Tradiciones sobre la mesa

La gastronomía es uno de los tesoros que las madres transmiten a las siguientes generaciones

0
1645

“Los tiempos han cambiado” es una frase que se escucha con frecuencia cuando se aborda el tema de las tradiciones. Sin embargo, en la comunidad portuguesa sus miembros se han dado a la tarea de mantener sus costumbres, a pesar de la influencia de la cultura local o los efectos de la globalización.

Dar “sabor” a la vida
“Con cambios, con toques personales, pero siempre conservando la esencia de nuestras raíces”, asegura Yudith Gómez Rodríguez, quien es descendiente de portugueses (no dejen llevarse por las “z” de sus apellidos, aclara sonreída, se deben a una confusión del funcionario en la oficina de registro, pero originalmente van con “s”).

El orgullo de ser luso venezolana no se queda en palabras: es asidua participante en los eventos organizados por la comunidad y las presentaciones de los grupos folklóricos, estudia el idioma portugués y adora los platos de la comida lusitana. Justo aquí nos detenemos ¡en la mesa! Es el corazón de la casa y alrededor de ésta se reúnen las familias de origen portugués al menos una vez a la semana y en fechas especiales como el Día de la Madre.

“Mi mamá (que es originaria de Cámara de Lobos, Madeira, al igual que mi papá) nos ha enseñando a valorar estos momentos y la comida es deliciosa, los dulces son buenísimos y prueba de esto son las Malassadas”, afirma Gómez mientras ofrece dos enormes cestas de este delicioso postre. “Algunos las acompañan con miel o con azúcar, pero lo más importante es comerlos con felicidad”, dice riendo.

Su madre, quien sostuvo por cartas el noviazgo y luego se casó por poder, sabe que esa y otras costumbres ya no son frecuentes en los tiempos modernos. “Pero mantiene otras maravillosas como los platos típicos, nos explica cómo prepararlos y a todos nos encanta comerlos, mientras hablamos y nos divertimos en familia, con buena actitud, pues hay que dar alegría a la vida”.

“Degustar” las raíces
Susana Oliveira conversa animadamente sobre temas muy interesantes, se nota que le encanta la lectura y que puede “devorar” un libro en apenas unas horas, mientras sus hijos lo hacen con los dulces de la talentosa abuela. Esto último no es metafórico sino literal. “En realidad, adoran estos postres y los acaban en un instante”.

“Mi familia y yo somos portugueses nacidos en el norte de Portugal, cerca de Oporto” explica Oliveira, cuyas hijas Grayshel y Grettel están conociendo con más profundidad la cultura portuguesa a través del idioma y de la gastronomía: “Les encantan los postres preparados por mi mamá, como el Bolo Rey o el Pão de ló” del cual envió dos, que hicieron felices a los presentes en esta ocasión tan especial.

Su madre también hace “las rebanadas de vino y en época de Navidad y Año Nuevo las especialidades son los Bilharacos do natal de abóbora (que son unos dulces de ahuyama), bacalau com papas y coles todos sancochado y luego cada quien adereza a su gusto con aceite de oliva, vinagre, cebolla, comino y ajo en polvo. Al otro día lo que queda se recalienta todo junto para el tradicional Farrapo velho”.

Un “bocado” cultura
Los inmigrantes portugueses que llegaron a mediados del siglo XX a Venezuela, llevan más tiempo aquí que lo vivido en el país de origen, por lo cual tanto ellos como su descendencia mezclan ambas costumbres y el resultado es un platillo diverso, colorido y exquisito. Así sucede con la familia de Alberto Andrade, profesor de idioma portugués, que resalta la diversidad que existe en la mesa familiar, gracias en buena parte, al talento de su madre Aldora De Ponte, quien hace muchas décadas llegó junto a Gregório Soares tras nuevos horizontes.

Un ejemplo de lo que ella logra es la cena de Navidad. “Quanto à gastronomia, costumamos desfrutar de bacalhau e carnes assadas no forno ou guisadas, acompanhados com batatas e legumes, vinho e outras bebidas. Além disto, não faltam os tradicionais ‘pan de jamón’ e a ‘hallaca’. As sobremesas são de bolos de receitas tradicionais portuguesas como o bolo preto, bolo de mel mas também comemos os “turrones” e “panettone”. Como podemos ver é uma mistura de duas culturas que dá como resultado uma celebração variada e alegre”, explica Andrade.

Además del sabor y los aromas que su madre logra en cada plato, ella tiene la habilidad de reunir a sus seres queridos alrededor de la mesa para que compartan y se unan cada vez más. “Desfruto de todos estes festejos, são muito significativos e estimulam a convivência entre familiares, amigos e vizinhos”, cuenta orgulloso.

Artículo anteriorEl mundo de las madres
Artículo siguienteLa esperanza tiene sus reglas
Periodista de Planta vurdaneta@correiodevenezuela.com Egresada como Comunicadora Social de la Universidad Católica Andrés Bello y con un postgrado en Gerencia Educativa en la Universidad Santa María. Ha trabajado en medios como Meridiano, La Voz y Radio Capital. Fue miembro del Instituto Portugués de Cultura y se ha desempeñando como docente universitaria, además de impartir talleres literarios a niños y adolescentes. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde 2004. Se declara una admiradora de la cultura portuguesa, sobre todo de su literatura y su fado. “Gracias al periódico he conocido una gran comunidad, ejemplo de trabajo y perseverancia”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here