Tradiciones venezolanas que se estan imponiendo en madeira

Celebración de los 15 años

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Cuando se toma la decisión de emigrar, parte del equipaje y quizás la más importante, son las culturas y tradiciones del país de origen: independientemente de la raza o condición social del emigrante, esas “cosas” van apegadas a la esencia humana. En el caso de los venezolanos o lusovenezolanos que llegan a tierras portuguesas, no podía ser diferente.

En la Isla de Madeira dentro de esas tradiciones que acompañan a los inmigrantes, se está imponiendo como una especie de moda; la celebración de los 15 años al estilo venezolano.

Muchas madres lusodescendientes nacidas en Venezuela, que decidieron establecerse en la isla, celebran los 15 años de sus hijas como en el pasado se los celebraron a ellas en tierras venezolanas.

Tal es el caso de Alejandra Ferreira Abreu, sus padres Bernardo Abreu y Fátima Ferreira son lusodescendientes nacidos en la Parroquia La Candelaria en Caracas. En el caso de la madre, a los 4 años su familia se muda a la Isla de Margarita de donde emigró con 17 años para la Isla de Madeira, el padre emigró con apenas 10 años. Ambos se establecieron en Campanario de donde sus antepasados habían emigrado hacia Venezuela en la década de los 80.

Como cosa del destino, sus respectivas familias se conocían del pasado y comenzaron una relación que culminó en matrimonio; son padres de 2 hijos, Alejandra y Rodrigo y viven en Funchal.

Cuando nació la primogénita de la familia, su madre decidió que llevaría por nombre Alejandra con “jota”, porque ella nació en Venezuela y su madre la bautizó Fátima recordando sus orígenes portugueses; del mismo modo ella quería hacerle honor a Venezuela, país que la vió nacer y bautizar a su hija con nombre latino. En aquella época, para registrar un hijo con un nombre que no fuera portugués, los padres necesitaban que a través del Consulado se otorgara una constancia de que la madre era venezolana para autorizar el nombre; luego emitían una declaración para ir a presentarla ante el Registro Civil. Fátima aclara “mi hija se llama Alejandra, no Alexandra”.

Alejandra creció con la mezcla típica de todo lusovenezolano, tradiciones portuguesas fusionadas con tradiciones venezolanas; por tal razón al cumplir sus 15 años quizo una fiesta como se lo contaba su madre.

En la Isla de Madeira, estas tradiciones son innovadoras y cada vez hay más celebraciones de los 15 años; no sólo en las niñas lusovenezolanas; lo más bonito es que las niñas madeirenses se han ido contagiando con esta moda.

Los 15 años de Alejandra se celebraron en una unidad hotelera de renombre en la ciudad de Funchal, con logística venezolana. La responsable de la decoración fué su tía Marilia, también nacida en Venezuela; la temática de la fiesta fué la ciudad de Nueva York, decisión de la cumpleañera que tiene el deseo de conocer esa ciudad y era una manera de recrearse en ella.

La homenajeada lució un vestido tipo princesa, que según sus propias palabras “siempre gusté de las historias de los cuentos de hadas y el vestido roxo (morado) me hizo recordar a Cinderela (Cenicienta)”

Bajó las escaleras del recinto de la mano de su hermano “mi mejor amigo, porque un enamorado pasa, pero el hermano siempre está ahí, es mi compinche”, el hermano la llevó a la pista y la entregó al padre quien le cambió las zapatillas para dar comienzo al vals. Alejandra se emociona recordando el baile “es como en los cuentos, parece que todo desaparece y sólo estoy yo bailando con el príncipe en los confines del mundo y tal”

Después del vals, como manda la tradición, se dió comienzo a la fiesta. La música, algo muy importante en eventos venezolanos, quedó en manos de Mosquito Rumbero, un DJ lusovenezolano de larga y reconocida trayectoria en la región.

La mayoría de los presentes eran lusovenezolanos, por lo que la alegría reinó durante la velada; una prima le cantó a la cumpleañera y cuando la pista estaba llena, comenzó la hora loca; otra de las modas que se están imponiendo en la comunidad lusa, “ la hora loca es un complemento a todas las fiestas, ahora todo el mundo hace hora loca”

La quinceañera, aunque nacida en Funchal, fue criada en un ambiente familiar con tradiciones venezolanas; incluso habla los dos idiomas en simultáneo y tiene doble nacionalidad. Ella creció con la ilusión de celebrar sus 15 años como en un cuento de hadas que gracias a sus padres y apoyo de familiares, se hizo realidad.

La maleta de Fátima, su madre, traía de Venezuela entre sus pertenencias, una de las más lindas tradiciones de las niñas venezolanas; la fiesta de los 15 años, y vió realizado un sueño en la persona de su encantadora hija Alejandra….con “J”

Dinorys Bracho.

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