Incorporar hierro a la dieta diaria es esencial

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Muchos son los minerales fundamentales para un adecuado funcionamiento del organismo. Uno de ellos es el hierro, ya que permite la creación de proteínas como la hemoglobina y la mioglobina, que transportan el oxígeno por las células del cuerpo. A través de este proceso ayuda a que el humano respire y tenga energía. Además, interviene en la síntesis del ADN, incide en la memoria y el aprendizaje, así como contribuye a la defensa del organismo.

El hierro se puede encontrar en dos tipos de alimentos los “hemínicos”, de procedencia animal, como las carnes, especialmente rojas, que son los mejor absorbidos por la sangre; y los “no hemínicos“, de origen vegetal (legumbres, frutos secos, granos). La absorción del mineral en estos alimentos es más baja.

Entre las sustancias que favorecen la absorción de hierro se encuentran las proteínas de origen animal (carnes), la vitamina C (frutas como lechosa, naranja, mango, guayaba). La unión de alimentos ricos en hierro no hemínico y vitamina C, recibe el nombre de quelación, mecanismo que mejora la absorción del mineral.

La única manera de absorber bien el hierro que está en los alimentos de origen no animal, es realizando una quelación, es decir, al combinar los alimentos no hemínicos con azúcar o algunos tipos de vitamina, específicamente con la C, se facilita la absorción del hierro en la sangre del comensal. Frutas como la guayaba, la fresa, el mango y la lechosa son alimentos altamente ricos en vitamina C.

El consumo insuficiente de hierro afecta a todo aquel que pierda sangre continuamente. Por esto, las mujeres, debido a las hemorragias de la menstruación, requieren mayor cantidad. Lo mismo le ocurre a las embarazadas, quienes le traspasan este oligoelemento al bebé. Los grupos que se consideran en mayor riesgo son lactantes menores de dos años de edad, adolescentes, embarazadas y ancianos. La deficiencia de hierro puede causarse por lesiones, hemorragias o enfermedades como la parasitosis que interfieren en la absorción del hierro. Los niños, especialmente, necesitan grandes cantidades de hierro. Los adolescentes igualmente son propensos a tener niveles bajos de hierro por su desarrollo acelerado.

Igualmente, la ingesta excesiva de este mineral, o su almacenamiento muy prolongado en el hígado, puede producir problemas como la hemacromatosis, enfermedad que se trata con una dieta baja en hierro y periódicas extracciones de sangre. También existe la posibilidad de intoxicarse por ingerir demasiados suplementos del mineral. Esto produce síntomas como fatiga, vértigo, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, pérdida de peso, dificultad respiratoria, entre otros.

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