Mi vida ha sido bastante bonita

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Carlos Marques
prudentisnoble@hotmail.com
María Margarida do Rosário Miranda
Camacha – Madeira

Nació en Casáis da Lenha – Camacha, el 15 de mayo de 1953, hija menor de un casal donde su padre se dedicada al trabajo artesanal de vimes y su madre a los oficios del hogar, recuerda de su infancia la escuela de la capilla, los juegos en el campo al libre. “Se jugaba con las frutas de una amiga a la otra con una cestita debajo del brazo llevaba manzanas la otra me traía ciruelas o jugábamos con muñecas de trapo que me hacia mi mama con mucha laboriosidad, también jugábamos con la tierra, haciendo bolos de miel”.

Realizó sus estudios primarios hasta la cuarta clase, aunque deseaba realizar más estudios académicos no pudo realizarlos, pero cursó de cocina, bordado y costura. “Mi papa no me permitió estudiar ya que no era lo que se acostumbraba en esa época, la mujer era de su casa y pues hice muchos cursos para estar preparada para casarme, pero mi sueño era estudiar para ser aeromoza, pero en esa época era casarse, tener hijos, labor que hago hasta ahora”.

Conoció a su marido, Pedro Nóbrega Da Mota, ya que era muy amiga de sus hermanas, se hicieron novios pero él tubo que viajar a Mozambique a cumplir el servicio militar. “Pasaron entre la guerra y el enamoramiento 7 años, en el año 1975 me case y nos vinimos a Venezuela con la maleta en la mano a la aventura, porque no había trabajo, habían muchos problemas económicos y decidimos emigrar ya que aquí vivían mi suegro y varios de mis cuñados en Cabimas”.

Llego a La Guaira, en un avión de la línea aérea Alitalia y no fue algo de su agrado, ya que como muchos otros portugueses la vista no era nada agradable, pero luego de llegar a Caracas sus impresiones cambiaron ya que en sus veinte años todo lo veía bien. “Me impacto mucho el calor que hacia y las montañas llenas de barrios pobres, de verdad me daba mucho miedo y ganas de regresarme a Portugal, pero luego de llegar de llegar a Caracas al apartamento de una mis cuñadas todo fue pasando y me tranquilice”.

“Durante esos años me dedique a los oficios del hogar, mi marido tubo que trabajar fuertemente en un trabajo que no estaba del todo adaptado, ya cuando quede embarazada, vine de visita a la casa de una de mis cuñadas y me fascinó, por eso no quise volver al infierno caluroso de Cabimas, por lo que nos mudamos a esta tierra similar a Madeira, mi esposo surgió mucho vendiendo pan a domicilio y tenia muy buena clientela, mientras yo me dedicaba a cuidar a mis hijos mayores, aprendí el español escuchando a otros hablar y en un principio cuando comparaba alguna fruta o iba al abasto señalaba con la mano todo porque no sabía cual era su nombre en español”.

“Siempre me han tratado muy bien, en todo servicio medico he quedado muy satisfecha desde mis embarazos, fueron varios varones en busca de una hembra pero para mi fue una enorme alegría saber que nacieran, aunque siempre tuve saudades de no tener a mi madre conmigo, por lo menos mi papa si vino en el año 1986 cuando nació mi ultimo hijo, entre altos y bajos he vivido con alegría en este país hermoso, recuerdo con gracia cuando una vez lleve a uno de mis hijos al medico y al salir de allí me percate de que no llevaba mi monedero, por lo que me toco caminar a pie 8 kilómetros con mi hijo en brazos, porque me daba pena pedir la “cola” hasta mi casa, eso nunca se me va a olvidar, aunque hoy en día no lo volvería a hacer ya que esta vez si me atrevería a pedirla”.

“Aprovechando el auge de la subida del dólar en 1982 decidimos viajar a Madeira y fue una ganga, una buena oportunidad y en el año 2000 regresé para ver a mis padres que están muy viejitos, aunque añoro volver más seguido a ver mi casa, los caminos de Camacha, las flores, el campo, la “achada” de la Iglesia y aunque la situación de Venezuela es preocupante, yo estoy agradecida con este país, mis vecinos son una gran familia, aquí he pasado casi toda mi vida y he le he dado mi juventud y mi tiempo, aunque me preocupa la inseguridad y el futuro de mis hijos por no tener nada marcado para ellos”.

En la actualidad vive sus días como ama de casa jubilada, ya desde hace poco tiempo recibe su pensión luego de años de trabajo en una panadería. “Estoy pasando una etapa muy bonita gracias a mi jubilación, luche mucho pero estoy feliz, solo pido salud y lo demás es fácil, yo equilibrando en una balasto todo, definiría mi vida como buena y bastante bonita”.

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