Retrospectiva 640

0
1823

[quote_box_left]

1.- La declaración de emergencia alimentaria en Venezuela, aprobada por la Asamblea nacional, durante el debate sobre la falta de abastecimiento de productos de primera necesidad, y el decreto del Presidente Nicolás Maduro, en el que  declara un estado de emergencia económica en el país, que había sido negado por el parlamento, son un buen espejo de una nación que se disputa entre divisiones políticas, pasando por encima de una realidad que a todos consume, matando la esperanza de futuro para quienes viven aquí.

Y en este juego de cuerda, que agarran unos, agarran otros, mientras el pueblo venezolano está entregado y desesperanzado, ya que los políticos no han conseguido de forma sensata resolver los grandes problemas que afectan a Venezuela. Detrás de la histeria político partidaria, hay un ajuste de cuentas, que lleva al hambre y a la destrucción del aparato productivo y social del país.

La emergencia alimentaria es el tema más grave y dramático que vive Venezuela, conjuntamente con la falta de medicamentos, dijo el diputado Julio Borges, autor de la propuesta aprobada y que integra a la bancada opositora, mayoritaria en el parlamento. El diputado electo en la mayoría que se opone al gobierno de Maduro, insistió al justificar su propuesta, que recientemente el país producía lo suficiente para autoabastecerse de productos y explicó que en Venezuela existen más de cuatro millones de hectáreas que, “en su gran mayoría no producen”.

“La historia de nuestro país es una historia inexplicable, que realmente no tiene comparación con ningún país del mundo. Venezuela ganó la lotería, entraron en los últimos años millones y millones de dólares y después de esa lotería que Dios nos dio, hoy estamos sin comida, sin alimentos, sin productos básicos, sin seguridad”, dijo durante la presentación de su propuesta.

La paralización del sector público y nacionalizado de la producción es la responsable de la quiebra de los diversos abastecimientos, que desde hace mucho afecta el estómago de los venezolanos. Sin producción, sin capital, el país se hunde y los resultados están a la vista.

Por otro lado, en la otra parte de la barricada, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) declaró en vigor el decreto del presidente Nicolás Maduro que anuncia el estado de emergencia económica en el país, que había sido negado por el parlamento, con los votos de la mayoría opositora a los seguidores de Hugo Chávez.

“El decreto mediante el cual el presidente de la República, Nicolás Maduro, en uso de sus facultades constitucionales, declaro el estado de emergencia económica en todo el territorio nacional, durante un lapso de 60 días, entró en vigor desde que fue dictado y su legitimidad, validez, vigor y eficacia jurídico constitucional se mantiene irrevocablemente conforme con lo previsto en el texto fundamente”, se lee en la decisión del TSJ.

Según el gobierno venezolano, el decreto tiene como finalidad combatir la “guerra económica”, “construir una Venezuela productiva e independiente” y enfrentar la situación adversa suscitada por la caída de los precios del petróleo, la principal fuente de ingresos, en moneda extranjera, del país.

Estamos ante un escenario de enfrentamiento grave, en que mientras se busca la razón y la unanimidad de posiciones– perspectiva que en este momento es improbable –el pueblo venezolano es el principal afectado y la económica, en nombre de la cual se hacen leyes y se toman posiciones es la principal perjudicada.

Cuando todos se deberían unir para salvar un país que se hunde, cada  vez más se dividen, crecen presupuestos políticos, razones infundadas y culpas mutuas. Lo que está en juego es muy grave. Cerrar y abrir de nuevo, tal vez sea la expresión que mejor se adapte a Venezuela…

¡Falta coraje y tolerancia!

 [/quote_box_left]

[quote_box_right]

2.- Después de algunos años en que un extraordinario programa de austeridad impuesto por la gobernación del bloque central (PPD/PSD y CDS/PP), Portugal vive una nueva fase de su gobierno con un ejecutivo liderado por el Partido Socialista, más apoyado por el Bloque de Izquierda y por el Partido Comunista Portugués.

No se podía esperar otra cosa. António Costa, el secretario general socialista que asumió el liderazgo de la gobernación, tuvo que aceptar algunas exigencias de la izquierda que, muy bien, buscan reponer el poder de compra de los portugueses y recuperar los salarios y pensiones que fueron cortados en los últimos años.

Concluido el período en que Portugal estuvo gobernado sobre la batuta de la famosa “Troika” constituida por la Comisión Europea, por el Banco Central Europeo y por el Fondo Monetario Internacional, las cuentas enderezaron, el país pagó su deuda y, aunque lejos de tener una deuda a ceros, tenía una situación menos graves y con fuertes indicaciones de recuperación y manutención de una estabilidad financiera, propósito último de la intervención de las entidades reguladoras externas.

Lo que pasa ahora es que Portugal vuelve a estar debajo de los focos de sus compañeros de Europa y de los que ayudaron a sanar la deuda. El Presupuesto de Estado para 2016 provocó desconfianza en Brúcelas y los intereses de deuda en los mercados internacionales comenzaron a subir, enfrentar el análisis financiero de que Portugal puede no producir ingresos suficientes para pagar sus gastos, que es como quien dice los costos de reposición de las pensiones, de los salarios y de las 35 horas de trabajo que todos los trabajadores públicos reclaman.

Aquí tenemos un tema interesante para los próximos tiempos. Y no hay fórmulas mágicas. Quien gasta más de lo que tiene, camina por la insolvencia. Esperamos que las lecciones del pasado sean un buen argumento para enfrentar  el presente con otra postura más tranquila.

Lo que no se puede es llevar nuevamente el país a la bancarrota, independientemente de tener derecho al justo salario y a un horario que respete la condición de cada trabajador.

[/quote_box_right]

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí