Superada una semana difícil para la cadena de supermercados Central Madeirense

Los gerentes de Central Madeirense deberán cumplir con un régimen de presentación los días 26 de cada mes, pero ignoran por cuánto tiempo.

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Delia Meneses

«Mi papá lo que ha hecho toda su vida es trabajar, fue muy injusto que lo pusieran preso y en esas condiciones», dice Fátima da Silva, hija de Maciel da Silva, de 53 años. Este gerente de la sucursal de Central Madeirense en Catia estuvo preso durante cinco días junto a otros 11 trabajadores de esta cadena y uno perteneciente a Excelsior Gama.

Luego de estar recluidos en una celda del comando de la Policía Nacional Bolivariana en La Yaguara, acusados presuntamente de boicot, fueron liberados en horas de la noche del martes 25 de septiembre. Los gerentes de Caracas están en libertad bajo régimen de presentación, al igual que los responsables de las sucursales de Puerto La Cruz, Maracay, Altos Mirandinos y Guarenas.

En total, 34 empleados, la mayoría de origen madeirense, que este miércoles 26 tuvieron que comparecer, en el caso de Caracas, ante el Tribunal 36, en la sede del Palacio de Justicia en la esquina de Cruz Verde. A partir de ahora, deberán presentarse los días 26 de cada mes pero desconocen por cuánto tiempo.

Los empleados del Madeirense entraron todos juntos al Palacio de Justicia a las 9:00 de la mañana y al mediodía todavía permanecían dentro de las instalaciones. En las afueras de la institución, sus esposas, hermanas y madres los esperaban con rostros de alivio pero recordando los episodios de lo que catalogan como una pesadilla.

«Ellos están cansados, pero felices, al igual que nosotras. Cuando recordamos todo lo que pasamos esta semana nos parece mentira, es lo peor que hemos vivido. Yo estuve todos estos días con una presión en el pecho y un hormigueo en el brazo, pensé que me iba a dar un infarto», dice la esposa de Juan Humberto Herrera, gerente del Central Madeirense de Bello Monte.

Para Fátima da Silva, de 27 años, ver a su papá esposado fue lo peor que le pudo haber pasado. «Nunca voy a olvidar esa imagen. Nunca antes habíamos vivido algo así y no se lo deseo a nadie. Mi papá sufre de la tensión. Regularmente se toma una pastilla diaria pero el día que lo apresaron estaba tan nervioso que se tomó tres. Estuvimos en una incertidumbre total pues no sabíamos qué podía pasarle».

Maciel es natural de Cámara de Lobos y llegó a Venezuela con sus padres cuando tenía 8 años. Toda su vida ha estado ligado a esta cadena de supermecados. Con tan solo 13 años trabajaba como empaquetador en el área de víveres y poco a poco fue adquiriendo más responsabilidades y subiendo de cargo, hasta convertirse en gerente.

«Mi papá no hace otra cosa que trabajar y lo hace con cariño porque le gusta su trabajo, así como los otros gerentes. Sale de la casa a las 6 a.m y llega a las 10 p.m. Es una persona muy responsable y no es justo lo que le hicieron. Mientras estuvo preso nos permitieron llevarle comida y sus medicinas. Yo le dije que él no tenía por qué sentirse avergonzado pues no hizo nada malo. Cuando los funcionarios revisaron el supermercado no encontraron mercancía acaparada. Si los anaqueles están vacíos es porque los proveedores no despachan y porque no hay producción en el país, pero ellos no tienen la culpa», declaró Da Silva.

Días de martirio

La empresa Central Madeirense se encargó de toda la logística de la comida, pero los empleados de la cadena prácticamente no comían ni dormían. La angustia era mucha al pensar que podían estar allí hasta 45 días de manera preventiva. Fueron acusados por la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) por violar, presuntamente, el artículo 53 de la Ley Orgánica de Precios Justos que se refiere al boicot. Este artículo prevé entre 12 a 15 años de prisión «para quienes conjunta o separadamente lleven a cabo acciones que impidan de manera directa o indirecta la producción, fabricación, importación, transporte, distribución y comercialización de bienes, así como la prestación de servicios».

