, en casa o entre amigos.

La vacunación es quizá la forma más rápida y eficaz de protegernos del virus de la gripe. El proceso de programación ya está disponible y se realiza en orden descendente de edad, empezando por los usuarios de 80 años o más. Consulta aquí los grupos prioritarios del plan de este año y protégete.

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