Rosa Carvalho: la mejor árbitro de futsal del país

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La presencia de la mujer en el arbitraje es cada vez más frecuente. Venezuela no es la excepción. Pero en la modalidad del futsal cuando hablamos de la pionera en la materia, el nombre de la luso-descendiente merideña Rosa Carvalho surge de manera inmediata.

Nacida en la ciudad de El Vigía, es una de los hijos del madeirense José María Pinto Carvalho, quien en su tierra natal ya se dedicaba a la función de impartir justicia en los campos de fútbol. A su llegada a la zona paramera del país, continúo esa actividad y se involucró también en la organización de torneos y ligas de balompié en la Asociación Estadal, labor que compartía con su profesión en la famosa “Cristalería Luciana”, aún activa en esa ciudad merideña.

De la historia familiar en Portugal de su padre, Rosa no atesora muchos detalles, pues le abandonó tempranamente a la edad de 12 años debido a un padecimiento canceroso en el páncreas. Pero le dejó esa herencia lusitana del gusto por el balompié, aunque en palabras de la propia Rosa: “mucho más dirigirlo que propiamente jugarlo”.

Junto a sus hermanos desde muy joven incursionó en el arbitraje en los diversos torneos barriales de futsal, tan prolíficos en los pueblos y comunidades de Mérida. Su debut “formal”, apadrinada por el internacional Manuel Benítez, se dio en una final de la liga de los taxistas. Rosa recuerda muy bien ese día: “me temblaban las piernas y de los nervios pité un penal que no era. ¿Qué hace mija?, me preguntó Manuel, a lo que le respondí, el jugador agarró el balón con las manos, profe. ¡Pero si es el portero, respondió!” recuerda entre risas Carvalho, ante esa simpática anécdota de novata.

En el año 2010 es invitada por la Comisión de Futsal del estado Mérida, en la persona de Carlos Uzcátegui. Inicia así su camino en el arbitraje federado que le llevó a convertirse en la primera mujer en dirigir en la Liga Superior de Futsal, abriendo las puertas a otras damas que han accedido también al arbitraje. En 2015 se hizo acreedora se su credencial FIFA como árbitro internacional.

Para lograrlo, nos cuenta Rosa, “tuve que vencer el machismo arraigado que hay en el fútbol y futsal, no por parte de los jugadores que pocos problemas dan, si no de sus dirigentes y sobre todo del público que asiste a los gimnasios”. Y vaya que los venció: no solo es una de los mejores árbitros del país en el futsal masculino, si no que desde 2015 representa al arbitraje venezolano en todas las pruebas internacionales de la rama femenina en nuestro continente (Copa Libertadores y Copa América).

“Dedicarme al arbitraje fue la mejor decisión que pude tomar. Me ha abierto muchas puertas, me ha ayudado a crecer como persona y me permite hacer vida en el ámbito deportivo que tanto amo”, afirma Carvalho. La jueza merideña está haciendo historia.

Antonio Da Silva.

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