«Es necesario superar la visión saudosista de la diáspora»

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El Arzobispo madeirense, D. José Tolentino Mendonça, fue el orador invitado del primer Congreso Mundial de las Redes de la Diáspora Portuguesa, que se realizó el 13 y 14 de julio en Porto. En su intervención resaltó que las causas de la emigración no deben ser atribuidas a factores externos. «Hay una responsabilidad que le compete al país con relación a los 130 mil portugueses que en 2014 emigraron. Y aunque los números han disminuido, actualmente se ubican en unos 80 mil».

Según Mendonça, quien actualmente está al servicio del Vaticano, debe existir una preocupación permanente sobre las condiciones que provocan la emigración. «Hay un conjunto de factores diversificados y diferentes a los de las décadas anteriores».

Considera engañoso referirse a la diáspora portuguesa como una sola alma repartida por diferentes rincones del mundo, pues se trata de una unidad utópica. «El escenario lusófono en el extranjero está marcado por la pluralidad y la diferencia y el reto es conocer ese espacio humano multiforme que representa la presencia portuguesa en el mundo».

Para el también poeta, la diáspora no es apenas un conjunto de historias individuales, «es una condición cultural que tiene que ser reconocida como tal. De donde vienes y donde estás ahora? Es necesario descubrir la vitalidad de la diáspora com sus competencias».

A juicio del Arzobispo, natural de Machico, el emigrante «no logra habitar ni completamente aquí ni completamente allá, siente la imposibilidad de ser una sola cosa. Y no se limita a dar apenas un recado en el lugar de acogimiento. Estos países se convierten en territorios efectivos, espacios de negociación entre las culturas. Todo lo que nace siempre es más grande que el lugar donde nació y coloca en crisis las visiones unitarias».

Criticó los nacionalismos y habló de la necesidad de comprender el carácter híbrido y plural de la emigración, de respetar la singularidad y la diferencia. «La diáspora ofrece una contribución esencial, muestra cómo la identidad de un país es un proceso de actualización y reconfiguración. La identidad no consiste  en una repetición, hay una nueva síntesis».

«La idea de la diáspora nos obliga a ir más allá. Mirar a los emigrantes no solo como embajadores de Portugal sino también como protagonistas que nos revelan algo que va más allá de lo que ya sabemos. Es necesario comprender lo que es diferente, dialectal e innovador y escuchar mejor a nuestros emigrantes para entender y potenciar lo que somos. Hay muchos prejuicios que superar». Además de los empresarios portugueses en el extranjero, Mendonça considera que el papel cultural de la diáspora debe ser enfatizado: «músicos, pintores, pensadores, creadores, investigadores, escritores, artistas, científicos, comunidades vivas».

Según el Arzobispo, es necesario superar la visión nostálgica y «saudosista» de la diáspora. «Los migrantes no solo son connacionales, son transnacionales ya que desarrollan contactos que les permiten desenvolverse en dos sociedades. Es necesario crear una nueva mentalidad, relanzar redes de reciprocidad en lugar de vehículos estáticos de una sola vía».

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