Se quejaron de la incomodidad y del mal olor que salía de las celdas. Aunque estuvieron apartados de los presos comunes, permanecieron en un espacio reducido, sentados uno al lado del otro e inicialmente esposados.

«Mi papá está todo adolorido por la incomodidad de estar recluido en esas condiciones, pero su tensión arterial está estable», contó Fátima. Varias de las esposas de los gerentes coinciden en su intención de marcharse del país. «Nos queremos ir de Venezuela. Tenemos miedo. Esto va seguir igual y hasta peor. Es muy fuerte estar al frente de un supermercado en este país, esto se convirtió en un oficio de alto riesgo. Estamos muy agradecidos con las autoridades del gobierno portugúes pues la presión que hicieron fue fundamental para que decidieran soltarlos», reconoció una de las mujeres que pidió no ser identificada.

Juan Herrera, hermano de uno de los gerentes, coincidió con esta apreciación. «Creemos que las presiones de las autoridades de Portugal influyeron en esta liberación. La empresa también ayudó bastante y habló con los policías para que los alejaran de los delincuentes y estuvieran un poco más seguros».

Muchos de los exdetenidos quieren dejar el cargo de gerentes que venían ocupando hasta ahora pero hablarán con sus respectivos jefes para terminar de tomar la decisión.

«La injusticia que se cometió con ellos fue tan grande, que hasta los mismos delincuentes recluidos en La Yaguara comentaban que era ilógico que personas de la clase trabajadora estuviesen presas en esas condiciones», comentó la esposa de Herrera.

Cuando habla, la indignación se apodera de Eloinza Erazo, mamá de Ildegar Godoy,  gerente del Central Madeirense de Bello Campo. «Ellos no tienen nada que ver con que los anaqueles estén vacíos. Ellos solicitan los productos y deben esperar a que la distribuidora despache. El problema es que no hay producción en el país. Qué quieren? Que pongan piedras en los anaqueles? Si no fuera por el Madeirense los venezolanos estuviéramos pasando más hambre todavía. Los pocos productos que quedan en el país los podemos comprar ahí».

Periodistas del canal del estado, Venezolana de Televisión (VTV) ingresaron a la sede de la Policía Nacional donde estaban los gerentes para retratarlos, grabarlos y responsabilizarlos «por la guerra económica», acción que fue denunciada por los familiares como violatoria de sus derechos fundamentales.

Productos básicos reaparecieron en las cadenas de supermercados

Una escena inusual sorprendió a los compradores caraqueños este fin de semana. Luego de más de cinco semanas con los anaqueles prácticamente vacíos, los supermercados han lucido abastecidos de productos en los últimos tres días.

En las últimas semanas, tras la publicación en gaceta oficial de los precios regulados, las quejas de los usuarios se oyeron con fuerza pues lo que más se veía en los estantes eran productos de limpieza, cereales y salsas. Este sábado, Rosa Fernández se sorprendió porque pudo comprar en el Central Madeirense de Multiplazas Paraíso arroz de varias marcas a BsS 42, mayonesa a 58 BsS, aceite a 36 BsS. «Los precios están razonablemente bien, tomando en cuenta que hace días la mantequilla reapareció en 150 BsS pero hoy la adquirí en 65 BsS».

En un recorrido por varias sucursales de Central Madeirense y Excelsior Gama se constató que se encuentran abastecidas. La carne de res fue otra que reapareció en las neveras pero los clientes se quejaban del precio. El deseo compartido de los usuarios es que los anaqueles se mantengan abastecidos de mercancía, sobre todo de los productos de la cesta básica, que sea algo permanente y no esporádico.

Este viernes 28 de septiembre fueron publicados por el Banco Central de Venezuela los resultados de la séptima subaslta del nuevo Dicom, que fijó el precio del dólar en 62,17 bolívares soberanos. Entre las 94 personas jurídicas adjudicadas en esta subasta destacaron varias empresas relacionadas con la industria alimenticia.

En estas subastas no participa el Estado como ofertante de divisas correponde unicamente a las personas jurídicas y naturales quienes podrán adquirir hasta 400 mil y 500 dólares mensuales respectivamente.

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