Navíos: con la esperanza a flote

Los barcos de las compañías portuguesas trasladaron a millones de inmigrantes que comenzaban un nuevo camino

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La navegación ha sido uno de los sellos del legado lusitano y por eso no es de extrañar que muchos inmigrantes llegaran a tierras sudamericanas en trasatlánticos portugueses, cuyas compañías superaron grandes obstáculos para mantenerse a flote, como la falta de astilleros y la necesidad de importar grandes cantidades de carbón, por ejemplo. Sin embargo, encontraron las salidas y por muchos años transportaron desde el Viejo Continente a millones de personas.

Companhia Colonial de Navegaçao

La Companhia Colonial de Navegaçao Portugal inició operaciones en 1922 con una ruta que cubría Lisboa, San Vicente, Guinea Portuguesa  y Angola, que fue extendida hasta Mozambique el 5 de enero de 1930.  En 1929 la Compañía compró el Assyria, un navío de 8 mil 142 toneladas y hélices gemelas de la Anchor Line. Fue renombrado Colonial y hasta unos meses después del estallido de la Segunda Guerra Mundial estaba destinado al servicio a Mozambique.  El 22 de junio de 1940 llegó a Sudamérica en un trazado que partió de Lisboa a Madeira, San Vicente, Río de Janeiro y Santos; en 1944 realizó un segundo viaje a Sudamérica.

Memorias del Serpa Pinto

Otro buque importante fue el Princesa Olga, de origen yugoslavo, comprado en 1940 por la Companhia Colonial de Navegaçao. Tenía una capacidad de 8 mil 267 toneladas y fue rebautizado Serpa Pinto, navegando desde el 4 de agosto de ese mismo año de su compra, por Lisboa a Madeira, San Vicente, Río de Janeiro y Santos.  También desde Lisboa a Nueva York y luego a Baltimore o Filadelfia.  Desde 1940 hasta el 10 de octubre de 1945 viajó de Lisboa a Sudamérica  una docena de veces. Partió de la capital a Madeira, La Guaira, Curaçao y La Habana, hasta el  11 de julio de 1955.

Ascania y Donizetti

El trasatlántico Ascania fue el nombre como rebautizaron al antiguo Florida y pertenecía a la compañía italiana Sicula Oceánica Societá per Azioni, conocida como SIOSA Line, con sede en Palermo (Sicilia). Muchos portugueses viajaron en él, como fue el caso de Daniel Rodrigues, oriundo de Canhas. Este madeirense llegó en 1962, con apenas 16 años y recuerda con detalle aquel viaje: “comenzó el 8 de enero y terminó el día 17. Durante todo el trayecto pensaba en cómo me iría en un nuevo país, en cómo aprendería el idioma y cuándo regresaría a mi país. Los años pasaron y hoy estoy feliz de haber hecho ese viaje”.

El barco Donizetti tampoco perteneció a una compañía portuguesa, sino a una italiana, pero fue uno de los que trajo a miles de inmigrantes a estas tierras americanas, por lo que no podía dejar de mencionarse en este especial sobre los navíos.

El 9 de agosto de 1948 arribó a Lisboa desde Brasil con problemas de motores y la reparación duró hasta diciembre.  Mientras esa situación se solventaba, el Patria (un buque de 13 mil 196 toneladas y el Imperio (de 13 mil 186 toneladas) hicieron todos los traslados necesarios, hasta que el Serpa Pinto reanudó sus viajes a Sudamérica el 15 de enero de 1949.

Cuando se trata de contar experiencias sobre el Serpa Pinto, el señor Rufino Coelho toma la palabra con emoción. “En ese barco salí de Portugal con muchas esperanzas. Tenía miedo por la situación de Portugal y por la guerra que me tocaba enfrentar en unos años, por eso decidí tomar mis pocas cosas e irme a Brasil con mi familia en ese buque, donde pensaba mucho en el futuro y finalmente me llevó a una nueva tierra.  En Brasil vivimos un tiempo y luego me vine a Venezuela en 1953” cuenta este madeirense, nacido el 29 de marzo de 1934.

Hombres de mar

Otro navío fue el Corcovado (de  8 mil 374 toneladas de la Hamburg American) que se convirtió en el Guglielmo Peirce de la Sicula Americana en 1920, en el Maria Cristina del Lloyd Sabaudo en 1927 y en el  Mouzinho de la Companhia Colonial en 1930.  Inició el primer viaje a Brasil el 15 de noviembre de 1946 y 17 traslados de después, recorrió el último el 17 de enero de 1952.

En los 50 causó gran expectativa el Vera Cruz, un vapor a turbina de 21 mil 765 toneladas y hélices gemelas, que el 20 de marzo de 1952 fue despachado desde Lisboa a Madeira, Río de Janeiro, Santos y Buenos Aires, con una velocidad de servicio de 20 nudos y capacidad para 148 pasajeros de primera, 250 en camarotes y 844 de clase turista.

El mar en el papel

Existe un libro con mucho detalles sobre los colosos del mar, escrito por de N.R.P. Bonsor, titulado «South Atlantic Seaway» y publicado por la Editorial Brookside en 1983.

El Vera Cruz navegó al Sur de América, pero desde 1954 comenzó a viajar a América Central, llegó a abordar hasta mil 300 pasajeros, en muchas ocasiones sirvió de transporte de tropas y su último viaje para este objetivo fue en enero de 1972. Mientras el Funchal (de 9 mil 824 toneladas y hélices gemelas) seguía con la ruta Madeira, las Islas Azores y las Islas Canarias.

