La Virgen de Fátima se viste de flores

Durante más de tres décadas, Juan Pedro Figueira ha decorado imágenes de la virgen

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Cuando llega la fecha de las festividades de Fátima, la comunidad portuguesa en Venezuela intenta celebrarlo por todo alto. Son muchos detalles, más de lo que imaginan. Incluyendo, la decoración que se le hace a la imagen de la santa. Una persona que tiene mucho tiempo adornándola es Juan Pedro Figueira de Barros, quien nació en la Isla de Madeira y es florista de profesión. Con el paso de los años, sus hijos Víctor y Juan Carlos, se le han unido en la labor.

Juan Pedro Figueira de Barros nació el 27 de noviembre de 1956, en el Estreito de Cámara de Lobos.. En el año 1969, llegó a Venezuela, específicamente a El Cafetal, localidad ubicada en Caracas, Municipio Baruta. Casi toda su vida se ha dedicado a la jardinería y floristería. En la comodidad de su hogar, habló distendidamente del tema.

Uno de los trabajos que más le apasiona hacer es la decoración de la Virgen de Fátima. Entre 1980 y 1981, comenzó a hacerlo. “Un grupo de vecinos trajimos la Virgen a Monterrey, en Baruta, una cooperativa de los vecinos. ¿Qué hicimos? Trajimos la Virgen para un colegio de monjas y ahí hicimos la Fiesta de la Virgen de Fátima por muchos años. Como mínimo, por 15 años la estuve decorando”, comentó Juan Pedro Figueira. “Ha sido uno de los regalos más grandes que he recibido y donde adornaba por primera vez, ahí me quedaba, porque a todo el mundo le gustaba el trabajo que yo hacía”, agregó.

Pero, no ha sido la única que ha decorado junto a sus hijos. “Al tiempo, nos fuimos de ahí y me mudé para La Boyera. Fui dando vueltas por otras Vírgenes que me tocó adornar. Varias veces hemos adornado en Santa Mónica, en la urbanización El Cují, aquí en San Antonio de los Altos; también en El Hatillo, varias veces; en San Antonio de Los Altos la estuve adornando constantemente entre 18 y 20 años. Mis hijos ya la decoran y tanto Víctor como Juan Carlos la decoran igual o mejor que yo”, apuntó.

Hoy en día, es quien decora la santa, cuando hay algún evento en el nuevo Santuario de la Virgen de Fátima, que se está haciendo en Carrizal, San Antonio de los Altos. “Me han invitado un grupo de amigos y colaboro en lo más que pueda, adornando la Virgen. Para ella nunca estoy cansando y siempre tengo tiempo. Tengo cinco años haciéndolo”, dijo.

La decoración de la virgen siempre varía, dependiendo de una serie de factores. “Depende del tamaño del andor y de la imagen. Muchas veces no importa el tamaño de la imagen sino del andor. Algunas iglesias la tienen más pequeños; otras, más grandes. Y muchas veces importa más la mano de la persona que está trabajando y el corte que tengan flores, si queda más corto, más alto, más largo, etc”, señaló.

Lo mismo pasa con las flores pero en este caso es diferente. “Depende de la persona que done las rosas o pague la promesa. Muchas veces decoro pero no soy yo quien pone el dinero para hacerlo. A veces, sí. Cuando he pagado alguna promesa o quise hacer la donación. Pero, la mayoría de las veces son personas que pagan la promesa y algunos la quieren con rojas, otros con blancas, otros con rosadas, otros con orquídeas, otros con lirios… depende del gusto o de la promesa que haya hecho. Aunque la Virgen va de blanco, el que hace la promesa a veces la quiere con otro color y aunque uno quiera, no se puede decir que no” señaló.

Cuando lo llaman para decorar la Virgen, no existe otra cosa. “El negocio no existe en el momento que estoy adornando la Virgen, sigue trabajando. Pero, no voy. Me voy a decorar a la Virgen, me voy con mi esposa (Alejandra Gomes), me llevo mi termo de café y paso el día relajado”, soltó.

Actualmente, no solo decoran la Virgen del santuario de Carrizal. “El año pasado, Víctor y Juan Carlos hicieron la de Santa Mónica. Mientras que el año pasado y el antepasado, Víctor hizo la de El Hatillo”, acotó.

A sus hijos no les costó hacer el mismo trabajo que su padre. “Para nada. Primero, no los obligo; segundo, a ellos les sale del corazón, ellos aprendieron conmigo y siempre les gustó. Pero, jamás los obligué a hacer algo que nos les guste. Ellos lo hacen por su devoción”, contó.

Es devoto de la Virgen de Fátima. “Con pocas palabras, todo. Para mí, ella es lo máximo”, señaló. Sumado a eso, estuvo en el Santuario de Fátima, en Portugal, hace unos años. “Es inexplicable. Eso no tiene nombre. Es una energía distinta. Pero, ojo, no es ir a Fátima únicamente, al santuario que está aquí. Yo invito a todos los que vivimos en este hermoso país a visitar el santuario. Si quieren ver algo bonito, vayan al santuario. Todos los domingos, hay una misa de 9 a 11 de la mañana”, comentó.

Se siente feliz decorando la santa. “No es un orgullo. Es algo extraño de explicar porque ves como los ojos le brillan. Vas rotando las flores, la vas acomodando y va agarrando forma. Me felicitan y me bendicen las manos. Yo les digo que nos bendiga las de todos porque no soy yo solo, somos varios porque todo el mundo colabora. A mí me sale del corazón. No soy el único que la decora. Hay otras personas que lo hacen, hasta mejor que yo”, expresó.

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