Virgen de Fátima: Una historia de Fe

0
71

La advocación de Nuestra Señora de Fátima es una de las más famosas en el planeta debido a la devoción que se le profesa, los milagros que ha realizado y la veneración que su feligresía le ha demostrado no solamente en Portugal sino en todos los rincones del mundo.

La tradición religiosa se inició con una serie de apariciones que tres niños pastores, Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, aseguraron haber tenido entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, mientras pastoreaban en Cova da Iria, cerca de su pueblo natal de Fátima. La Virgen María se les apareció a los tres pastorcitos en el mismo lugar y en el mismo día durante seis meses consecutivos.  En todas las apariciones marianas, la “señora vestida de blanco” recomendó rezar el rosario para la conversión de los pecadores.

Lucía describió la visión como una mujer “más brillante que el sol”, vestida de blanco, con un manto con bordes dorados y con un rosario en las manos.

Tiempo después, los niños develaron más apariciones el día trece de los meses de junio y julio. Las revelaciones fueron bastante impactantes, incluso en la vida de ellos mismos, ya que les anunció las prontas muertes de Jacinta y Francisco y, de hecho, ocurrieron en menos de tres años, debido a la gripe española.

 

Los tres misterios

La información que la Virgen de Fátima confió a los tres pequeños pastores estremecieron a los católicos. Dos de los secretos se revelaron en 1941 en un documento que Lucía redactó pero el tercero debía quedarse en secreto a la sociedad, aunque Lucía lo escribió y presentó al Papa.

El primero era una visión del Infierno y el segundo eran las instrucciones de María para salvar las almas y reconvertir el mundo a la cristiandad. Además, afirmaba que la Unión Soviética debía consagrarse al Corazón Inmaculado.

Según el arzobispo emérito de Vercelli, Tarcisio Bertone, esta primera y segunda parte del Secreto se refiere a la Segunda Guerra Mundial y a la predicción del daño que Rusia haría a la humanidad. Sor Lucía mantendría el tercer misterio durante algún tiempo más, creando gran expectación entre sus seguidores.

El 13 de mayo de 1981, el Papa Juan Pablo II saludaba y bendecía a los más de 20.000 fieles que se habían reunido esa tarde en la Plaza de San Pedro del Vaticano para celebrar la fiesta de Nuestra Señora de Fátima cuando, en medio de la euforia, sonaron cuatro disparos.   Inmediatamente, el simpático papa cayó en el papamóvil. Había sido agredido a manos del turco Ali Agca, que fue inmediatamente detenido. Gravemente herido, fue ingresado en el hospital, donde reaccionó al día siguiente llamando a su secretario y amigo Stanislaw Dziwisz, que le contó lo sucedido, haciendo especial referencia a la coincidencia de la fecha con la primera aparición de Fátima 64 años antes, y facilitándole inmediatamente toda la documentación relativa a las apariciones de la Virgen de Fátima.

La escritura del tercer misterio dice: «Después de las dos partes que ya he explicado, vimos, al lado izquierdo de la Virgen, un poco más arriba, un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. Y vimos una luz inmensa que es Dios; algo parecido a como se ven las personas en un espejo cuando pasan por delante de él, un obispo vestido de blanco y otros obispos, sacerdotes y religiosos y religiosas subieron también a un monte escarpado, en cuya cima había una gran cruz de madera; antes de llegar a ella, el Santo Padre atravesó una gran ciudad en medio de las ruinas y, temblando un poco, con paso vacilante, agobiado por el dolor y la piedad, rezó por las almas de los cadáveres que encontró en el camino. Cuando llegó a la cima de la colina, postrado de rodillas al pie de la Gran Cruz, fue asesinado por un grupo de soldados que dispararon varios tiros de armas de fuego y flechas; y de la misma manera murieron uno tras otro los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y varias personas seculares, hombres y mujeres de diferentes clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz, había dos Ángeles, cada uno de ellos con un jarrón de cristal en la mano, en el que recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella a las almas que se acercaban a Dios”. El tercer misterio hacía así referencia al atentando contra el Papa.

