“Si yo tuviera una fábrica de dinero, no hubiera salido de Portugal”

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Carlos Marques
prudentisnoble@gmail.com

Américo Dos Santos Baptista
Anta Espinho

Este Espinhense nació el 15 de octubre de 1930, siendo sus padres Joâo Caetano Baptista y de Laura Monteiro Dos Santos ambos labradores que tuvieron diez hijos, siete varones y tres hembras, Dos Santos era uno de los más jóvenes y el gemelo de su hermano Joaquim, recuerda de sus años de infancia y juventud la tranquilidad y seguridad en que vivía, lamenta que hoy en dia haya tanta inseguridad. “Hoy en día solo queda una hermana en Portugal y yo”

Es un emigrante que llego a Venezuela, en el Barco Italiano, Francisco Marozzi, hace 56 años, el 27 de noviembre de 1953, empujado por los aires de buenos trabajos y los deseos de conocer nuevas tierras. “Vine supuestamente para conseguir una mejor vida y uno cuando es joven quiere conocer mundo, pero si yo tuviera una maquina de dinero, no hubiera salido de Portugal”.

En su tierra natal, aprendió desde muy joven todo sobre la albañilería y la construcción, por lo que desde su llegada a La Guaira, se traslado a Caracas trabajando primeramente en la construcción del Edificio de la Electricidad en San Bernardino, el Fuerte Tiuna y los Almacenes de las Fuerzas Armadas en la Esquina Marrón.

En el año 56 regresa a Portugal y conoce a quien sería su esposa, María Teresa Alves Pinto, francesa pero de padres portugueses naturales de Nogueira de Reguedoura, con quien se casa en el año 57. El regresó a Venezuela y al año los mandó a traer, ya que también había nacido su primer hijo que lleva su mismo nombre. Desde la llegada de su familia se traslada al Estado Mérida, donde se radica hasta la actualidad. “Yo viajaba entre semana a hacer varios trabajos a la Ciudad de El Vigía y regresaba a mi casa los fines de semana”.

Una de sus primeras construcciones fue la el Grupo Educativo Escuela “Estado Lara”, ya que su residencia estaba muy cerca y ubicada en el Sector La Parroquia, lugar donde se iniciaron las Festividades a Nuestra Señora de Fátima, porque en dicha vecindad habían varios portugueses. “Vivimos 10 años en La Parroquia, y en año 66 yo fui uno de los fundadores de las Festividades a la Virgen de Fátima, actividad que desempeño todavía”

Luego de vivir en La Parroquia, compro un terreno en el Sector Mocoties, donde construyó una hermosa casa para vivir con su esposa y sus siete hijos, de los cuales dos son gemelos como él. Uno de sus momentos más tristes fue la muerte en un accidente automovilístico de uno de sus hijos varones. No pudo seguir trabajando porque aproximadamente en el año 2004, sufrió una fractura de fémur que le impidió seguir trabajando. “Ya no puedo trabajar, pero ahora tengo tiempo para dormir, comer y andar por la calle con mi carro”.

Recuerda con nostalgia las reuniones y fiestas que se realizaban entre varios hermanos de su esposa que junto a sus familias y otros paisanos que ya radicaban en La Parroquia, ya hoy en dia son muchos los que han muertos, otros ya no viven en Mérida. “Ya tengo hasta varios hijos fuera de Mérida, hay una que es Abogada y trabaja para la Armada y otra vive en Anaco junto a su esposo e hijas, ella trabaja para PDVSA, y siempre ayuda en todo lo que puede en las fiestas de la Virgen de esa región”.

Nunca tubo grandes riquezas, pocas veces regreso a Portugal, pero siempre que ha podido ha ayudado a muchos portugueses que se encontraban enfermos y sin familia, uno de ellos fue su compadre Domingos de Sá, natural de Argoncilhe – Aveiro, ya fallecido pero que desde su llegada a Mérida se conocieron y siempre se ayudaron. “Al final de sus días, fui yo y mi familia quien lo acompañó y lo llevo al Hospital, lamentó mucho que ya no este entre nosotros”.

A sus 79 años, sigue siendo un hombre jovial, que alegra a quien lo acompaña con sus anécdotas siempre dispuesto a colaborar en todo lo que se le pida, es ejemplo para toda la Comunidad Lusa de Mérida, por ser una persona muy correcta y justa, espera también que los portugueses se unan y logren sus metas y propuestas y que no pase como en el pasado, cuando en realidad las cosas eran más faciles pero la gente no era tan visionaria. “Quiero salud y vida, lo demás viene solo, cuando Dios me llame yo voy tranquilo”.

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