#855: Los esfuerzos no fueron suficientes

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El pasado fin de semana, Portugal y las comunidades portuguesas asistieron democráticamente a las urnas electorales para escoger al Presidente de la República para el período 2021-2026. La reelección de Marcelo Rebelo de Sousa con un porcentaje histórico, estuvo opacada por una también histórica abstención que rondó el 60,51%. Al analizar las estadísticas, la participación en territorio portugués fue de 45,45% (una abstención de 54,55%), mientras que en la diáspora portuguesa el porcentaje de votantes desciende hasta 1,87% (una abstención de 98,13%); ésta última, a pesar de que se duplicó el número de votos en la diáspora, no deja de ser una cifra lamentable, si se toma en cuenta el esfuerzo del Gobierno por incluir a los ciudadanos del extranjero en la toma de decisiones a través de la implementación de la inscripción automática en el registro electoral, lo que hizo crecer el universo de votantes en las comunidades de 284.848 a 1.476.543 personas.

Sabemos que el mundo vive un contexto complicado debido a la pandemia y que muchas personas temen salir de sus hogares, quedándose sin votar ante la inexistencia del voto por correspondencia o por internet. También reconocemos que muchas personas no pudieron votar en sus países de residencia por aparecer habilitados para votar en Portugal, mientras que tantos otros descartaban la idea de ejercer su derecho debido a las largas distancias existentes entre sus ciudades y los centros electorales. No menos importante, hablando específicamente sobre Venezuela, son las dificultades para acceder a la gasolina o el transporte necesario para acercarse a las sedes consulares. Conocemos todas estas circunstancias. Sin embargo, más allá de ello, existe un factor innegable cuando se trata de cualquier elección portuguesa tanto en Venezuela como en el resto de las comunidades portuguesas: los ciudadanos muestran una y otra vez su apatía de ser partícipe en las decisiones políticas, pero se sienten en pleno derecho de criticar, pedir y exigir al Gobierno portugués. Un hecho que nos entristece, pues todos deberíamos ser conscientes de que, para disfrutar de los derechos, es necesario cumplir con nuestros deberes.

Si hablamos específicamente sobre Venezuela, existe un indicador que nos llena de esperanza: en esta ocasión aumentó el número de votantes que asistieron a las urnas en comparación al año 2016 (pasó de 1.285 a 1.484 votos), aun cuando el porcentaje de abstención también fue mayor (aumentó de 93,51% a 97,18%) debido al aumento del padrón de electores. Un resultado que, si bien no es suficiente a pesar del esfuerzo conjunto de divulgación de todas las instituciones luso-venezolanas, comienza a dar pequeñas señales de que estamos madurando y asumiendo también responsabilidades electorales con nuestra Patria de origen.

Al respecto del país de Bolívar, es necesario hacer referencia a los casos de Maracaibo y Punto Fijo, que a pesar de contar con Consulados Honorarios, no tuvieron mesas electorales. No menos importante la situación de Margarita, que aunque estaba incluida en la lista de centros de votación, no abrió sus puertas debido a la falta del material electoral… Situaciones que, en un contexto normal, deben ser resueltas a futuro. Pero también debemos ser gratos, entender la situación de la pandemia mundial y sobre todo, en nuestro caso concreto, reconocer la sensibilidad del Gobierno y de sus entidades en los últimos años para con este lado del mundo.

Esperamos que en los próximos comicios aumente el número de votantes portugueses en Venezuela y el resto de la Diáspora, dando una señal clara de que todos aquellos ciudadanos que tengan el pasaporte Portugués también están dispuestos a asumir su responsabilidad civil y electoral con la democracia.

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