Médicos recolectan firmas para hacer oír su voz en el Parlamento portugués

El gremio lusovenezolano introdujo ante la Asamblea de la República una petición en la que insta al órgano legislativo a destrabar el camino para ejercer en Portugal. Se quieren 4.000 rúbricas para discutir el tema en plenaria. Piden nombrar una comisión que evalúe sus competencias

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Julio Materano

El reclamo unísono de un centenar de médicos formados en Venezuela gana terreno en el continente portugués. El conflicto que ha emprendido el gremio criollo que, desde hace varios años, tiene de por medio un alud de trámites para ejercer en el país ibérico, va en escalada y amenaza con intensificarse en el parlamento luso, donde resuenan los temas neurálgico de una nación cuyo sistema de salud es objeto de debate permanente y detenta una vieja deuda: la desventaja en la que se encuentran los facultativos criollos, con nacionalidad portuguesa, que aspiran servir en Portugal, profesionales que parecen condenados a sortear todo tipo de trabas burocráticas para obtener sus reconocimientos académicos en las escuelas de Medicina.

Los galenos venezolanos explican que existe una contradicción entre el Decreto 66 de 2018, el instrumento con rango de ley que favorece las habilitaciones académicas para el ejercicio de la medicina en Portugal, y el proyecto de reglamento que adelantan las facultades de Medicina por su cuenta, una resolución interna que las casas de estudio han sometido a consulta y con la cual han puesto toque de queda a las peticiones de habilitaciones formuladas en 2019.

Según un censo de reciente data realizado por Venexos, la organización que trabaja en pro de los connacionales, al menos 87 profesionales de la medicina han arribado a Portugal en los últimos tres años, la mayoría de ellos con estudios de posgrados y especialidades. Pero la llegada de recurso humano calificado, sobre el cual Portugal podría echar mano sin haber invertido un euro en su formación, ha provocado una refriega de intereses entre el Gobierno, las universidades y la Orden de los Médicos, la institución que agremia a quienes trabajan en Portugal.

Hasta ahora las trabas burocráticas, que los facultativos lusovenezolanos califican de inverosímiles, suponen el mayor despropósito para una generación que ve en la tierra de sus padres y abuelos un potencial para trabajar. El cirujano y portavoz de la Asociación de Médicos Luso Venezolanos en Madeira, Christian de Abreu, advierte que las escuelas de medicina violan el orden jurídico al sobreponerse con un reglamento interno al Decreto 66, que deja sin efecto la figura de equivalencia e instituye la modalidad de reconocimiento. Con ocho meses en Madeira, el activista de Asomeluve se ha propuesto zanjar los obstáculos que impiden su ingreso al sistema público de salud y esgrime un argumento de peso: el déficit de recurso humano.

Las restricciones que ponen las universidades para el ejercicio en Portugal tienen mucho de contradicción en un contexto en el que el servicio sanitario portugués está signado por largas listas de espera, retrasos en la asignación de médicos de familia y en la adjudicación de citas para exámenes especializados. Solo en la isla de Madeira, donde residen unas 250 mil personas, se reporta un retraso de al menos 50 mil actos quirúrgicos, de los cuales 21 mil son cirugías. Hoy la falta de anestesiólogos, cirujanos y especialistas ralentizan el servicio.

De los 28.563 médicos que, según cifras oficiales, trabajan en el Servicio Nacional de Salud de Portugal, 1.828 (6,4%) eran extranjeros en 2017 y la mayoría —55% de ellos— provenientes de países ajenos a la Unión Europea. Se trata de un escenario que somete a consideración obligatoria la situación de los médicos lusovenezolanos. Actualmente se cree que 30% de los médicos formados en Portugal buscan desarrollarse profesionalmente en Inglaterra, Alemania o Francia donde son mejor remunerados. Lo cual deja ciertos vacíos en un país donde se estima 750 mil portugueses carecen de médicos de familia.

 A propósito de ello, Christian de Abreu, quien insiste en abrir las puertas a sus colegas en tierra de Camões, introdujo en días pasados una petición ante el parlamento portugués en la que insta al presidente del órgano legislativo, Eduardo Ferro Rodrigues, a constituir una comisión que evalúe las competencias de los médicos con ciudadanía portuguesa formados en Venezuela. De momento, se quieren 4.000 rúbricas para que el tema sea debatido en plenaria y los lusovenezolanos puedan alzar su voz en el máximo órgano legislativo de la República. No se descarta que el tema sea discutido en la Asamblea Regional de Madeira donde se estima existe al menos veintena de médicos dedicados a oficios distintos a los suyos.

La intención, plantea De Abreu en el oficio, es que se concrete lo promulgado en el decreto 66, que data de agosto de 2018. Entre los principales aspecto que piden ser considerados por para el ejercicio, destacan los de orden académico y civil. Una condición sine qua non para que los miembros de la comunidad lusovenezolana puedan ejercer en Portugal es precisamente tener ciudadanía portuguesa, estar en el territorio nacional y ser médico formado en Venezuela, con un dominio B2 de la lengua portuguesa.

La situación pone a contraluz un problema profuso. Las escuelas de Medicina han paralizado los procesos de reconocimiento académico, que debieron iniciar en enero de 2019, bajo el argumento de que no existe un reglamento que norme el Decreto 66,  la ley que simplifica los lapsos y los costos de las gestiones para el reconocimiento académico. El instrumento  legal deja sin efecto la figura de equivalencia e instituye la modalidad de reconocimiento, un procedimiento con el que las autoridades portuguesas pretenden responder en 90 días, a partir de la recepción de los documentos,  a la demanda de los médicos lusovenezolanos y de otras nacionalidades. Algunos de ellos especialistas, con hasta tres años de gestiones sin éxito.

El activista social, quien es uno de los dos únicos criollos con proceso de reconocimiento en curso, señala que la mayoría de los médicos formados en Venezuela trae una vasta experiencia en lo que a enfermedades transmitidas por vectores respecta, como es el caso de los virus del dengue, zika o chikungunya, pocos comunes en Portugal. De Abreu, quien inició su proceso de reconocimiento académico en la Universidad de Coimbra, cuestiona la falta de claridad, pues advierte que la universidad paralizó su petición a la espera de un reglamento que carece de legalidad. «Recientemente me informaron que la evaluación de mis documentos consignados se encuentra paralizada, a la espera de la publicación de ese nuevo reglamento. No entiendo cómo se inicia un proceso y después se suspende con todos los costos que eso implica».

Los afectados exhortan a las autoridades nacionales a considerar que buena parte de quienes buscan adherirse al sistema de salud son portugueses retornados de Venezuela, cuyas familias arribaron al país caribeño con la dictadura de Salazar. «La idea es que la comisión haga la mediación con la Orden de los Médicos y el Sistema Nacional de Salud para que podamos ejercer en las localidades donde hay mayor número de portugueses retornados de Venezuela», concluye De Abre.

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