Lo que no sabía sobre Azores

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Las islas Azores son uno de esos lugares mágicos del planeta que algún día todos debíamos conocer. El archipiélago es sinónimo de paz y naturaleza: aquí puedes nadar con delfines, asomarte a cráteres de volcanes, caminar entre verdes montañas, bucear en lagos de agua caliente o probar comida hecha con el propio calor de la tierra.

Insertadas en las salvajes aguas del Atlántico, estas nueve islas están repletas de lugares de una belleza única, auténticas joyas naturales donde la intervención del hombre pasa desapercibida y la vegetación sigue siendo la gran protagonista.

Los edificios antiguos y lagos preciosos se sitúan en la isla más grande del archipiélago – San Miguél. Aquí se tiene que visitar la iglesia de San Sebastián, el palacio Fonte Bela, la iglesia de San Pedro, el Ayuntamiento y la casa-museo de Carlos Bicudo. En la capital de la isla, la ciudad de Santa María se encuentra uno de los pueblos más antiguos de estas tierras. Los amantes de la naturaleza tienen que ir a la isla de Picu y ver su curiosidad más importante, el volcán del mismo nombre. La isla de la Graciosa es famosa por sus cuevas, la más conocida de las cuales es Furna do Enxofre. Muchas cuevas son del origen volcánico, en ellas se puede ver unos lagos subterráneos de belleza única. En la Graciosa hay varios monumentos de la antigüedad: la iglesia de Santo Cristo, molinos de viento, la Catedral y mensiones de los siglos XVIII y XIX.

Es obligatorio un paseo hasta Lagoa do Canário y subir las escaleras de madera que conducen al mirador de Grota do Inferno. No menos importante es la Baía do Silêncio, donde disfrutarás de las vistas de las dos lagunas (una verde y otra azul) de las Sete Cidades. Para los más aventureros, se puede entrar en las profundidades de un volcán descendiendo 100 metros en el Algar do Carvão, una de las cuevas más preciosas de la isla Terceira que se formó durante una erupción del volcán.

En la capital de la isla, la ciudad de Angra do Heroísmo, destacan las fortalezas antiguas de San Juan Batista y San Sebastián, los palacios magníficos de Capitais Generais y Betancur, la iglesia Colegio dos Jesuitas y una catedral maravillosa con la tesorería intacta. La isla de Flores se considera la más pintoresca. En su territorio se sitúan 7 lagos volcánicos y unas cascadas preciosas, hay también varias iglesias y mansiones.

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