Un nuevo capítulo, abordo del Santa María

El Santa María de 20 mil 906 toneladas entró en servicio en noviembre de 1953. Desde 1955 a 1973 navegó principalmente a América Central. El 22 de enero de 1961 se produjo su secuestro de por motivaciones políticas, en contra de las dictaduras de Salazar en Portugal y de Franco en España. Fue una operación comandada por Henrique Galvao y pertenecientes al Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación.  El servicio a América Central continuó regularmente hasta el 11 de abril de 1973, cuando fue al amarre en Lisboa con problemas de motores.

Las flotas portuguesas superaron grandes obstáculos para mantenerse a flote, como la falta de astilleros y la necesidad de importar grandes cantidades de carbón, por ejemplo.

Sobre el Santa María hay numerosas historias, de hecho, en la mayoría de las entrevistas los consultados afirman haber viajado en él. Uno de ellos es José Goncalves, originario de Cámara de Lobos, quien llegó en este barco en 1969, con 15 años. “Pasé 13 días y al principio fue muy duro porque agarramos mal tiempo saliendo de Canarias. Luego continuó el viaje con bastante tensión y en general, puedo decir que fue toda una aventura, primero por las condiciones del trayecto y luego porque no sabía bien donde iba ni qué me esperaba”.

Para María Martina Gomes estar en el Santa María fue una experiencia “muy interesante”. Su camino comenzó en su natal Santo Antonio, cuando tenía 24 años de edad. Hace 52 años desde que partió para formar una familia con su esposo Antonio Pinto de Abreu.

Companhia de Navegaçao a Vapor Luso-Brasilera

La Companhia de Navegação a vapor Luso-Brasileira fue fundada en Oporto, Portugal el 30 de diciembre de 1852 para brindar un servicio de Lisboa a Brasil. Los vapores llevarían la bandera portuguesa, el presidente era Don Luis (luego Rey Luis I de Portugal), tenía tres directores británicos en Londres además de los portugueses.  Contaban con varios buques, como  The Milford Haven (de  2 mil 221 toneladas), el Portugal (de 2 mil 261 toneladas) y el Brazil (de 2 mil 242).

Uno de sus trasatlánticos más famosos fue nombrado por la reina de Portugal como Donna María Segunda, era un vapor de madera con una hélice, con los costados y el fondo protegidos con planchas de cobre, de mil 534 toneladas y encargado a Richard & Henry Green  de Blackwall, Londres.  Su capacidad para pasajeros era de 80 de primera, 76 de segunda y 250 de tercera clase.

Inició su viaje inaugural el 7 de junio a Madeira, San Vicente, Pernambuco, Bahía y Río de Janeiro, donde arribó el 1 de julio, partiendo nuevamente el 16 y arribando a Lisboa el 10 de agosto con 199 pasajeros.  En por lo menos uno de sus viajes en 1855 siguió de Brasil a Uruguay y Argentina.

Un segundo viaje en 1856 comenzó en Lisboa el 24 de mayo con 327 pasajeros, pero tuvo problemas de motores antes de llegar a San Vicente, donde fueron desembarcados los pasajeros y transferidos a su tiempo a su buque gemelo.  Regresó liviano a Lisboa, donde arribó el 20 de julio, siendo este su última actividad para la Compañía.

El Dom Pedro Segundo, nombrado así por el hermano de Donna Maria II, fue construido por William Pitcher de Northfleet, Londres, y como su predecesor fue un buque de madera con una hélice, provisto de planchas de cobre, con una capacidad de mil 512.

La Empresa Nacional de Navegaçao a Vapor cambió su nombra a Companhia Nacional De Navegaçao, cuando se fundó el 1 de julio de 1918. Su servicio principal seguía siendo de Lisboa a puertos en Angola, Sudáfrica y Mozambique.  Pero luego inauguró un nuevo servicio a Santos, Río de Janeiro y ocasionalmente Pernambuco, el 7 de diciembre de 1929, con el Nyassa, un trasatlántico de 8 mil 980 toneladas y hélices gemelas, responsable de muchos viajes a Sudamérica especialmente de 1929 a 1932, siendo el último a Buenos Aires el 18 de marzo de 1949.

También navegó al Sur de América, aunque en menor escala, el Lourenço Marques (de 6 mil 298 toneladas), el Quanza (de 6 mil 636), el Moçambique (de 5 mil 771) y el Angola (de 7 mil 745), que reanudó el servicio a estas tierras un mes después del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Después de eso, introdujeron  elegantes buques al servicio Portugal-Angola-Sudáfrica-Mozambique,  como el Principe perfeito, de 20 mil toneladas, hélices gemelas y turbina, que en  1965 se fue en crucero desde Lisboa a Brasil, siendo la última aparición en aguas sudamericanas de un buque de esta compañía.


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Periodista de Planta vurdaneta@correiodevenezuela.com Egresada como Comunicadora Social de la Universidad Católica Andrés Bello y con un postgrado en Gerencia Educativa en la Universidad Santa María. Ha trabajado en medios como Meridiano, La Voz y Radio Capital. Fue miembro del Instituto Portugués de Cultura y se ha desempeñando como docente universitaria, además de impartir talleres literarios a niños y adolescentes. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde 2004. Se declara una admiradora de la cultura portuguesa, sobre todo de su literatura y su fado. “Gracias al periódico he conocido una gran comunidad, ejemplo de trabajo y perseverancia”.

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