Rebelo de Sousa: «Sampaio nunca quiso ser un héroe, pero lo fue»

0
41

El Presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, rindió un último homenaje al ex presidente de la República Jorge Sampaio, afirmando que «amó a Portugal desde la fragilidad» y «no desde la fuerza», y que «nunca quiso ser un héroe, pero lo fue».

Marcelo Rebelo de Sousa hablaba en el claustro del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa al final de una evocadora sesión de homenaje a Jorge Sampaio, fallecido el viernes a los 81 años. «Amó a Portugal a través de la fragilidad y tantas veces en la fragilidad. Amó a Portugal por su fragilidad y tantas veces en su fragilidad: «Más que eso, hizo de esta fragilidad -suya, nuestra, de todos nosotros- una fuerza: suya, nuestra, de todos nosotros», dijo el Jefe de Estado.

«Nunca quiso ser un héroe, pero fue, en muchas de las acciones de su vida, heroico. De ese heroísmo discreto, más lírico que épico, más dulce que impulsivo. Firme, pero dulce. Y por eso también lo recordamos con tanta dulzura. Y le damos las gracias por el amor que nunca negó a Portugal, por la forma en que amó a Portugal», añadió Marcelo Rebelo de Sousa.

Al final de esta evocadora sesión, se interpretó el himno nacional y, a continuación, a las 11:55, el cortejo fúnebre partió de Jerónimos hacia el cementerio del Alto de São João, en Lisboa.

En su discurso, el Presidente de la República comenzó refiriéndose al lugar de esta ceremonia, el Monasterio de los Jerónimos, donde se han realizado «más de 500 años de la historia» de Portugal.

«Aquí, lo que sentimos como nuestro sólo puede y debe serlo porque nos recuerda lo universal. Aquí, amar lo que somos es amar a las personas con un nombre, con esto, con una biografía escrita por los dramas de cada día. Aquí tiene sentido evocar a algunos de nuestros más grandes y agradecerles la vida que dieron a nuestra vida. Jorge Sampaio es uno de esos grandes», dijo.

Marcelo Rebelo de Sousa elogió la grandeza de Sampaio «en la historia que sintió, que pensó, que construyó, con la suprema delicadeza de casi disculparse por construirla, en la cultura que fue su respiración, en lo que leyó, en lo que vio, en lo que oyó, en lo que discernió, en lo que enseñó, en el humanismo fundado en una ética de compasión, de compartir y de servicio».

«Una compasión que no es condescendiente, ni jactanciosa, ni servicial, sino una identificación plena con el sufrimiento, la privación, el abandono desesperado y, por tanto, un compartir y un compromiso integral al servicio de los demás», añadió.

El Jefe del Estado atribuyó a su predecesor una «Portuguesía reacia a la mortificación, a la autocontemplación, al pasado, a la recreación retroactiva de la realidad, sino al realismo, a la exigencia, a la superación, al imperativo del futuro».

Recurriendo a la «lección de hace un año» del cardenal y poeta José Tolentino de Mendonça, en este mismo lugar, en las conmemoraciones del Día de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa describió el amor de Jorge Sampaio por Portugal como «algo que, precisamente por estar situado dentro de la historia, sujeto a sus baches, está expuesto a tantos riesgos», y no como «enmarcarlo idealmente para que quede fijado en una imagen de gloria y desear que nunca cambie».

«Jorge Sampaio no amó a Portugal por la fuerza, amó a Portugal por la fragilidad. Y como nos recordó Tolentino de Mendonça, cuando es el conocimiento de la fragilidad lo que enciende nuestro amor, su llama es mucho más pura», añadió.

A continuación, Marcelo Rebelo de Sousa evocó la trayectoria del ex Presidente de la República, desde su época de estudiante que protestaba contra el Estado Novo y como abogado de los presos políticos durante la dictadura. «Jorge Sampaio amaba a Portugal con el calor imparable de sus sueños de juventud: libertad, igualdad, democracia, socialismo, universalidad. Amó a Portugal en su fraternidad hacia los perseguidos y en su defensa ante el tribunal de una justicia preordenada», dijo.

«Amó a Portugal en la militancia solidaria con los más cercanos, pero también con los más lejanos del universo. Amó a Portugal en los sin techo a los que ayudó a dar un techo, en los sin horizonte a los que ayudo a dar razones para la esperanza, en ensuciarse las manos intelectuales en las obras de las que están hechas las casas, las escuelas, las calles, los barrios, las ciudades, las metrópolis. Amó a Portugal en la saga de los timorenses, en la acogida de la gente de fuera», prosiguió, recordando su paso por el Ayuntamiento de Lisboa, su etapa como Presidente de la República y su más reciente actividad en apoyo de «los estudiantes refugiados sirios y, hace unos días, de los afganos».

El Presidente de la República finalizó su discurso de siete minutos afirmando que «para Jorge Sampaio, Portugal nunca fue una abstracción, nunca fue una fortaleza cerrada, egoísta y distante», y citando el poema «Una pequeña luz», de Jorge de Sena, leído anteriormente por la actriz Maria do Céu Guerra en esta evocadora sesión.

«Para Jorge Sampaio, Portugal era, uno por uno, los millones de portugueses, más los miles de millones de seres humanos, nuestros hermanos, al sur, al norte, al este, al oeste de este mundo, que es uno. Y, también por eso, Jorge Sampaio fue un gran señor de su y nuestra patria, fue un gran señor de su y nuestro mundo, un pequeño pero enorme

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here