Una historia de 62 años de matrimonio, amor y compañía

Luego de muchos años de trabajo en Venezuela, estos madeirenses se mantiene juntos y felices en el Lar Padre Joaquim Ferreira de Los Anaucos

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Mike Suárez Ferreira

María Rosaria Figueira de Gomes y Antonio João Gomes, de 86 y 90 años respectivamente, son un matrimonio que celebraron 62 años de casados, el pasado 13 de diciembre. En Portugal, ella se dedicaba al hogar junto con su madre; por su parte, él se dedicaba a la tierra y aprendió a leer tan sólo a los 23 años.

A los 18 años, Antonio pidió la mano de María Figueira. Posteriormente, Antonio emigró a Venezuela en el año 1954, aún no estaban casados porque ella no quería casarse por poder. Luego de cinco años, Antonio regresó a Portugal a buscar a su amada y casarse con ella el 13 de diciembre de 1959. Vivieron en Puente Hierro, luego se mudaron a La Carlota y terminaron viviendo por más de 50 años en Petare, en la ciudad capital.

Cuando Antonio llegó a Venezuela en 1954 se dedicó a trabajar en una panadería; luego compró una, que vendió después de 15 meses y terminó repartiendo leche. Después de algún tiempo en este empleo, se dedicó a trabajar un solar propio, en el que vendieron conejos y gallinas.

Al llegar a una edad más avanzada decidieron trabajar en la parroquia, gratuitamente. “Él y yo somos ministros de la eucaristía. Estuvimos 40 años trabajando en la iglesia; ahí aprendí mucho y conocí mucho a Dios. Ahora veo que estoy aquí en este lugar y sé que fue Dios quien nos trajo para acá”, aseguró María Figueira.

Desde hace 5 años viven en el Lar Padre Joaquim Ferreira, ubicado en Los Anaucos, estado Miranda. Una experiencia que para ambos ha sido maravillosa. “Cuando vivíamos en Caracas estábamos bien, no éramos ricos, pero nunca nos faltó nada” dijo la ciudadana, recordando que en aquel entonces tenía problemas de salud. “Pasaba la vida enferma del colon, iba a médicos de la Metropolitana todo el tiempo; hasta que pise esta casa, ese mismo día se me fue todo” afirmó María.

Para ambos, el vivir en el Lar Padre Joaquim Ferreira ha sido un milagro y una suerte. Agradecieron mucho el trabajo diario de todas las personas que apoyan a los abuelos del ancianato.

En este momento, el matrimonio Gomes, no volvería a su casa en Petare, “ya no tenemos nuestra casa; pero no volveríamos, nos encanta este lugar, es excelente. No hay palabras de agradecimiento para las Nietas del Lar, las hermanas, las damas de la beneficencia y todos los que nos cuidan. Se portan con nosotros de maravilla, no merecemos tal cosa” -comentó el matrimonio Gomes.

María Rosaria y Antonio João Gomes están juntos todos los días dentro del ancianato; donde está uno, está el otro. Cuando caminan van siempre agarrados de las manos, demostrando el amor que se tienen mutuamente. Ella utiliza un bastón y él siempre la ayuda a subir y bajar las escaleras, al sentarse y levantarse de la silla. Son un ejemplo a seguir por su trabajo, su amor y su agradecimiento a todas las personas que cuidan de ellos.

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