Una imagen guía a la comunidad lusa en Venezuela

Nativos de Portugal y sus descendientes tienen muchas historias relacionadas a Fátima

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El catolicismo es una de las religiones con más feligreses en el mundo. Se estima que sean más de 1200 millones de personas. Asimismo, tiene a Jerusalén, Cisjordania y el Vaticano como epicentro. Sin embargo, no es el único lugar donde se realizan peregrinaciones, hay otros más.

Fátima es una de esas locaciones, donde centenares de miles de católicos y por ende, una porción importante de lusitanos son fervientes de la virgen que lleva su nombre, ya sea que vivan en Portugal o sean emigrantes en países tales como: Brasil, Francia, Canadá, Australia, Venezuela, entre otros.

Cuando se habla con personas que siguen a la santa, se les ve como les brillan los ojos. Es lógico, es algo con lo cual crecieron, fue de generación en generación y va en sus tradiciones, raíces y valores.

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Alejandro De Abreu
Es un luso – descendiente que nació el 23 de octubre de 1973 en Caracas, Venezuela y es residente de La Candelaria, en Caracas. Sus padres son de Campanario, en la Isla de Madeira. La Virgen de Fátima es parte de sus costumbres. “Somos devotos. Es algo que mis padres me inculcaron. Agarramos esa herencia y nos gusta”, comentó.

Cree que la Virgen ha sido vital para su vida. “Nuestra fe en ella nos ha hecho crecer, primero que nada, como personas y segundo, quien se lleva bien con Dios, se lleva bien con todo el mundo”, apuntó. Asimismo, no ha podido visitar el Santuario de Fátima en Portugal. “Algún día iré. Cuando estuve allá con mi esposa hace algunos años, el ferry que agarramos que salía desde la Armada en Madeira para visitar Portimao no coincidía con los días que queríamos ir. Mis papás creo que sí fueron una vez”, señaló.

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[quote_box_center]María Cabral
Funchal, específicamente San Antonio, fue la tierra que la vio nacer hace 56 años y tiene un comercio en Parque Carabobo, en el centro de Caracas. Al igual que De Abreu, es creyente en la Virgen de Fátima. “Nací con eso. Es parte de mis raíces. En familia, todos los somos. Si somos de Madeira, en quien vamos a creer”, dijo.

Es creyente de la Santa, aunque no es lo único en lo cual cree. “No sé si habrá sido la virgen la que me ha ayudado pero si uno no cree en lo que le han inculcado, imagínate. En su hogar, tiene un espacio para ella. “En mi casa, tengo varias imágenes de la virgen. Es más, tengo una que tiene casi 50 años conmigo y en la familia como 100. Mi mamá tuvo que viajar al continente a buscar el pasaporte porque deseaba venir a Venezuela y la trajo de allá”, comentó. “Es como si fuese oro para mí. El oro está tirado pero ella está ahí. Mira, hasta tengo un niño Jesús que está como dando la bendición, que es más viejo que la virgen”, finalizó.[/quote_box_center]

[quote_box_center]Margoth Figueira
Es oriunda del Estreito de Cámara de Lobos. Su fecha de nacimiento es el 9 de febrero de 1964 y llegó a Venezuela cuando apenas tenía 13 años de edad. Como muchos de sus paisanos, reside en La Candelaria desde hace muchos años.

Es ferviente creedora de la Virgen de Fátima. “Es parte de lo que recibí de mis padres, crecí con eso y lo llevo siempre”, dijo. Sin embargo, no es lo único en lo cual tiene fe. “Tengo la imagen de la Virgen una especie de altar junto a José Gregorio Hernández, el Niño Jesús, La Virgen María, la Virgen de Coromoto, entre muchas otras”, comentó.

Siempre tuvo un sueño, conocer el Santuario de Fátima. El 2011, lo materializó. “Cuando entré al Santuario, no podía imaginarme que estaba ahí. Hasta lloré. Se siente una energía distinta dentro de ese lugar. Es algo inexplicable. Eso sí, son muy lindas las sensaciones que se reciben”, culminó.[/quote_box_center]

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María Gracia de Barros
Nació en Caracas, el 6 de septiembre de 1970. Sus padres, que llegaron en la década de 1960, son del Estreito de Cámara de Lobos. Sus padres eran fervientes de la Virgen de Fátima. “Me lo inculcaron desde chiquita y creo en ella firmemente. Sin olvidar que, creo mucho en Dios”, comentó.

La fe heredada de sus progenitores, se la está inculcando a sus hijas, Valentina y Valeria, de siete y seis años, respectivamente. “Mis hijas son mi luz. Tengo la iglesia de El Cafetal a dos cuadras de mi casa y constantemente voy a la iglesia con ellas, donde he ido siempre, por cierto. Ahí me bautizaron, se casaron varios de mis hermanos, trabajó mi papá. Representa mucho para mi familia”, apuntó. Sumado a eso, acotó que recorre los siete templos con sus niñas todas las Semanas Santas.

La Virgen es necesaria en todo momento. “Siempre le pido. Ya sea cuando estoy pasando por duros momentos o le agradezco cuando estoy bien. No solo en los momentos complicados hay que hablar con ella, también en las buenas cuando nos ha cumplido”, finalizó.

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Egresado como Bachiller del Colegio Fray Luis de León y TSU en Administración del Instituto Universitario de Tecnología Venezuela. Actualmente cursa el décimo trimestre de Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa, siendo coordinador de fútbol del portal informativo “Pantalla Deportiva”. Fue conductor del programa “La Grada” en TNO Radio y formó parte del staff de la web “Huella Deportiva”. Forma parte del equipo de periodistas del CORREIO da Venezuela desde agosto de 2014. Se declara un apasionado por los deportes; gusto que alterna con el cine, el teatro, la música y la lectura, entre otras cosas.

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