Reciclar y ahorrar en la vuelta al cole

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Cuando los niños vuelven a clases, tus finanzas siempre se ven afectadas debido a la compra de libros de texto y otros materiales. El truco para ahorrar es muy sencillo y sólo implica algo de organización previa y cierta creatividad. Pero lo realmente interesante es que, de este modo, no sólo se consigue un gran ahorro, sino que también se protege el planeta.

Antes de ir a una papelería o a unos grandes almacenes con la lista del colegio en la mano, tómate un tiempo para analizar todo lo que quedó pendiente del año anterior. Te llevarás una grata sorpresa, ya que los niños rara vez lo gastan todo hasta el final.

Vacía las mochilas, cartucheras, loncheras, bolsas de deporte y maletines. Con un paño empapado en una solución a base de alcohol o una mezcla de agua y detergente lavavajillas, limpie bien el interior y el exterior. Las asas pueden repararse y algunas manchas pueden ocultarse con parches o calcomanías. Las mochilas que no son aptas para afrontar un nuevo año pueden usarse para la playa y las loncheras son estupendas para transportar alimentos que necesitan conservación en frío, como yogures o comida congelada.

Vacía también los cajones y estanterías donde los más pequeños suelen guardar su material escolar. Si lo haces, encontrarás una gran cantidad de productos casi nuevos, algunos todavía en su embalaje original, que ni siquiera recordaban que tenían. Extiende todo en el suelo y, con su ayuda (porque es importante concienciarles desde pequeños de la importancia de reutilizar los materiales y sensibilizarles con el medio ambiente) organiza los objetos por secciones: lápices, bolígrafos, rotuladores, gomas, gomas de borrar, sacapuntas, cuadernos, reglas/tijeras, tijeras, etc. Separar lo que no es apto y dejar de lado lo que es apto.

Algunos cuadernos pueden estar aún sin terminar, pero otros sólo tienen unas pocas hojas usadas. En este caso, retire las hojas usadas y envíelas a reciclar, dejando el resto del cuaderno prácticamente intacto. Si hay pocas hojas en blanco, la mejor solución es separarlas y utilizarlas como papel de borrador. Reúne todas las hojas en las que sólo se ha utilizado una cara y utilízalas también como papel de borrador.

Conserva las gomas que encuentres: las gomas blancas están como nuevas si las limpias con alcohol; las otras se pueden limpiar frotándolas sobre una hoja blanca.  Los lápices de colores o ceras que ya son pequeños o que provienen de juegos a los que ya les faltan muchos colores se pueden meter en una caja de zapatos, para poder utilizarlos en casa en diversas manualidades. También se puede enviar esta caja a un jardín de infancia o a una organización benéfica.

Si los bolígrafos para escribir y colorear están secos, ponlos en un recipiente con las puntas hacia abajo durante unas semanas para ver si se pueden utilizar.

Hay artículos que no se desgastan de un año para otro, como la calculadora, el diccionario, el compás, las tijeras, la regla y la escuadra. Límpialos con un algodón empapado en alcohol y vuelve a utilizarlos, concienciando a los niños de la necesidad de conservar el material.

En cuanto a la ropa y el calzado, hay que hacer la misma clasificación: evaluar todo lo que sobra del año anterior y ver si todavía le queda. Si la talla es la adecuada, pero encuentras rasgaduras en la ropa o codos desgastados, todo esto tiene solución: basta con utilizar un costurero o parches que se pegan con la plancha. También puedes poner coderas en las chaquetas o jerseys y pedir al zapatero que pegue esas zapatillas que se han desprendido.

Cuando el material (como mochilas, estuches o fiambreras) aún está en condiciones, pero ya no tiene sentido, lo ideal es enviarlo a otro niño, ya sea una familia o un grupo de amigos. Si no conoces a nadie de esa edad, puedes enviar el material a una organización benéfica que haga este tipo de recogida.

Cuando no se puede aplicar ninguna de las sugerencias anteriores, esto significa que los materiales deben ser reciclados, por el bien del planeta. Las hojas usadas de los cuadernos deben ser retiradas y depositadas en el contenedor azul de reciclaje. Si son de cartón, las tapas de los cuadernos también son reciclables, pero si son de plástico, hay que retirarlas y depositarlas en la papelera, ya que este material no se puede reciclar. Lo mismo ocurre con las argollas, aunque si son de metal, se pueden estirar y utilizar para reparaciones domésticas.

Los materiales de escritura -como bolígrafos, rotuladores y lápices, entre otros- no pueden reciclarse en los contenedores habituales de reciclaje, pero existen iniciativas destinadas a solucionar esta carencia. Los separadores también se reciclan en ecopuntos.

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