Las plantas también se adaptan a los entornos urbanos

0
39

Ya sabíamos que los animales se adaptan y evolucionan en entornos urbanos. ¿Pero las plantas muestran la misma estrategia? Esta fue la pregunta que reunió a 287 científicos de 160 ciudades de todo el mundo. Seleccionaron una especie omnipresente en los entornos rurales y urbanos, el trébol blanco (Trifolium repens), y la utilizaron como planta modelo. Este estudio de colaboración mundial se publicó en la revista Science el 18 de marzo de 2022, apareció en la portada y se colocó didácticamente en un vídeo.

La investigación se desarrolló en el marco del proyecto GLUE (Global Urban Evolution Project), dirigido por Marc T. J. Johnson, de la Universidad de Toronto Mississauga, y en el que participaron, entre otros muchos científicos, cuatro portugueses, miembros de la SPECO e investigadores del Centro de Ecología, Evolución y Cambio Ambiental: dos profesores de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa, Cristina Branquinho y Octávio Paulo, un investigador, Pedro Pinho, y una estudiante de doctorado, Filipa Grilo.

La metodología utilizada fue idéntica en los 26 países, con muestras de Trifolium repens recogidas en diferentes lugares a lo largo de un gradiente que va del 100% rural al 100% urbano. De este modo, los datos eran comparables, garantizando el enfoque global que se pretendía. El trébol blanco desarrolla una sustancia de defensa antiherbívora, el cianuro de hidrógeno, cuya concentración varía en función de las condiciones de estrés a las que está sometido: herbivoría e intensidad de la sequía. Los científicos descubrieron que la producción de esta sustancia está codificada en dos genes con un patrón hereditario simple. Esta evaluación les permitió comprender la respuesta evolutiva y adaptativa de los organismos en la ciudad.

Los primeros resultados de este proyecto muestran que las plantas de las ciudades producen menos cianuro de hidrógeno que las comunidades rurales. Para investigar la razón de esta uniformidad, recogieron numerosos datos genéticos y características ambientales y llegaron a la conclusión de que en las ciudades, con menos herbívoros, las plantas no necesitan tantas sustancias defensivas, invirtiendo en flores y frutos. En otras palabras, a nivel global, las ciudades se consideran lugares de evolución paralela, ya que, independientemente de su ubicación geográfica, las ciudades comparten entornos más similares entre sí que con las zonas rurales adyacentes. A lo largo de este proyecto se han recogido más de 100.000 muestras, que en los próximos años generarán nuevos datos y permitirán comprender cómo influyen en la evolución la presión humana y la urbanización.

La revista Visão se interesó por compartir esta investigación científica, destacando la importancia de la formación de redes de colaboración interdisciplinar para obtener respuestas holísticas de gran repercusión global para gestionar mejor los entornos urbanos y permitir soluciones más sostenibles. En este contexto, entrevistamos al equipo portugués del proyecto GLUE.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí