Tradiciones de dos países se mezclan en una Navidad diferente

Aunque algunas tradiciones portuguesas han marcado presencia en las navidades venezolanas, éste año algunas cosas podrían ser diferentes.

0
1327

Oscar Sayago

A mediados de la década de los 50 una gran parte de portugueses emigró a Venezuela en busca de nuevas oportunidades. Desde entonces, muchos ciudadanos provenientes de Madeira, Aveiro y Porto se han amoldado por completo a la vida del criollo, haciendo suya la idiosincrasia del venezolano y aportando a la sociedad en la que viven algunos de sus elementos identificadores.

Como es de esperarse, las navidades de los luso-venezolanos están caracterizadas por estar llenas de tradiciones de dos países totalmente opuesto: entre gaitas y bailinhos, hallacas y bacalao, pesebres y arbolitos, los portugueses y sus descendientes han desarrollado una dinámica propia los días festivos decembrinos. Desde celebraciones cristianas, misas y cantos, mezclando tradiciones típicas de cada ciudad de Portugal con diferentes espectáculos y fiestas al estilo venezolano, en este mes hay dos días que no pasan nunca inadvertidos para los portugueses: el 24 de diciembre, esperando la llegada del niño Jesús, y el 31 de diciembre, recibiendo con maletas en mano y ropa interior amarilla el nuevo año.

El año 2018, que ha representado un tiempo difícil para todos los venezolanos debido a factores de diversas índoles, incluyendo la escasez alimenticia, la crisis económica, la inflación galopante y la falta de medicamentos, pudiera suponer un cambio en algunas de las costumbre y tradiciones de los ciudadanos ibéricos radicados en Tierras de Bolívar. Sea cual sea el panorama, los lusos se muestran optimistas y dispuestos a adaptarse a las circunstancias: lo importante siempre será mantener la tradición de compartir un momento de amor en familia.

La tradición se adapta

Diana de Freitas, una joven luso-descendiente de 19 años de edad, con padres provenientes de la isla de Madeira, explica que tradicionalmente su familia se orientaba a tradiciones gastronómicas portuguesas: en vez de comer el plato típico de las festividades criollas, degustan un buen bacalao y otras opciones ibéricas, siempre acompañado de la infaltable gaita zuliana.

Ante los tiempos actuales, los de Freitas han tenido que asimilar más las tradiciones venezolanas: debido a los altos costos del bacalao y la falta de alimentos importados, el menú de estas festividades seguramente sea diferente. Lo que no faltará será el Bolo de Mel, ya que los ingredientes aún se consiguen, ni tampoco la tradición de salir a la calle con las maletas el 31 de diciembre luego de le media noche del 31 de diciembre.

Para Héctor de Sousa, un joven de 23 años y descendiente de madeirenses, las navidades son en su casa son sinónimo de mezcla de aromas: mientras él va preparando las hallacas junto a otros familiares, su abuela prepara todos los ingredientes para hornear un exquisito Bolo de mel. No menos importante es el componente espiritual: después de un día de ayuno, cada miembro de la familia se toma una “Consoada” y no faltaban a la Misa del Gallo, donde se encuentran con sus amigos más cercanos y entonan diferentes cantos litúrgicos.

Sin embargo, debido a la inseguridad que vive el país, la familia de Sousa ya no puede realizar la tradicional misa de gallo, por lo que ahora se reúnen con sus familiares y vecinos en una casa para orar y escuchar villancicos. Aunque no es lo típico, Héctor se ha percatado de que lo realmente importante no es cumplir a cabalidad la tradición sino de pasar buenos ratos con seres queridos.

Buscan conservar todos los elementos

Miguel Gonçalves y Lilian Ferreira, de 35 años, conforman una familia de padres nacidos en Câmara de Lobos y que cada 24 de diciembre se despiertan muy temprano para preparar un gran festín en el cual se mezclan comidas típicas venezolanas y portuguesas: mientras que los platos fuertes son la hallaca, pernil y pan de jamón, el postre que no puede faltar es el bolo de mel. Posteriormente, el 31 de diciembre, esta familia espera la llegada de las 12:00pm para comer las doce uvas y brindar. Tradiciones que esperan poder cumplir éste año, más allá de los altos costos.

Otras personas como Elizabeth Fernandes, una joven de 20 años con padres provenientes de la Isla de Madeira, asegura que en su casa no existen líneas divisorias entre las tradiciones portuguesas y venezolanas. En el mes de diciembre se reúne toda la familia para preparar las tradicionales hallacas, ya que por lo general en este mes disfrutan principalmente de platillos venezolanos, más por gusto que otra cosa.

En el ámbito musical cambia el panorama: no son los temas criollos los que prevalecen en la familia Fernandes, sino el Fado, Tunas universitarias y otros estilos musicales tradicionales portugueses. La estudiante asegura que aunque algunos integrantes de su familia han emigrado, las tradiciones permanecerán intactas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here