Rui Daniel Gouveia Barreto fue un hombre que dejó marcas en la Banca Portuguesa en Venezuela. Era proveniente de la localidad de Arco de São Jorge, en la isla de Madeira. Esposo de Dina Barreto, con quien tuvo cuatro hijos. Durante 15 años ejerció funciones como representantes de Banif -Banco Internacional do Funchal – en Venezuela.

Amigo de sus amigos, Rui Barreto era una persona cordial y un profesional serio y honesto. Los portugueses depositaban en Rui Barreto una confianza extrema. Para el no había competición en la Banca. Todos los representantes de las instituciones bancarias en Caracas eran amigos y se reunían mensualmente en cordiales tertulias; un hecho que no debe ser muy común en profesionales del mismo sector que estén enviados al extranjero y en lugares competitivos, como es el caso de Venezuela.

A lo largo de los años en que estuvo destacado en este país, Rui Barreto estuvo siempre al lado de la Comunidad y ayudó a lanzar y ver crecer las últimas grandes obras de los Portugueses en Venezuela, principalmente el Lar Padre Joaquim Ferreira, el Centro Cultural Virgen de Fátima de Guatire y el Santuario Virgen de Fátima de la misma localidad, en el estado Miranda. Además, también estuvo presente en las reuniones iniciales del lanzamiento del proyecto del Santuario en Los Altos Mirandinos.

Era una persona que no tenía días de descanso y estaba siempre disponible para los clientes a cualquier hora. En los fines de semana asistía a los actos festivos organizados por sus clientes. Todos querían tener a Rui Barreto como invitado en las bodas y bautizos de sus hijos, en las verbenas y las festividades de los diversos clubes portugueses en Venezuela. Su simplicidad y constante sonrisa hacían que todos le tuvieran un gran cariño.

Rui Barreto era lo que se puede designar como un hombre “todo terreno” y su acción no se limitaba solamente a Caracas: conoció Venezuela de punta a punta, siempre al lado de sus clientes. Marcó también presencia en múltiples iniciativas y en la organización de eventos en nombre del Banif, especialmente en el Encuentro de Generaciones, conjuntamente con el Diário de Notícias da Madeira y el Correio da Venezuela.

Su presencia generaba consensos y conseguía reunir a miles de portugueses y sus descendientes en cualquier lugar de Venezuela. Incansable, era un perfeccionista y se empeñaba con gran dedicación y profesionalismo en todo lo que hacía. Pero al mismo tiempo tenía gran sentido del humor. Acostumbraba a bromear con los más allegados en momentos de presión. Sus amigos nunca olvidarán una frase que usaba a menudo: “No te preocupes mucho. Como dice el brasilero, al final todo saldrá bien. Si no salió bien es porque todavía no llegó el final”…

Durante toda su presencia en Venezuela, Rui Barreto tampoco le dio la espalda a los eventos sociales a los que estaba obligado, dadas sus funciones de representante de un banco con gran fuerza en la Comunidad. Por eso, encontrábamos frecuentemente a Rui Barreto en cenas y reuniones sociales con personalidades de la vida política portuguesa y de la comunidad. Vivió la transformación política de Venezuela, las manifestaciones de calle, muchas veces, muy cerca de la ventana de su oficina.

Lamentaba en diversas ocasiones, la ausencia de su familia, su esposa y cuatro hijos.

Rui Barreto dignificó como nadie, a la emigración Portuguesa en Venezuela y elevó el nombre de la institución bancaria para la que trabajó.

 

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