Juan Pablo II, tras leer el escrito, compuso una oración para el «Acto de Consagración», que se emitió en la Basílica de Santa Maria a Maggiore el 7 de junio de 1981. Más tarde lo repetiría en Fátima el 13 de mayo de 1982, y consagraría a todos los pueblos al Corazón Inmaculado de María en la Plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984, en respuesta a las peticiones de la Virgen María. No sería hasta el 13 de mayo de 2000 cuando el Santo Padre decidiría compartir este tercer secreto con el mundo, tarea que se encomendó al Secretario de Estado de Su Santidad, el cardenal Angelo Sodano, ante una multitud de creyentes.

 

Fechas que marcaron el culto

La fe motiva a millones de personas a desplazarse hasta el Santuario, de hecho, se estima que el sagrado lugar recibe anualmente alrededor de cuatro a cinco millones de peregrinos, es decir, aquellos que viajan para venerar a la Virgen, hacen largas caminatas y exploran muchos recorridos motivados por una razón espiritual. Una serie de fechas marcaron historia por su gran importancia en el culto a la Virgen de Fátima. Estos días quedaron en el recuerdo de un país esperanzado.

28 de abril de 1919, comienza la construcción de la Capilla de las apariciones.

13 de octubre de 1921, por primera vez se celebra la Santa Misa.

13 de octubre de 1930, el obispo de Leiria autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.

13 de mayo de 1931, el Episcopado portugués consagra al país al Inmaculado Corazón de María.

13 de mayo de 1946, la estatua de la capilla es coronada por el cardenal Marsella, por ofrecimiento de las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial.

 

Los Papas y la Virgen

Pío XI concedió, el 1 de octubre de 1930, una indulgencia especial a los peregrinos de Fátima.

Pío XII, el 31 de octubre de 1942, consagró la humanidad al Inmaculado Corazón de María.

Juan XXIII, visitó como peregrino el lugar de las apariciones y legó en testamento su cruz pectoral (aquella que lleva colgada del cuello, como signo de dignidad) al Santuario de Fátima.

El 13 de mayo de 1967 Pablo VI fue el primer Romano Pontífice que visitó Fátima para conmemorar el cincuentenario de las apariciones.

El 13 de mayo de 1982 Juan Pablo II visitó el lugar de las apariciones, para agradecer el haber salido bien del atentado que sufrió el miércoles 13 de mayo de 1981, en la plaza de San Pedro, situada en el Vaticano.

25 de marzo de 1984, en la plaza de San Pedro y delante de la Imagen de la Virgen, el Papa Juan Pablo II vuelve a consagrar al mundo al Inmaculado Corazón de María.

Los días 12 y 13 de mayo de 1991, en el décimo aniversario de su atentado, el Papa Juan Pablo II vuelve a Fátima por segunda vez como peregrino.

El 13 de mayo de 2000, Juan Pablo II beatifica a Francisco y Jacinta y revela la tercera parte del secreto de Fátima.

El 12 y 13 de mayo de 2010 Benedicto XVI también visitó el lugar de las apariciones y consagró todos los sacerdotes al Inmaculado Corazón de María.

 

Curiosidades

– El árbol en el que se apareció la Virgen de Fátima existió en el mismo lugar hasta la década de 1930. Desapareció porque la gente lo fue debilitando, arrancando pequeños trozos.

– Existe un texto conocido como la «Carta de la Virgen de Fátima», de carácter apocalíptico y cuyo origen es desconocido. Este texto es considerado por la Iglesia Católica como una falsificación.

– La última aparición de la Santa fue el 13 de octubre de 1917, fecha en la que se reunieron unas 50 mil personas y, según los testimonios, vieron bailar al sol.

– La capilla que existe cerca del lugar de las apariciones de la Virgen fue el primer edificio construido en la Cova da Iria.

– La bala que hirió gravemente a Juan Pablo II en el atentado perpetrado en la Plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981, esta incrustada en la corona de la imagen de Nuestra Señora de Fátima.

– La imagen de la Virgen de Fátima, conocida como la peregrina, es una réplica de la imagen que se utiliza para recorrer algunas ciudades episcopales de Europa y del mundo.

Escrito por: Sergio Ferreira / CORREIO da Venezuela

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí