Optimismo ante el futuro

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Tradicionalmente la migración se ha caracterizado por su capacidad de trabajo, esfuerzo y sacrificio, así como también por la distancia física existente entre las personas que emprenden un nuevo camino y sus familiares que se quedan en el país donde nacieron. Como es natural, la lejanía origina una gran “saudade” que, para algunos que tuvieron éxito en el proceso migratorio, pude disiparse cada año en sus viajes de vacaciones a su nación de origen.

La pandemia que inició en el año 2020 cambió por completo la manera de hacer, ver y vivir de todos los que habitan en el planeta. Las comunidades no fueron la excepción y los emigrantes vieron este año intensificada esta distancia, imposibilitándose el natural reencuentro con sus familias, con sus amigos, con su país.

Dentro de todas las cosas malas, si tuviéramos que sacar algo positivo, sería definitivamente la reflexión que se originó en el interior de cada persona, sobre la manera en la que vivimos, sobre el futuro y sobre lo que realmente es importante. Como suele decirse popularmente: en los momentos más difíciles, es cuando surgen las mejores ideas y cuando vemos quienes realmente son nuestros amigos más fieles.

En el caso específico de Venezuela, vemos con satisfacción como el compromiso se mantuvo: los clubes e instituciones luso-venezolanas, a pesar de cerrar sus puertas para el público, se mantuvieron activas en términos de ejecución de nuevas obras y mantenimiento de instalaciones; las asociaciones de caridad continuaron brindando apoyo a las personas más necesitadas; y la lengua portuguesa siguió su camino de crecimiento, ahora formando parte del currículo de muchas escuelas del sistema educativo nacional, además de los tradicionales cursos asociativos y extracurriculares que hoy en día son dictados de forma digital, abriendo horizontes para un aumento en el número de alumnos en el corto y mediano plazo.

Sin lugar a dudas, las redes sociales y las nuevas tecnologías han cumplido un papel fundamental en la llamada “nueva normalidad”. Tiempos diferentes ante los cuales las autoridades portuguesas -desde el Gobierno, el Ministerio de Negocios Extranjeros y la Secretaría de Estado de las Comunidades Portuguesas, hasta la Embajada de Portugal en Venezuela y los Consulados Generales en Caracas y Valencia-, demostraron gran interés, manteniéndose cerca de las personas, intentando conservar vivo el vínculo con los orígenes, indagando sobre sus problemas, implementando medidas especiales y sosteniendo un relacionamiento con las autoridades locales, a fin de asegurar la estabilidad y bienestar de sus conciudadanos.

En otro ámbito de acción, también fueron positivos los cambios a la Ley de Nacionalidad, la desburocratización de algunos trámites para los venezolanos residentes en Portugal, la entrada y discusión de la propuesta de Seguro Social Voluntario para la Diáspora en el Parlamento y el regreso de los aviones de TAP a Venezuela. No menos importante fue el papel desempeñado por los consejeros de las comunidades portuguesas y de las comunidades madeirenses, quienes cumplieron con sus obligaciones a pesar de las adversidades.

Con la llegada del 2021, el mundo entero se une al unísono en un mismo deseo: salud y fin de la pandemia. Desde el CORREIO da Venezuela esperamos que en el nuevo año las vidas de todos vuelvan a la normalidad, que sea un período mejor y de reencuentro, para que con el proactivismo, la fuerza y el compromiso que siempre ha caracterizado a la comunidad, se sigan impulsando grandes obras, manteniendo la conexión con su país de origen y fortaleciendo los  vínculos con el país de residencia, todo en el marco de un relacionamiento positivo y constructivo entre países hermanos, en los que se busque siempre lo mejor para la gente.

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