Panaderías se renuevan y muestran su mejor cara en Caracas

Varios negocios de la panificación en la capital venezolana impulsan remodelaciones para ofrecer una mejor atención a sus clientes

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Mike Suárez Ferreira

Durante los últimos meses en Caracas, varias panaderías de la capital han tenido un nuevo auge, gracias al esfuerzo y empeño de sus propietarios por ofrecer el mejor servicio a la clientela. La dolarización informal de la economía y la posibilidad de ofrecer una gran variedad de nuevos productos ha llevado a los empresarios portugueses y de otras nacionalidades a restaurar espacios tradicionales o a abrir las puertas de nuevos negocios de la panificación, que más allá de vender pan ofrecen toda una experiencia de confort al momento de la compra o el consumo.

La panadería Rosalba, en El Marqués, recientemente reabrió sus puertas con una remodelación completa de sus espacios. Esta reforma fue motivada por la necesidad de crecer, poder ofrecer un amplio y cómodo espacio y seguir dando un buen servicio.

Desde el año 2000, comenzó su afición por la fabricación de panes, según comentó el dueño, quien prefirió guardar su identidad. Hace diez años que, siguiendo consejo de un familiar, decidió comprar la famosa panadería de la avenida Rómulo Gallegos que ya tenía más de 40 años de existencia. Es uno de los tantos lusitanos propietarios de más de una panadería en la ciudad capital.

Algunos miembros de la comunidad lusitana consideran que estos negocios son bastante rentables. Muchas de las panaderías fueron fundadas por abuelos o padres y, por aquella afición a la elaboración del pan, las nuevas generaciones se colocan al frente del negocio familiar. Gran parte de estas panaderías son de madeirenses: recordemos que, en la época de la emigración, muchos de los lusitanos que vinieron a Venezuela partían de la Isla de Madeira.

No es secreto para nadie que el ser propietario de una panadería demanda de tiempo, trabajo y esfuerzo: estas dos últimas características son las que han caracterizado a los portugueses en Venezuela desde su llegada al país. Una actividad que obliga a sus socios a trabajar todos los días de la semana con un horario difícil para muchos, pero esto nunca ha sido un freno para aquellos que siguen abriendo sus puertas y ofreciendo una calidad superior.

Cada vez más, los lusos incorporan dentro de sus panaderías nuevos servicios poco convencionales en el área para poder ofrecer un servicio más completo a sus clientes como productos importados, comida gourmet y hasta música, entre otros. Lo interesante de esta nueva época es que ha permitido que las panaderías no se queden en el pasado gracias a las nuevas tecnologías como las redes sociales y las aplicaciones móviles de ‘delivery’, que muchas aprovechan para darse a conocer, ofrecer promociones y tener un mayor alcance.

Este es el caso de la panadería Rocarena, en la avenida principal de La Carlota, que está preparando para el mundo de las aplicaciones de ‘delivery’ y, así, poder tener un mayor alcance. La famosa panadería es una de las más conocidas por la comunidad lusitana gracias a sus ‘pasteis de nata’.

Manuel Grangeia, propietario de la Rocarena, cuenta que compró la panadería cuando apenas tenía 28 años en el año 1983 por 800.000 Bs de aquel entonces. Seis años más tarde, por una suma de 150.000 Bs, remodelaron la panadería y poco a poco le han hecho sus “cariñitos”.

“No haría que mi hija se quede con la panadería, es muy demandante”

“Es muy difícil predecir el futuro de la empresa, eso es lo que pasa, a veces dejan de existir; por eso muchas panaderías les han dado a sus mejores empleados la oportunidad de adquirir acciones; eso es muy positivo, porque no siempre los hijos quieren continuar con el trabajo de la panadería” comentó Grangeia.

Manuel, proveniente de una zona cercana a Aveiro, en Portugal continental, recuerda a un buen amigo panadero que ya falleció. “El dueño de la panadería Yaya era uno de los mejores panaderos. Tuvo varias panaderías aquí en Caracas y en Portugal” comentaba.

“Hay gente que siempre te felicita y eso da mucho placer de seguir trabajando. Tienes que buscar el momento para que en el futuro el negocio prospere” 

Las panaderías son empresas que le exigen mucho a sus dueños y para Manuel Grangeia no fue la excepción: ha pasado por muchas adversidades y momentos complicados, pero han sido más las alegrías y lo positivo que lo negativo. “Hay gente que siempre te pregunta que por qué no vendes ese negocio; pero también hay muchos más que te felicitan y eso da mucho placer de seguir trabajando. Hace falta de un buen equipo de trabajo para lograrlo, que el empleado quiera su empresa” sancionó el ciudadano lusitano.

Estas no son las únicas panaderías que han ido creciendo con el paso de los años: en la calle Guaicaipuro de El Llanito, está ubicada una panadería que poco a poco ha ido creciendo, famosa en la zona por sus panes y sus tortas. Igualmente, en el municipio Chacao la panadería Dulce Tentación, ha introducido sus productos en aplicaciones de ‘delivery’ para obtener mayor alcance de clientes. Sus productos estrella son los dulces, muy famosos en todo el municipio de Chacao.

En El Rosal, la panadería Las Nieves, de origen italiano, reabrió sus puertas luego de una remodelación. Es muy conocida en la ciudad capital por sus dulces, principalmente por el famoso ‘sfogliatelle’ conocido como “cola de langosta”.

Más allá de la innovación, el objetivo de todos los panaderos se mantiene: seguir llevando el pan a la mesa del ciudadano venezolano. Una apuesta por Venezuela que demuestra el agradecimiento al país que un día los acogió como si fueran hijos nativos.

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